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Sonsierra

Conocer La Rioja. Ruta del Románico en La Rioja: Por la Sonsierra

En esta ruta descubriremos uno de los edificios más importantes del románico riojano: la ermita de Santa María de la Piscina y uno de los castillos románicos mejor conservados: el Castillo de Davalillo en San Asensio. Recorrer la Sonsierra es un placer. Un paseo sosegado entre las Casonas, Palacetes de piedra de sillería es un acto del reencuentro con el Medievo. Sus bodegas, sus caldos, sus viandas hacen la delicia del viajero que encontrará aquí toda una gran razón para venir a conocer esta comarca riojana tan completa.

Ábalos – Ermita de San Felices

La ermita de San Felices está situada en la población de Ábalos sobre una colina desde la que se divisa buena parte de la Sonsierra. Parece ser que la ermita es lo único que queda de un monasterio que ya en siglo XII pertenecía al de San Millán de la Cogolla. En el lugar donde se eleva la ermita posiblemente habría otro edificio prerrománico del que no han llegado restos.

El edificio consta de una nave y un ábside rectangular. La primera tiene un solo tramo y se cubre con bóveda de cañón apuntada, al igual que la cabecera. Entre ambas se dispone un arco triunfal doblado con capiteles sencillos. Sobre él se eleva la espadaña de la que apenas queda el arranque. La espadaña constaba de dos huecos de medio punto.

El acceso a la nave se efectúa por una portada situada en el muro sur, al final del único tramo de la nave. Se encuadra dentro de un cuerpo avanzado y consta de tres arquivoltas lisas que descansan sobre una imposta que se apoya en jambas también lisas. Sobre la portada el tejaroz se apoya sobre canecillos, de los que solo restan cuatro, uno de ellos decorado con un barril y el resto lisos o de proa de nave. En el muro norte y a la altura de la otra se abre una segunda portada más sencilla.

Tanto la nave como la cabecera tienen en la parte superior una serie de canecillos sin decoración, bien en simple caveto o con proa de nave.

En el interior, éste se decora con una imposta simple que parte de los cimacios de los capiteles del arco triunfal y recorre toda la nave. Cuatro vanos iluminan el edificio, dos en el muro sur, uno sobre la portada y otro en la cabecera; otro más en el testero y el cuarto en el hastial oeste.

En conjunto, un edificio situado en un lugar incomparable que se puede datar de finales del siglo XII.

San Asensio – Castillo de Davalillo

El castillo de Davalillo se asienta sobre un cerro aislado en los meandros del rio Ebro. Es el único resto, junto con la vecina ermita de Davalillo, de la población del mismo nombre que desapareció al final de la Edad Media ante el empuje de la vecina localidad de San Asensio, a cuyo municipio pertenece en la actualidad.

El castillo comenzó a construirse seguramente a finales del siglo XI, cuando esta zona de La Rioja pasó a poder de la corona de Castilla, como defensa avanzada sobre la Sonsierra, situada al otro lado del río y perteneciente al reino de Navarra. El conjunto constituye un buen ejemplo de la construcción defensiva en la época románica, dado que el edificio se puede datar de finales del siglo XII.

La planta forma un polígono de siete lados, reforzados en las esquinas por contrafuertes cilíndricos. También, dado la extensión de los mismos, tienen contrafuertes intermedios los muros norte y sur. En la parte oriental el ábside de la capilla dibuja un cubo de mayores dimensiones que el resto, pero de igual altura.

La entrada al edificio se efectúa por el sur, encarando el desaparecido caserío de la población. Se realiza a través de dos cubos sobre los cuales se ha construido un arco apuntado sobre contrafuertes que permite la defensa de la puerta desde lo alto, formando una especie de matacán suspendido. El vano de entrada es levemente apuntado y rebajado, con un dintel monolítico apoyado en ménsulas. A ambos lados de la puerta, en el interior, se abren dos puestos de guardia para la guarnición, una en cada cubo.

En el patio de armas del castillo se observan restos de dos muros, uno que unía el cubo defensivo más al oeste con la capilla, y otro perpendicular a la entrada. Se observan ménsulas y mechinales a media altura en el muro norte lo que hace suponer la existencia de, al menos, dos alturas en esa zona.

La torre del homenaje se eleva sobre la nave de la capilla. Consta de tres alturas, en la segunda de las cuales, sobre el muro norte, se abre la puerta de entrada. Los dos primeros pisos se cubren con bóveda de cañón apuntado, mientras que la cubierta del tercero ha desaparecido y quedan restos de las almenas y una abertura hacia el sur. También se abren otros dos vanos en la cara oeste.

La capilla ocupa la planta inferior de la torre de homenaje y su ábside forma parte del sistema defensivo elevándose en altura similar al resto del muro. En el interior la nave se cubre con bóveda de cañón apuntada, lo mismo que el ábside y el ante ábside. El arco triunfal es apuntado y apoya sobre una imposta similar a la que recorre las paredes de la nave. En el muro de cierre un arcosolio comunica con una abertura situada en la planta superior mediante un abocinamiento graduado en forma de escalera. También se ilumina la capilla con una aspillera abierta en el testero. La entrada se abre en el muro sur mediante un vano apuntado. Entre la capilla y el muro septentrional, en el muro este se abre una poterna posiblemente de época posterior.

Hacia el este todavía quedan restos de la muralla que cerraba la población de Davalillo de la que el castillo sería la pieza principal.

Todo un buen ejemplo de castillo medieval, que quizá necesite una solución técnica para evitar el más que probable desmoronamiento de los cubos que protegen la entrada, y en la actualidad bastante socavado por la erosión.

San Vicente de la Sonsierra – Santa María de la Piscina

Se encuentra en la ladera sur de la Sierra de Cantabria, sobre una colina que domina el valle del Ebro. Se accede a ella desde la carretera que conduce a Peciña, encontrándose a la derecha una pequeña zona de aparcamiento y un camino que conduce a la ermita.

La ermita de Santa María de la Piscina es el edificio románico más completo y bello conservado en La Rioja. Pertenece al románico pleno, pues fue comenzada hacia la mitad del siglo XII, y no tiene añadidos posteriores, excepto el escudo de la Divisa, colocado encima de la portada sur hacia 1537. Su interés radica en que es la única ermita románica de la región que se mantiene en un estado bastante puro y en su temprana cronología, ya que casi todo el románico riojano es más tardío.

Es una construcción en piedra de sillería, que consta de una nave de cuatro tramos cubierta con bóveda de cañón con tres arcos fajones de medio punto, presbítero rectangular cubierto de igual modo, y ábside semicircular cubierto por bóveda de horno. Adosada al muro norte de la nave se sitúa una cámara rectangular cubierta con bóveda de cuarto de cañón, posible sala de juntas para reunión de los diviseros y en el hastial oeste, una torre campanario cuadrada.

La escultura monumental de este templo es variada. Las ventanas se decoran con ajedrezado, bolas, flores inscritas en círculos y capiteles vegetales. La portada posee bolas, cabezas de clavo y ajedrezado. El muro sur conserva dos canecillos decorados con una figura humana con el brazo apoyado en la cintura, tal vez un juglar o bailarina y un perro atado a un palo símbolo de la envidia y la avaricia. A su mismo nivel existen metopas con rosetones de ocho pétalos inscritos en círculos. Los canecillos del muro norte poseen motivos geométricos y vegetales, flores, rollos, un barril… La cornisa de tejaroz del ábside aún conserva en algunas zonas su ajedrezado, y solo cuatro canecillos originales, decorados con parejas abrazadas y con un animal monstruoso contorsionado con el rabo sobre el lomo y la cabeza vuelta hacia arriba, todas ellas alusiones al pecado.

Los seis capiteles de la nave se decoran con diferentes motivos. El del primer tramo en el lado de la epístola presenta cintas entrelazadas imitando labor de cestería. El del evangelio exhibe figuras humanas atadas con una cuerda. Los capiteles del tramo central presentan figuras híbridas con torso humano y cuartos traseros de animal, afrontadas en las esquinas. En el último tramo sólo hay un capitel original, el del evangelio y es vegetal. El de la epístola es una copia moderna.

En el ábside y presbiterio quedan escasos restos de pinturas románicas que podrían datarse a comienzos del siglo XIII, época de terminación del templo. Según algunos testimonios narraban la hazaña en la que supuestamente participó Don Ramiro Sánchez de Navarra, fundador de esta Iglesia; la conquista de Jerusalén por los cruzados y el hallazgo del trozo de la Santa Cruz en la Piscina Probática. Hacia mediados del siglo XX todavía se conservaban aunque actualmente sólo se pueden describir escasos y aislados restos que parecen hacer referencia a algún tema religioso con la presencia de Cristo y de Apóstoles santos.

Cada 15 de agosto, festividad de la Asunción de María, los miembros de La Divisa y los cofrades del Solar y Divisa del Principado Medieval de Santa María de la Piscina se reúnen para realizar una junta, seguida de una misa en la ermita.
San Vicente de la Sonsierra – La Vera Cruz o Ermita de San Juan de Arriba

Se encuentra dentro del recinto fortificado junto a la iglesia parroquial.

Es una construcción de finales del siglo XIV mandada construir por Diego López de Ábalos, Alcaide del castillo para su enterramiento, pero parece una pequeña capilla tardo románica de avanzado siglo XIII, la más que probable iglesia parroquial primigenia de San Vicente de la Sonsierra dentro del recinto de su castillo.

Esta ermita capilla mantuvo funciones de parroquia de San Vicente de la Sonsierra hasta la construcción en el siglo XVI del templo de Santa María. Desde la mitad del siglo XVII es la sede de la Cofradía de Santa Vera Cruz de los Disciplinantes, organizadora de la penitencia de autoflagelación pública conocida como los Picaos.

Consta de una nave de un corto tramo cubierto con bóveda de cañón apuntando, arco triunfal apuntado sobre pilastras y cabecera rectangular con bóvedas de crucería. Las pilastras del arco triunfal se corresponden con contrafuertes exteriores, los cuales ayudan a los debilitados muros a contrarrestar el empuje de dicho arco. En dichos muros hay cinco arcosolios. La portada en el muro sur es apuntada, los modillones del tejaroz son lisos y el tejado, a doble vertiente.
Hay que decir también que desde este lugar las vistas son preciosas. Se pueden avistar kilómetros de fértiles campos riojanos, buena parte del año coloreados del verde de las viñas y de otros cultivos.

San Vicente de la Sonsierra – San Martín de la Nava

Perteneció al poblado de San Martín de la Sonsierra y debió ser una iglesia monástica, pues de hecho, la explanada en la que se sitúa aún recibe el nombre de El jardín de los frailes. No hay que confundirla con la perdida ermita de San Martín de los Monjes, que estuvo situada a 1 km. al oeste y fue iglesia parroquial de otro poblado medieval, el de Mutilluri.

La edificación conservada actualmente pertenece al románico tardío de la segunda mitad del siglo XII o del XIII. Todo parece indicar que un primitivo edifico mozárabe sufrió una reforma en el siglo XIII, en la que se le proporcionó un abovedamiento románico. De este modo, aunque básicamente es una construcción románica, existen indicios para pensar que se edificó sobre otra prerrománica; zócalo interior y exterior de diferente material, sillares más toscos, angosto arco triunfal, ventana del muro este a eje con un ventanuco encima del arco de triunfo, puerta de entrada meridional con perfil de herradura, elevación de la cabecera con un sentido teatral, y zócalo interior en el muro sur con decoración incisa imitando el motivo de espina de pescado.

Su planta se compone de cabecera rectangular cubierta con bóveda de cañón apuntado, arco triunfal apuntado muy estrecho arrancado de Impostas, y una sola nave rectangular con bóveda de cañón apuntado. Al sur se abre hacia los pies una portada con tendencia a la herradura. Es manifiesta su sobriedad decorativa, pues sólo se ornamenta la imposta del primer tramo de la nave con ajedrezado. Dado el estado ruinoso con el que llegó a nuestros días, fue restaurada en 1986.

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