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Románico

Conocer La Rioja. Valle del Alto Ebro; La Sonsierra

 

La Sonsierra riojana es sólo una parte de la región natural que perteneció al primitivo Reino de Navarra con ese nombre, que aludía a su situación bajo la Sierra de Cantabria y suponía la frontera más al sur del Reino de Castilla. La comarca riojana está constituida por los municipios de Briñas, Ábalos y San Vicente de la Sonsierra. Estos tres pueblos constituyen la única parte de La Rioja Alta en la margen izquierda del río Ebro, con excepción de una pequeña porción de la jurisdicción de Haro, próxima a Briñas y cuyas tierras de labor pertenecen en buena parte a los viticultores de esta última localidad.

La zona se encuentra situada en la falda sur de la Sierra de Toloño, descendiendo desde dichos montes hasta el Ebro, lo que deja una franja conformada por elevaciones suaves, de suelos calizos abundantes en areniscas, ideales para el cultivo de la vid, terrenos a los que acompaña una climatología suave de inviernos no muy rigurosos, cuya temperatura media en el mes más frío ronda los 5º c, primaveras casi siempre respetuosas con la brotación de las viñas y para terminar el proceso de veranos y otoños moderadamente cálidos y secos que dan el punto de maduración de la uva, lo que hace que se puedan producir en la zona unos vinos tan característicos como exquisitos.

Dos son las actividades económicas primordiales de la comarca: el sector vinícola, propiciado por las características antes citadas y el sector servicios, dedicado éste principalmente al turismo, ambas con una oferta de altísima calidad.

La viticultura es la actividad que tradicionalmente ha soportado la economía de la zona y hoy día sigue siendo el sector más importante, aunque con considerables cambios.

El agricultor viene respondiendo a las nuevas exigencias del mercado y está reconvirtiendo sus estructuras hasta convertirse el elaborador y comercializador de su producto. Podemos encontrar que en los últimos años se ha producido un aumento considerable en la oferta de vinos de la zona que ha venido a incrementar los de Bodegas ya existentes con una tradición y prestigio ganado a lo largo de muchos años de buen hacer.

BRIÑAS:

En su Diccionario Geográfico Histórico de La Rioja, Ángel Casimiro Gobantes habla del origen romano de Briñas. Tras pertenecer posteriormente al antiguo Reino de Navarra, se convirtió en aldea dependiente de Haro y no será hasta el siglo XVII cuando se constituya un núcleo independiente. Originariamente el pueblo estaba situado en una colina próxima al pueblo, que a partir del siglo XVI se asienta en torno a su actual emplazamiento.

Se encuentra en Briñas una densidad de casas palaciegas superior a la de cualquier otro lugar de la región, haciéndola merecedora de ser declarada Conjunto Histórico Artístico. Sobre su antigua plaza de la Constitución se alza su iglesia parroquial de la Asunción, impresionante edificio de sillería comenzado a construir a finales del siglo XVI y cuyas obras concluyeron en 1670. Conserva un hermoso retablo del siglo XVII de Hernando de Murillas y Bernardo de Valderrama. En la zona de la plaza se conserva una fuente encajada en un muro, con abovedamiento de cañón y que algunos investigadores suponen del siglo XII. No podemos pasar sin hacer mención el Humilladero, pequeña construcción de sillería junto a la carretera y que alberga un Cristo del siglo XVII. Muy cerca de él hay también un Crucero fechado en 1569 que puede verse elevado sobre las chimeneas de los calaos o cuevas tan características de esta zona vinícola. En su término encontramos un puente sobre el Ebro de origen medieval. A Briñas se le ha llamado con toda la razón villa bodeguera, Puerta y Balcón de La Rioja.

De Briñas parte un sendero de pequeño recorrido, el PR-LR 52, que nos conduce hasta San Vicente de la Sonsierra en un cómodo paseo a orillas siempre del Ebro. El sendero, al igual que el resto de los existentes en la zona, se encuentra perfectamente señalizado.

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SAN VICENTE DE LA SONSIERRA:

San Vicente de la Sonsierra se formó por agregación de varias aldeas medievales, muchas de ellas destruidas en las guerras fronterizas. Hoy conserva bajo su jurisdicción municipal los lugares de Rivas de Tereso que en época estival multiplica se población y Peciña, durante el invierno deshabitado y que poco a poco se va recuperando. Su construcción es eminentemente defensiva, con un castillo en su parte superior que guardaba en su interior una pequeña parroquia, hoy ermita de San Juan, que conserva un bello arco ojival y que es la sede la Cofradía de la Vera Cruz de los Disciplinantes.

Concluidas las luchas entre Castilla y Navarra, en el patio de armas se construyó la iglesia de estilo gótico tardío que hoy es parroquia de la villa. Su torre de caras asimétricas para defenderse del viento es hoy el punto más alto de la villa y conforma su perfil más característico.

“La vista desde la iglesia de San Vicente de la Sonsierra en el emplazamiento del antiguo castillo es una de las más bellas de La Rioja. La posibilidad de contemplar desde las cumbres de la Sierra de Cantabria hasta las de la Sierra de la Demanda es uno de los atractivos más importantes de este pueblo.”

Descendiendo del castillo hacia la plaza encontramos un entramado de calles y casonas con fachadas de sillares, blasones de piedra, fiel reflejo de su propia historia. Más allá de la plaza vamos encontrando ermitas que no hace mucho tiempo se encontraban extramuros de la villa. La primera con que nos topamos es la de San Roque, de camino a la de Los Remedios. Esta, de esbelta factura exterior, guarda en un pórtico que le fue añadido la imagen románica que presidió la ermita de Santa María de la Piscina. No son estas las únicas ermitas. En la jurisdicción de San Vicente se hallan otras, algunas de ellas como la de San Pelayo, de las que sólo queda de ellas el nombre, de otras en ruinas como la de Santa María de la Peña o la ermita gótica de Orzales, junto a Rivas de Tereso, que fue destruida durante las guerras carlistas. Otras, como la románica de San Martín conservan todo su encanto gracias a restauraciones recientes.

A su abundante patrimonio artístico, San Vicente de la Sonsierra añade su puente de origen medieval. Parte de éste fue destruido por una crecida en el año 1775 y restaurado posteriormente en 1871. La localidad ha conservado buena parte de sus tradiciones. Los Picaos nos muestran una tradición religiosa desaparecida en el resto de Europa. Pero además ha sabido guardar sus danzas que son elemento imprescindible en fiestas como las de San Isidro o la Virgen de Los Remedios.

San Vicente de la Sonsierra nos brinda también la posibilidad de practicar el senderismo. De aquí parten los senderos de pequeño recorrido PR-LR 50 que se dirige a Ábalos y Peciña, el LR 53 que nos encamina a Rivas de Tereso, además del LR 52. Su recorrido suave entre parajes poblados de viñas nos permite conocer algunos de los emplazamientos de sepulturas que nos recuerdan los antiguos poblamientos medievales de la zona, como la necrópolis de San Pablo o el conjunto de San Andrés.

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RIBAS DE TERESO:

Ribas de Tereso es una aldea de San Vicente de la Sonsierra dividida en dos barrios. En su casco se encuentran dos iglesias, la de San Miguel del siglo XII y la iglesia de la Concepción en muy mal estado de conservación. Ribas de Tereso se está recuperando del abandono gracias a un cierto desarrollo turístico. Es lugar ideal para iniciar excursiones a la Sierra de Toloño por alguno de los muchos caminos existentes o aprovechando la infraestructura del Pequeño Recorrido – LR 51.

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PECIÑA:

Peciña es la otra aldea de San Vicente de la Sonsierra que se conserva. Su emplazamiento parece haber estado en el pasado en las proximidades de la iglesia de Santa María de la Piscina, de donde procede su nombre. Destaca en su bello casco la iglesia de San Martín. El conjunto de Santa María de la Piscina constituye uno de los tesoros artísticos de la comarca. La ermita fue edificada en 1136 y constituye una de las mejores muestras del románico de una sola nave en La Rioja. Es mandada construir por D. Ramiro Sánchez en recuerdo a su participación en la Primera Cruzada, en la que tomó parte entrando por la puerta de la Piscina Probática. Conserva al pie de su pórtico una necrópolis medieval de tumbas excavadas en la roca.

Próximo al lugar de Santa María de la Piscina se puede contemplar el Dolmen de la Cascaja, descubierto y excavado en 1953. Consta de una cámara a la que se accede mediante un pequeño corredor de aproximadamente dos metros de longitud. En su interior se encontraron restos de 31 sujetos además de diferentes piezas de pedernal, cerámica y bronce.

Por toda la comarca de la Sonsierra encontramos unas curiosas construcciones que forman parte inseparable del paisaje local. Son los chozos o guardaviñas, edificios dedicados a los vigilantes de las viñas o a dar cobijo a los vendimiadores. Existen de diferentes tipologías aunque los más llamativos son, sin duda, los que nos muestran su cúpula cónica levantándose sobre las viñas.

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ÁBALOS:

La actual villa de Ábalos se constituyó en Ayuntamiento independiente de San Vicente de la Sonsierra en 1726. En esta villa nació Martín Fernández Navarrete, director de la Academia de Historia y amigo personal de Jovellanos y Floridablanca, y aquí, en la iglesia parroquial, se hallan sus restos mortales. Esta interesantísima construcción religiosa se levantó en el siglo XVI, con portada estilo Reyes Católicos de muy dura factura, cuenta con una sola nave muy estilizada y con coro alto. Su retablo mayor de gran valor data también del siglo XVI y fue realizado por Beaugrant.

Esta localidad cuenta además con varias ermitas en su jurisdicción, entre las que destaca la de San Felices, románica de una sola nave, recientemente restaurada. La fundación del Santuario de la Virgen de la Rosa está relacionada con una bonita leyenda. Un pastor mudo que cuidaba un rebaño encontró una rosa entre la nieve. Cuando volvió al pueblo recobró la voz para poder contar el milagro, acudiendo los vecinos al lugar. Al excavar entre la nieve encontraron la imagen de la virgen que se encontraba escondida en una pequeña cavidad para protegerla de los moros, levantándose en ese punto el templo del que hoy podemos contemplar las ruinas.

Palacetes y casonas hidalgas, como el palacio del Marqués de Legarda del siglo XVIII, y bodegas centenarias configuran el casco urbano de una de las villas más importantes de La Rioja Alta. Sus calles adornadas con escudos nobiliarios son testimonio de su pasada grandeza. Así como en San Vicente de la Sonsierra encontramos diseminados por el término enterramientos excavados en la roca, que se pueden datar entre los siglos X al XII, así como los lagares para el pisado de la uva también talladas en la roca, son testimonio del poblamiento histórico de toda la zona, así como de la tradición del cultivo de la vid y la elaboración del vino.

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Conocer La Rioja. Valle del Oja y del Tirón

El extremo occidental de la Comunidad de La Rioja está formado por una amplia comarca surcada por dos ríos; el Oja y el Tirón, que desde las cumbres de la Sierra de la Demanda buscan el valle, uniéndose en la localidad de Cihuri para, ya una vez juntos ir a alcanzar el Ebro en Haro.

Zona de grandes contrastes, en ella podemos encontrar desde las máximas alturas riojanas con sus característicos paisajes de alta montaña hasta extensas llanuras cerealistas, pasando por parajes naturales de incomparable belleza y variada fauna y flora.

Estos entornos nos brindan amplias posibilidades para la práctica de diferentes actividades; del esquí alpino al turismo ecuestre, pasando por el senderismo o la bicicleta.

En las partes bajas de los ríos encontramos paisajes fuertemente humanizados donde la agricultura es la actividad fundamental con presencia de cereal, patata y viñedo. A esto debemos añadir un importante patrimonio histórico artístico en el que sin duda destaca la presencia del Camino de Santiago. Santo Domingo de la Calzada es el punto mágico de unión de las dos Rutas principales de peregrinaje, la que proviene de tierras vascas y el clásico Camino Francés.

El río Oja, del cual la Comunidad toma el nombre nace del aporte de varios arroyos en la Sierra de la Demanda riojana que se unen en el llamado paraje de El Llano de la Casa. Desde aquí y con dirección norte el río se dirige hacia las tierras de Santo Domingo de la Calzada. La cuenca se cierra al Este por las cumbres de San Lorenzo, Cabeza Parda y Chilizarrías y en Oeste por el Otero y Torocuervo hasta el Alto de Pradilla.

Pasando la Peña de San Torcuato el río se abre para entrar en terrenos de mayor dedicación agrícola, extendiéndose la Cuenca desde Santo Domingo de la Calzada por campos llanos, con ausencia de masas boscosas hasta encontrar al río Tirón. En sus 45 kilómetros de recorrido el río salva un fuerte desnivel de 714 metros lo que provoca fuertes avenidas en épocas de deshielo en especial en el primer tramo de mayor pendiente. El curso alto del río discurre por la Sierra de la Demanda, extremo noroccidental del Sistema Ibérico, recorriendo hermosos paisajes de montaña y frondosos hayedos que en ocasiones se ven sustituidos por el rebollo. El haya es un árbol de hoja caduca que necesita abundante humedad para su desarrollo. Sus bosques son frescos y acogen una variada fauna con diferentes especies de anfibios como el tritón palmeado y la ranita de San Antonio, aves como el raro halcón abejero o el pito real y mamíferos como la musaraña, el lirón, el gato montés o el corzo.

EZCARAY

El primer tramo del río Oja discurre por el término de Ezcaray, municipio del valle que, además de ser la localidad principal, agrupa a trece pequeñas aldeas, hoy algunas ya desaparecidas. Estas aldeas con dedicación fundamentalmente ganadera, conservan en buena manera las formas de vida tradicionales a pesar de la escasa población actual.

“Atravesando Ezcaray, la carretera local 415 nos conduce hasta las aldeas. A 3 kilómetros del pueblo encontramos el cruce con la 417 que muere en Urdanta. Si continuamos por la primera alcanzaremos Zaldierna, San Antón, Azarrulla, Ayabarrena y Posadas, las aldeas más accesibles”

Su arquitectura popular es uno de los conjuntos más interesantes de la región. Las viviendas constan de tres plantas, de las que la planta baja se dedicaba exclusivamente como cuadra. La primera planta es la vivienda propiamente dicha y la segunda, que recibe el nombre de payo, se utiliza como almacén de forraje para el ganado. Es significativa la ausencia en muchas ocasiones de escaleras en el interior de la casa. Así se utilizaban diferentes niveles del terreno para preparar los distintos accesos que eran independientes entre sí. Al payo se solía acceder mediante una escalera exterior de mano.

Altuzarra, Posadas, Azarrulla, Urdanta o Turza son algunos de los sugestivos nombres de estas aldeas, tesoro de la construcción popular en La Rioja.

Ezcaray es una de las localidades de mayor tradición turística de La Rioja. A sus bellos paisajes, entorno natural y el atractivo de sus aldeas, debemos sumar la presencia de la Estación de Esquí de Valdezcaray que concentra a gran número de aficionados en las temporadas de práctica de este deporte.

Pero el propio pueblo reúne suficientes atractivos para una visita reposada. Su casco urbano nos muestra rincones de gran belleza, con una arquitectura muy bien conservada y tipologías diferentes por barrios donde se agrupaban los distintos oficios, adaptando las edificaciones a sus necesidades ganaderas o textiles. Destacan los soportales que permitían mantener la vida de la localidad aún durante los rigores del invierno.

Como edificios destacables encontramos la iglesia, construcción de sillería del siglo XV, aunque posiblemente cimentado sobre otro anterior románico, del cual se conservan algunos restos. Sobresale en su exterior la galería de la fachada sur donde se pueden observar escudos de piedra de varias familias del lugar. El retablo mayor es del siglo XVI, de gran interés, como lo es también el museo existente en su sacristía que reúne tallas de las iglesias de las aldeas.

Existen también diferentes edificios civiles del siglo XVIII entre los que destaca el Palacio de los Condes de Torremúrquiz.

El edificio más impresionante es el conjunto de la antigua Real Fábrica de Paños. Fundada en el siglo XVIII y que alcanzó una gran fama por la calidad de sus paños, fruto de una tradición textil local que se conserva hasta nuestros días. Parte del edificio se utiliza en la actualidad como Albergue.

En Ezcaray comienza el sendero de gran recorrido GR 93, itinerario perfectamente acondicionado para la práctica del senderismo y que en diferentes etapas permite recorrer las sierras riojanas. Además, la recuperación de la antigua vía del tren que unía esta localidad con la de Haro como Vía Verde para paseos a pie o en bicicleta. Las posibilidades para los amantes de estas prácticas deportivas se completa con una variada oferta de senderos circulares y rutas de bicicleta de montaña.

Ezcaray también ofrece una completa gama de recursos gastronómicos de alta calidad y una importante infraestructura hotelera. Es también centro artesano que, además de continuar la tradición textil, mantiene trabajos de cantería, cuero y cerámica.

“La carretera LR – 111 nos lleva a Zorraquín 2 kilómetros después de pasar Ezcaray. Valgañón dista 3 kilómetros más por la misma carretera que lleva a tierras burgalesas después de subir el Puerto de Pradilla”

ZORRAQUÍN

El río Ciloria se une al Oja próximo a la localidad de Ezcaray y sobre sus orillas se asienta Zorraquín. Pueblo eminentemente ganadero, conserva una arquitectura popular basada en la mampostería y el entramado. Destaca su iglesia de San Esteban, románica del siglo XII. Su portada nos muestra dos capiteles de gran interés representando uno a San Vitores y otro a cuatro personajes. En el interior hay algunas tallas románicas y un curioso tragaluz en la sacristía. También podemos observar en el patio algunas estelas funerarias.

VALGAÑÓN

Remontando el Ciloria se alcanza la población de Valgañón con fama por su riqueza en caza mayor. Saliendo del pueblo hacia el Puerto de Pradilla se levanta la iglesia de Nuestra Señora de Tres Fuentes, románica y de un gran interés artístico. Se acude en romería el 13 de Junio, festividad de San Antonio, el 15 de Mayo y el último fin de semana de Agosto. En su interior se conserva el Cristo de Bañares cuyo origen se explica en una curiosa leyenda; los vecinos de Bañares, localidad del Valle del Oja, encargaron a un escultor burgalés una talla del Cristo Crucificado. Durante el viaje hacia su localidad, los animales que transportaban la imagen se negaron a continuar, al alcanzar esta iglesia, hecho que se interpretó como un designio divino, siendo depositada la imagen en el templo y acudiendo desde entonces hasta allí los vecinos de Bañares en romería.
El término de Valgañón conserva importantes enclaves naturales. Tal es el caso de su destacado acebal, con unos magníficos ejemplares, rodeados de una gran zona de hayedos. También se encuentran aquí los únicos tojares de La Rioja.

OJACASTRO

Retomando el curso del Oja nos encaminamos hacia Ojacastro, antigua cabecera de la comarca y señorío de la Casa de Velasco, Condestables de Castilla y Condes de Haro. Dependen de Ojacastro, como en el caso de Ezcaray, diferentes aldeas. Otro ejemplo de hábitat disperso basado en las características del terreno y el uso eminentemente pastoril del territorio. La iglesia de San Julián y Santa Basilisa es obra de comienzos del siglo XVI y guarda piezas de considerable valor como su puerta plateresca y el retablo del siglo XVII o la pila bautismal románica. El día 17 de Enero se celebra una caridad ofreciendo habas a todos los visitantes del pueblo. Antiguamente los habitantes de las aldeas acudían al templo y daban vueltas con las caballerías para preservar a sus animales de enfermedades.
Las aldeas nos ofrecen un conjunto de arquitectura popular muy bien conservado. En San Asensio de los Cantos hay una ermita románica de ábside octogonal que conserva pinturas murales de finales del románico. En Tondeluna se conservan las viejas recetas queseras en una pequeña instalación artesana.
Paralelo al Oja discurre el Camino Real que desde Ojacastro nos conduce a Santurde, entrando así ya en zona eminentemente agrícola.

SANTURDE

Conserva una Torre defensiva de los Condes de Baños y la iglesia de San Andrés, un edificio de sillería del siglo XVI. El 8 de Septiembre se celebra la fiesta de la Virgen de la Cuesta, en la ermita del mismo nombre con una romería y danzadores que ejecutan durante el día distintas danzas, como el baile a la Virgen, el brindis o las cuatro calles.

SANTURDEJO

Santurdejo se encuentra a orillas del río Espardaña, afluente del Oja por la derecha. Su iglesia del siglo XVI bajo la advocación de San Jorge tiene varios retablos barrocos y alberga una imagen del santo luchando con el dragón. Superada esta localidad llegamos a Pazuengos.

PAZUENGOS

Encontramos aquí una granja de vacas de raza avileña negra ibérica destinada a la reintroducción de esta raza en la sierra riojana. Pazuengos es ideal para la realización de excursiones hacia el Valle de San Millán por el GR 93 o hacia la Sierra de la Demanda por el Chilizarrías y San Lorenzo.

SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

Santo Domingo de la Calzada es ciudad nacida por y para el Camino de Santiago. Fue fundada por este santo del siglo XI natural de la cercana población de Viloria de Rioja. Domingo estudia en el Monasterio de Valvanera retirándose después como eremita. Tras unos años de trabajo por toda La Rioja como colaborador de San Gregorio Ostense, Santo Domingo se instala definitivamente en estos parajes, dedicándose ya hasta su muerte a la organización de la Ruta Compostelana.

“La Cofradía de Santo Domingo, fundada en el siglo XI, mantiene viva la tradición asistencial al peregrino. Es también la responsable de la organización de las Fiestas del Santo”

Construirá calzadas y puentes, levantará el Hospital de peregrinos de la ciudad y repoblará estas tierras hasta su muerte en 1109. Alrededor del templo, el Hospital y el Puente fue surgiendo una ciudad longitudinal, como el trazado del Camino. El primitivo templo románico que conserva las reliquias del Santo fue ampliándose en fechas posteriores, hasta configurar la actual Catedral, visita imprescindible del patrimonio artístico riojano.

El conjunto de la ciudad merece una detenida visita. Santo Domingo conserva la traza urbanística de una típica ciudad del Camino. Fue recinto amurallado con hasta 38 torreones en su perímetro. Con el tiempo, la muralla fue desmontándose, pero se conserva todavía un largo paño con cinco torreones en el lado Norte y algunos otros restos próximos al Ayuntamiento.

Dentro del casco histórico diferentes edificios nos llaman la atención como el Ayuntamiento y los Juzgados del siglo XVIII y la antigua Alhóndiga del siglo XVI en la Plaza Mayor. En la calle Mayor nos encontramos con la Casa del Marqués de la Ensenada y la sede de la Cofradía del Santo, institución de gran tradición local, con uno de los mayores Albergues de Peregrinos de la Ruta Jacobea y un pequeño museo jacobeo.

Se rehabilitó la llamada Casa de Trastamara, donde murió el rey Enrique II, como Casa de Cultura, Biblioteca y también de Oficina de Información Turística.
En la Plaza del Santo, junto a la Catedral, encontramos el Parador Nacional de Santo Domingo en el mismo edificio en que Santo Domingo levantara su Hospital. Una cuidada restauración nos ofrece un edificio que mantiene, salvando las distancias, las funciones de acogida de viajeros para las que fue erigido. En la calle Mayor podemos ver el Monasterio Cisterciense de las Madres Bernardas, levantado a comienzos del siglo XVII, destacando en su interior un sepulcro de alabastro con tres figuras yacentes de la familia de los Condes de Hervías.

La Catedral merece una tranquila y serena visita que nos permita descubrir sus importantes tesoros artísticos. El templo original es de principios del siglo XII aunque fue sufriendo diferentes ampliaciones. Esta mezcla de estilos puede ser observada desde el exterior descubriendo el ábside románico, las ampliaciones del siglo XIII que transforman la Catedral en una iglesia fortaleza y la ampliación del siglo XV.

En el interior destaca en primer lugar el retablo mayor, obra de Damián Forment, joya de la escultura del siglo XVI. El sepulcro del Santo nos muestra una imagen yacente del mismo. En los costados aparecen en alabastro diferentes escenas de su vida. Sobre él se levanta un templete del siglo XVI protegiéndose el conjunto con una reja del siglo XVIII. En esta se puede observar la hoz del Santo, con la que según cuenta la tradición cortaba árboles con una gran facilidad. Se pueden encontrar capillas de gran interés; la de San Andrés, la de Santiago y San Pedro, la capilla de la Inmaculada, la dedicada al Beato Jerónimo de Hermosilla, santo local o la de San Juan con un magnífico retablo. El coro data del siglo XVI, aunque fue parcialmente reconstruido tras un incendio. Detenida observación merecen las tablas de Santo Domingo, conjunto de nueve tablas pintadas, realizadas en 1530 y que nos muestran escenas de la vida del Santo. El claustro, gótico del siglo XIV es de forma cuadrangular y conserva dos capillas.

La Catedral conserva muchos más tesoros, la sacristía, sus piezas de orfebrería, los órganos… pero sin duda llamará poderosamente la atención la presencia del gallinero en el que se mantienen vivos un gallo y una gallina en recuerdo del milagro más famoso de Santo Domingo.

La torre original de la Catedral se levantaba junto al crucero y fue destruida por un rayo en el año 1450. Fue reconstruida, pero algún fallo en su estructura obligó a desmontarla. Así se decidió construir una torre exenta comenzando las obras en 1762 en la Plaza del Santo. Para su realización se utilizaron miles de cuernas de animales mezclados con cal, arena y piedra que formó la cimentación de la torre. La esbelta torre mide sesenta y nueve metros, destacando su figura barroca sobre el resto del caserío.

Extramuros se levanta el convento de San Francisco, de finales del siglo XVI. El edificio guarda todavía interesantes piezas como el retablo. Durante su azarosa existencia ha servido para numerosos fines, desde Hospital a Cuartel. En la actualidad acoge el Parador Nacional Fray Bernardo de Fresneda.

A la salida de la población encontramos el Puente que posiblemente fue el origen de la ciudad. Sobre su construcción en época del Santo se cuentan numerosos milagros. El patrimonio artístico se completa con varias ermitas, muchas de ellas de profunda vocación jacobea y guardando relación con episodios de la vida del Santo.

Santo Domingo es hoy una ciudad de servicios con abundante comercio y oferta hotelera y de restauración. Es así la capital de una importante comarca agrícola, basada en la producción de cereal, patata, remolacha y otros cultivos que se han introducido, aparte de recibir cada año a un gran número de visitantes atraídos por la tradición jacobea y el importante y rico patrimonio.

MANZANARES

Al sureste de Santo Domingo de la Calzada se halla la localidad de Manzanares con su aldea, Gallinero de Rioja. Aquí acude la Cofradía del Santo en procesión y con danzadores, repartiéndose una caridad de pan, vino y chorizo entre los asistentes.

CIRUEÑA

Cirueña y Ciriñuela son dos pueblos por cuyos términos municipales atraviesa la Ruta Jacobea. Cirueña tuvo un Hospital y aún conserva la llamada Fuente de los Peregrinos. Dispone de una dehesa de gran interés naturalísimo, siendo uno de los pocos testimonios de la vegetación natural que queda en el territorio.
El arroyo de Zamaca discurre paralelo al río Oja, en sus márgenes se levanta Hervías, lugar de señorío.

HERVÍAS

Puja con la también riojana localidad de Alesanco por ser el lugar de nacimiento del Marqués de la Ensenada. Siguiendo por este arroyo en el discurrir hacia el Ebro encontramos las poblaciones de San Torcuato, Cidamón y Zarratón. Los dos primeros conservan una importante superficie de carrascal. Es zona abundante de caza menor, pudiéndose también encontrar lirones, tejones y zorros.

ZARRATÓN

Zarratón es nombre de origen vasco que significa “pueblo antiguo situado en un alto” nos muestra un templo del siglo XIII aunque con muchas reformas posteriores. Se han recuperado las danzas de la localidad que se interpretan en la procesión de San Blas, el día 3 de Febrero. En la localidad se mantiene la artesanía de la forja en una familia que conserva los secretos del oficio de generación en generación.

BAÑARES

Bañares posee un gran templo estilo Reyes Católicos dedicado a la Santa Cruz en cuyo interior, en una arqueta gótica se guardan las reliquias de San Formerio. Próxima a la iglesia se ha reconstruido la ermita de Nuestra Señora de la Antigua con una portada románica de gran interés.
Al Oeste de Santo Domingo de la Calzada se encuentran Morales, Corporales y Villarta Quintana, pueblos agrícolas con grandes superficies dedicadas al cereal. Se encuentran en las estribaciones de los Montes de Yuso, conservando algunas masas boscosas de roble con recursos inagotables y de gran interés para los amantes de la naturaleza. Si desde Santo Domingo de la Calzada continuamos por el Camino de Santiago llegamos a Grañón, última localidad riojana de la Ruta Jacobea.

GRAÑÓN

Ascendiendo hacia el pueblo se levanta una rudimentaria cruz de madera; la Cruz de los Valientes. Frente a la localidad se levanta el Cerro Grañón, en cuya cima existió un Castillo llamado de Mirabel. Conserva la característica fisonomía urbanística del Camino de Santiago.
La iglesia de San Juan Bautista data del siglo XIV aunque son numerosos los añadidos posteriores. En su interior destaca el retablo mayor, obra de Forment y Beaugrant, una obra de gran valor artístico, restaurado, además de otros retablos menores con tallas de gran interés. Próximo a la población se encuentra la ermita de la Virgen de Carrasquedo, antiguo Hospital de Peregrinos. El edificio actual se puede fechar de finales del siglo XVII. Se levanta en el monte del mismo nombre, rodeada de bosque de rebollo y algunas pequeñas superficies de pinos. El entorno presenta algunas características que le confieren un gran valor didáctico. Es abundante en caza menor y jabalí presentando también buena riqueza micológica.

VILLALOBAR DE RIOJA

Volviendo al cauce del Oja llegamos a Villalobar de Rioja. Por su término atraviesa la Calzada Romana que iba a la Libia de los berones. Conserva aún una torre defensiva y varios edificios civiles de interés. Su parroquia dedicada a la Asunción ofrece elementos románicos, aunque la mayor parte de la estructura actual es del siglo XVII.

BAÑOS DE RIOJA

Baños de Rioja es el siguiente pueblo aguas abajo del Oja. En el centro de la localidad se levanta una Torre Fuerte del siglo XIII. La iglesia parroquial está dedicada a la Magdalena siendo románica, aunque ampliada en el siglo XV. En su interior se conserva una pila bautismal, también románica, de similar trazado a otras que existen en la zona.

CASTAÑARES DE RIOJA

Al otro lado del río, Castañares de Rioja nos recibe con sus choperas y sus ricas legumbres. La antigüedad del pueblo se demuestra con la lápida romana y otros restos encontrados en el lugar. La iglesia de Nuestra Señora de la Expectación presenta un retablo del Renacimiento y una pila bautismal románica. Dentro de las infraestructuras turísticas dispone de un Camping con las mejores instalaciones de su género.

CASALARREINA

Casalarreina se encuentra en un importante nudo de comunicaciones formado por la N – 232, la LR – 111 que la une con el Valle del Oja y la N – 126 que continúa hasta la autopista A – 68 y Haro.

El río continúa entre choperas hasta llegar a Casalarreina, importante conjunto artístico destacando el Palacio de los Condestables, del siglo XVI, y un magnífico edificio de sillería de tres plantas del siglo XVIII. La parroquia de San Martín es una construcción de una nave con crucero erigido en el siglo XVI. En el retablo del lado de la epístola encontramos una imagen de San Vítores, santo de gran devoción en la comarca. El conjunto arquitectónico más importante es el convento de las Dominicas de la Piedad formado por iglesia de una nave de único tramo con una bella portada al Norte. Tiene traza de retablo y representa escenas de la Pasión, tema este muy repetido en el interior del templo. En claustro, adosado al sur de la iglesia, está cubierto de crucerías y es, como la iglesia, de estilo plateresco. A la salida del pueblo se observan los restos de la ermita San Román de Ajugarte, con cabecera románica, que debió ser parroquia de un antiguo despoblado. Celebra sus fiestas en honor de San Vítores el 26 de Agosto. El 24 de Junio, día de San Juan, hay romería al paraje de Fuente Pobes, obsequiando el Ayuntamiento a los romeros con un bollo de pan y un chorizo. Casalarreina es lugar de veraneo y descanso con una abundante infraestructura de servicios. La actividad agrícola se suma al turismo y a una naciente industria que dan a la población una alta renta.

CIHURI

El río Oja discurre en su último tramo por el término municipal de Cihuri donde vierte sus aguas al río Tirón.

TORMANTOS

Tormantos es un pueblo agrícola con elaboración familiar de vino y la presencia de una industria artesanal de elaboración de pimientos. Aguas abajo del Tirón y antes de llegar a Leiva, nos encontramos con una presa mediana de reciente fabricación que regula el caudal del río, sus alrededores se convierten en una agradable Zona Recreativa.

LEIVA

El nombre de Leiva parece proceder de la antigua ciudad berona de Libia, también llamada Oliva. De su pasado nos habla el castillo gótico que encontramos a las afueras que, aunque está muy rehecho, muestra la arquitectura original con sus cuatro torres. La iglesia parroquial es de estilo Reyes Católicos, aunque finalizada en el siglo XVII, de una sola nave con crucero. Fuera del pueblo, junto a la calzada romana que también sirvió de camino hacia Compostela, se levanta la ermita de la Virgen Peregrina que guarda una imagen barroca de esta advocación. Leiva es agrícola y ganadera siendo famosos sus embutidos y carnes.
Sigue el Tirón su marcha hacia el Ebro conservando viejos molinos harineros, algunos de los cuales fueron transformados en fábricas de luz para el suministro de localidades vecinas. Llegamos así a Herramélluri.

HERRAMÉLLURI

En su término se encuentra un importante yacimiento arqueológico de Libia, habiendo aparecido varias lápidas y estelas romanas. Quedan restos de un recinto amurallado y entre los muchos hallazgos encontrados destaca la escultura en bronce de la Venus de Herramélluri. El casco urbano nos muestra algunos edificios de interés de los siglos XVIII y XIX. La parroquia de San Esteban, del siglo XVI guarda un retablo mayor barroco con una bella imagen de la Inmaculada.

OCHÁNDURI

Siguiendo el curso del río alcanzamos Ochánduri. Del siglo XII es parte de su templo parroquial, de obligada visita, del que destacamos su ábside y su portada con cinco arquivoltas. El edificio se completa en el siglo XVI. En su interior podemos admirar un crucifijo gótico y una virgen de la misma época. Aguas abajo nos encontramos con la ermita de Santa María de Legarda, en lo que fue un antiguo poblado medieval.

CUZCURRITA DEL RÍO TIRÓN

Cuzcurrita del río Tirón es también una localidad de interesante visita, con el casco urbano muy bien conservado en el que se observan numerosos edificios de piedra de sillería, blasonados, del siglo XVIII. El castillo es obra de finales del siglo XIV. De planta cuadrada y protegido por foso. En el centro se levanta la torre del homenaje, también cuadrada, todo ello en buen estado de conservación. El pueblo se encuentra atravesado por el río que lo divide en dos barrios. La parroquia de San Miguel es una bella construcción barroca de piedra de sillería con una curiosa fachada curvilínea sobre la que se levanta la torre. Su interior es un pequeño museo de obras barrocas y neoclásicas, destacando la Virgen del Rosario, la Inmaculada y un Calvario. La sacristía guarda también varias obras de importancia, destacando un relieve hispano flamenco de la Última Cena. En el término encontramos entre otras la ermita de Nuestra Señora de Sorejana, de origen románico con algunos componentes góticos.
Las riberas del río conforman un agradable paseo pudiéndose observar el antiguo molino y dedicarse, en temporada, a la búsqueda de setas en sus choperas. En el lugar hay un agradable asador que permite degustar la comida tradicional de la zona y saborear los vinos claretes característicos de la zona.

TIRGO

Nuestro recorrido continua en Tirgo, localidad situada a escasa distancia de Cuzcurrita del río Tirón siguiendo río abajo. Destaca la iglesia del Salvador, románica del siglo XII, aunque presenta algunos añadidos. Es zona vinícola y su cooperativa gestiona buena parte de la producción de la comarca. Existen además pequeñas bodegas particulares, algunas de ellas con merendero donde se pueden probar las especialidades regionales. Las orillas del río a su paso por Tirgo han sido acondicionadas como zona de recreo y esparcimiento.

CIHURI

En el término de Cihuri nos encontramos con el Oja que aquí junta sus aguas con el tirón. Existe una cierta polémica se el río, nacido aquí del aporte de ambos cauces, debe tomar un nombre u otro. Cihuri es localidad vinculada al Monasterio de San Millán desde el siglo X, siendo el abad del Monasterio, rector de la villa. Fuera del casco urbano, a orillas del río, se erige la casa de Priorato, majestuoso edificio barroco en cuya fachada podemos encontrar el escudo de San Millán. Muy próximo a la casa, salva el río un puente romano de bella factura y en buen estado de conservación.

ANGUCIANA

La última localidad que atraviesa el río Tirón es Anguciana, donde nos presenta unas márgenes con abundantes choperas y zonas recreativas que invitan a la excursión y a la comida campestre. Tiene la localidad una Torre Fuerte del siglo XIV. La iglesia parroquial del XVI, aunque con muchos añadidos, está dedicada a San Martín y posee un interesante retablo del siglo XVIII. Anguciana conserva la romería a la ermita de la Concepción, donde se acude el 29 de Abril llevando la imagen de la Virgen del Rosario.
Los sotos ribereños acompañan al río hasta su desembocadura en el Ebro, en Haro. Zonas frescas y sombreadas reciben la visita de muchos paseantes. Las carreteras de la comarca, así como las de los Montes Obarenes dan cita los fines de semana a un gran número de aficionados a la bicicleta, que encuentran aquí buenas condiciones para la práctica de este deporte con agradables trazados y escaso tráfico.
El extremo noroccidental de la Comunidad está ocupado por la comarca de los Obarenes riojanos. Se agrupan aquí unos municipios de economía agraria y fundamentalmente cerealista. Sus términos municipales han sido regulados por concentración parcelaria para facilitar la explotación de este tipo de cultivos. Ocupa la comarca una franja de terreno entre la cuenca del Tirón y los Montes Obarenes que separan La Rioja de la provincia de Burgos.

SAJAZARRA

Sajazarra es una bella localidad de larga historia que ya cita el fuero de Miranda, del siglo XI. Presenta un especial interés por el abundante patrimonio histórico artístico que reúne. La población estuvo amurallada conservándose parte de la estructura, pero sin duda, lo más destacable es el castillo, en magnífico estado de conservación y hoy propiedad particular. Es obra del siglo XV, de planta rectangular con cubos redondos en las esquinas y puerta con magnífica torre del homenaje en el centro. Adosada al muro defensivo se halla la parroquia de Santa María de la Asunción, edificio románico con algunos añadidos de épocas posteriores. Los trabajos de restauración han dejado a la vista nuevos restos de la edificación románica de gran interés. En su interior se conservan varias tallas góticas. Además de estos dos monumentos, es notable el estado del conjunto del casco urbano, la disposición de las calles y los edificios de sillería, la mayoría de ellos del siglo XVIII, algunos de ellos, blasonados.
Cuenta Sajazarra con recoletas plazas y paseos ajardinados como el existente en los alrededores del castillo. La localidad ha alcanzado fama por el importante Festival Internacional de Música Antigua que se celebra anualmente. Próxima a la localidad, en un cerro, se levanta la ermita de Santa María de Cillas, que bien pudo ser un antiguo poblado medieval. Es románica aunque con diferentes modificaciones. En sus proximidades podemos observar un grupo de sepulturas antropomorfas talladas en roca.

VILLASECA

En Villaseca visitamos la iglesia de San Román, románica en muy buen estado de conservación. Mantiene también la Picota o Rollo utilizada antiguamente para ejecutar la justicia.

CASTILSECO

Castilseco es una aldea de Galbárruli. Merece especial atención la iglesia parroquial de San Julián, magnífico edificio románico de una sola nave de sillería, con ábside semicircular. Al exterior se observan capiteles con buenos trabajos en especial en ábside y portada, así como las ventanas de la cabecera con arquivoltas. En su interior hay una pila bautismal también románica. En sus proximidades y en las de la ermita de San Martín, hoy abandonada se descubren tumbas antropomorfas.

GALBÁRRULI

Galbárruli se suma a los municipios de la comarca que disponen de templo románico, la iglesia parroquial de San Esteban, del siglo XIII. Dentro de su término municipal existen dos enclaves, Ternero y Sajuela, que pertenecen a la provincia de Burgos y que en el pasado fueron propiedad de monasterios próximos.

CELLORIGO

Cellorigo se encuentra en la misma ladera de los montes Obarenes, en un privilegiado enclave desde el que se puede conseguir las vistas más completas de La Rioja. Su estratégico emplazamiento le permitió jugar un papel decisivo durante la Reconquista. A partir del siglo IX su fortaleza es atacada en varias ocasiones y la defensa del conde alavés Vela Jiménez fue ejemplar. Debió existir un castillo del que hoy no queda huella, aunque se conservan restos de dos Torres Fuertes de los siglos XII y XIV. También merece mención la fuente cubierta que se encuentra en la otra vertiente de la peña, que parece ser del siglo XIII. En su arquitectura destacan la parroquia de San Millán, construida a partir del siglo XV y la ermita románica dedicada a Santa María de Barrio, actualmente en ruinas.

FONCEA

Foncea en la divisoria con la provincia de Burgos nos muestra un casco urbano con trazado anterior al siglo XV y restos de la antigua muralla. Existen numerosas casas señoriales de piedra de sillería y el cementerio que algunos autores suponen Torre Fuerte del siglo XIII.

FONZALECHE

Fonzaleche también presenta indicios de haber estado fortificado. La iglesia la conforman tres naves y cabecera rematada por ábside semicircular románico. Conserva algunas obras de gran valor como un crucifijo gótico y una colección de cálices de los siglos XVI al XVIII.

TREVIANA

De toda la comarca de los Obarenes, Treviana es la localidad que dispone de mayores servicios e infraestructuras. Su parroquia dedicada a Santa María la Mayor data del siglo XVII, aunque reutiliza elementos románicos y góticos. En el cementerio se conserva una ermita románica y del mismo estilo es la de Nuestra Señora de la Junquera, quizá un antiguo poblado medieval, a la que los vecinos acuden el 25 de Abril y el 8 de Septiembre en ocasión de las fiestas patronales.
Ya próximo al límite provincial descubrimos San Millán de Yécora, localidad que se cita en el Fuero de Cerezo del río Tirón en el siglo XII.

VILLALBA DE RIOJA

Desde Haro podemos alcanzar la localidad de Villalba de Rioja que en tiempos se denominó Villalba de Mendoza. Conserva importantes edificios blasonados como la casa palacio de los Reus del Castillo. La iglesia de San Pelayo, obra del siglo XVI, está formada por una sola nave y 3 capillas, entre las que destaca la sepulcral de D. Pedro Ruiz del Castillo, fundador de la ciudad argentina de Mendoza.
Villalba es un pueblo vinícola. Su privilegiada situación, permite la obtención de unas uvas de excepcional calidad siendo la base de unos vinos muy apreciados en toda La Rioja.

HARO

Haro nos acoge como a las aguas del Oja y el Tirón al final de nuestro recorrido. La ciudad está declarada Conjunto Histórico Artístico, nos muestra un notable casco antiguo con multitud de palacios y casas blasonadas que nos hablan del esplendor alcanzado, en especial durante los siglos XVII y XVIII. Su presencia en la historia, sin embargo, es muy anterior, habiendo existido en sus proximidades un castro, Bilibium, cuna de la actual localidad. Fue en el siglo X cuando el rey Sancho de Navarra después de la toma de Nájera, funda la ciudad, siendo donada a finales del siglo XI al Monasterio de San Millán.
Haro es internacionalmente famosa por ser, sin duda, la capital del vino de Rioja y albergar a algunas de sus más afamadas y tradicionales Bodegas. Acoge también a la Estación Enológica, centro fundado en 1892 para el estudio de los sistemas de elaboración y que hoy en día continua velando por la calidad de los caldos riojanos. La Estación, además de las instalaciones necesarias para el desarrollo de su labor, cuenta con un Museo del Vino de Rioja, que de manera clara y didáctica nos permite introducirnos en el mundo del vino y su cultura.
Pasear por sus calles y plazas, recorrer su popular Herradura degustando los afamados vinos locales o disfrutar de su oferta gastronómica pondrán el remate apropiado a nuestro recorrido por el occidente riojano.

 

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Conocer La Rioja. Ruta del Románico en La Rioja: El río Tirón

Siguiendo el río Tirón nos encontraremos con dos edificios con alto nivel iconográfico: Tirgo y Ochánduri y otros no menos interesantes como Sorejana.

La Cuenca del río Tirón es otra zona muy rica en románico de gran calidad. La comarca del Río Tirón, contigua a Burgos, mantiene muy importantes restos románicos en las poblaciones de Tirgo, Cihuri, Ochánduri y Cuzcurrita de Río Tirón.

Como en la vecina comarca de los Montes Obarenes, se trata de un románico donde hay que prestar gran atención a la elegante y magnífica articulación de sus cabeceras y la presencia de espadañas sobre el arco triunfal.

Cihuri – Puente del Priorato

El topónimo Cihuri incluye la palabra vasca “zubi” que significa puente, y puede traducirse como “pueblo del puente”. Por ello, podemos suponer que el puente pudo haber sido construido antes de la época medieval cuando se inicia la repoblación de la zona con gentes venidas de Euskal Herria y Andalucía, ya que la existencia del puente dio nombre a la localidad.

El puente se alza al lado del Priorato de Cihuri que le da el nombre, y está situado cien metros abajo de la localidad.
Podría tratarse de una construcción romana que, obviamente, ha sufrido modificaciones a lo largo de su historia.

El puente consta de un amplio vano central, posiblemente medieval, de medio punto doblado al exterior con otro arco ligeramente apuntado. Este arco se apoya sobre dos masa rocosas y bajo él transcurre el río Tirón poco antes de que vierta en él sus aguas el río Oja. A la derecha, siguiendo el sentido de la corriente, un arco de aligeramiento perfora la estructura. Este vano es de arco de medio punto rebajado y no apoya directamente sobre la roca. A la izquierda otro vano, esta vez apuntado ligeramente y apoyado sobre la roca aporta algo de simetría al conjunto. Entre este vano y el central un espolón aguarda la embestida de las aguas del Tirón en momentos de crecida.

La calzada que transcurre sobre el puente está formada por pequeños sillarejos bien aparejados y parece haber sido rebajada de su nivel inicial pues transcurre por debajo de la clave del arco central.

Tirgo – Iglesia de El Salvador

Como casi todas las iglesias de la zona, la de El Salvador en Tirgo parece que tiene sus orígenes en la época de la repoblación. La iglesia consta de un ábside, un anteábside y una nave. El primero se cubre con bóveda de horno apuntada, los otros dos elementos con bóveda de cañón apuntada.

El arco triunfal que une ante ábside y nave es doblado y en el capitel del lado del evangelio presenta la escena de la Epifanía, mientras que el de la derecha presenta arpías. Sobre este arco triunfal se apoya la espadaña que consta de dos altos vanos y una imposta a media altura. En la nave sostienen la bóveda dos arcos fajones apoyados en capiteles de decoración vegetal, cuyas columnas adosadas se corresponden al exterior con los contrafuertes.

En el hastial oeste se abre una portada con dos arquivoltas sobre elevada del nivel actual del pavimento que rodea el templo. La arquivolta exterior tiene baquetón ornado al exterior por un zigzag y en el intradós por dos series de palmas y aspas. La interior también de baquetón. El guardapolvo está decorado por octifolias muy comunes en la zona. Las arquivoltas van apoyadas en dos columnas con capiteles vegetales. Curiosamente en su vano parece haber otra puerta de perfil más bajo con dos baquetones formando medio punto con un ajedrezado al exterior.

Sobre esta portada se abre una ventana alta de una sola arquivolta biselada con baquetón y un guarda lluvias liso. Los fustes de las columnas son altos y estrechos y los capiteles son vegetales con pequeñas volutas en las esquinas.

La portada principal se abre en el muro sur de la iglesia y consta de tres arquivoltas doblemente baquetonadas que apean a diferentes alturas. El guarda lluvias vuelve a ser de octifolias que continúa en una corta imposta, Por su aspecto se puede relacionar con la portada interior del hastial oeste.
En el muro norte de la nave una serie de canecillos sostienen el tejaroz. Estos canecillos presentan especialmente cabezas y aves en diversas posiciones. En el muro sur solamente cinco canecillos están decorados con motivos semejantes a los del muro norte. El resto de los canecillos son de nacela con una gran bola y parecen posteriores.

Dos impostas ajedrezadas recorren el interior del ábside. Ajedrezados también parecen los guardapolvos del interior de las ventanas, aunque su visión está dificultada por el gran retablo barroco que cubre el ábside.

Al exterior el ábside está dividido en cinco tramos por cuatro columnas adosadas. Siguiendo el ejemplo de Villaseca, Castilseco y Ochánduri los tramos centrales están decorados con ventanas. Éstas constan de una sola arquivolta baquetonada sobre columnas y columnas acodilladas y guarda lluvias con doble fila de aspas. La del lado del evangelio está semi oculta por una sacristía muy posterior.

Los capiteles del ábside están decorados con motivos vegetales los exteriores y motivos figurados los centrales. El segundo muestra una mujer desnuda de la que se amamantan serpientes y el tercero un Cristo en majestad.

Los canecillos del ábside tienen variada representación, mostrándonos varios bustos bien realizados, monstruos y animales domésticos.
En resumen, parece ser que la iglesia se realizó en dos etapas constructivas. En la primera se realizaron el ábside y el arco triunfal y podríamos datarla a finales del siglo XII.

Posterior parece ser la nave de peor calidad escultórica y arquitectónica. Podría haber habido también dos campañas en el alzado de la nave, levantándose primero el muro norte y el hastial oeste y acabando el edificio por el muro sur y su portada muy similar a la de Santa Domingo de La Calzada.

Cuzcurrita del rio Tirón – Iglesia de Santa María de Sorejana

La iglesia de Santa María de Sorejana es el único resto de la población del mismo nombre que existía en el margen izquierdo del río Tirón entre Ochánduri y Cuzcurrita, a un kilómetro aproximadamente de ésta última.

La construcción es una amalgama de elementos góticos y románicos. Góticos en lo relativo a la forma de construir, románicos en cuanto a la figuración escultórica de algunos elementos.

El templo consta de una nave de tres tramos separados por arcos fajones doblados y un ábside recto de dos tramos separados por un arco triunfal. La portada se abre en el tramo central de la nave mediante un cuerpo avanzado.

El ábside está cubierto por una bóveda de cañón apuntada y sus muros laterales están ocupados por sendos arcos ciegos apuntados. El arco triunfal que separa ábside y nave es también apuntado y doblado y se apoya en semicolumnas y columnillas acodilladas. Los capiteles son interesantes desde el punto de vista iconográfico.

El del lado del evangelio representa en su esquina izquierda a un hombre armado de espada que se enfrenta a un león de rostro humano, y en su esquina derecha a una figura femenina rodeada por una serpiente, en clara alusión a la lucha contra el pecado. El capitel de lado de la epístola presenta una cabecilla humana a la izquierda de la que parecen nacer hojas palmeadas y en la derecha una cabeza femenina con toda medieval.

La nave cubre sus tres tramos con bóvedas de ocho nervios de perfil prismático que se unen en una clave circular. Los nervios de las esquinas apean en ménsulas con forma de cabeza humana, excepto una de ellas en la que aparece una pareja abrazándose. Los arcos fajones que separan los tramos son también apuntados y se apoyan en pilastras. Los capiteles están decorados con una serie de hojas palmeadas.

La portada se abre en el tramo central y consta de siete arquivoltas apuntadas apoyadas en capiteles que alternan decoración vegetal y rostros humanos, que a su vez apean en columnas acodilladas. El guarda lluvias está decorado con el mismo tipo de hojas que los capiteles de la nave.

Al exterior el ábside cuenta con tres ventanas, una en el testero y otras dos en el muro sur con arquivolta de baquetón liso y corrido. Al interior una especie de celosía cierra el hueco. Un rosetón se abre también en el muro sur del primer tramo de la nave. Toda la iglesia está rodeada de canecillos, simples de caveto los del muro norte y decorados la mayoría de los del sur, en la línea de los de Galbárruli o Cillas.

En resumen una construcción realizada cuando ya estaba bien avanzado el siglo XIII, que conjuga elementos románicos y góticos.

Ochánduri – Ermita de Legarda

La ermita de Legarda se asienta a la orilla del río Tirón a unos dos kilómetros de la localidad de Ochánduri. De la época románica tan solo resta la espadaña y el muro que la sustenta.

La espadaña está separada del hastial por una imposta de perfil cuadrado, a la manera de la que aún se puede ver en la iglesia de la Concepción en Ochánduri o en la iglesia de la Natividad de Velasco.

Sobre esta moldura se eleva la espadaña con dos huecos de arco apuntado con un guarda lluvias liso, y con una imposta que nace del arranque de los arcos.

 

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Conocer La Rioja. Ruta del Románico en La Rioja: La Obarenia

La Obarenia es una comarca situada en el noroeste de La Rioja, dominada por la presencia de los Montes Obarenes.

Esta comarca acoge un conjunto de obras románicas muy interesantes y es posible enlazar con otras rutas románicas muy cercanas por la zona de La Rioja Alta.

Cellorigo – Ermita de Santa María de Barrio

Las ruinas están situadas en un alto al lado de las peñas que son la imagen de la población. El edificio, una pequeña construcción, consta de una nave y una cabecera rectangular. Parece que sus orígenes se remontan a la repoblación del siglo X, como lo testimonia una puerta tapiada con arco de herradura de clara ascendencia visigótica en el muro norte.

Este muro es el mejor conservado de la ermita junto con la cabecera románica. Ésta es rectangular y está cubierta con bóveda de cañón apuntada recorrida a media altura por una imposta lisa, que sirve también de arranque al arco triunfal que lo comunica con una única nave. En el hastial Este se abre una ventana abocinada hacia el exterior.

En la iglesia parroquial de Cellorigo se conservan dos capiteles mozárabes, relacionados con la puerta cegada del muro norte. El primero de ellos tiene dos niveles separados por sogueados. El inferior contiene pencas poco estilizadas, mientras que en el superior zarcillos y penquillas se superponen y se enlazan en las esquinas formando rodetes.

En el segundo, el primer nivel arranca también de un collarino sogueado y está formado por pencas con caulículos que soportan unas hojas que se enroscan formando espirales.

En conjunto, si tomamos como referencia próxima los capiteles de la portada de Suso, éstos de Cellorigo tienen una labra de más relieve, aunque los motivos tengan más en común con la antigüedad clásica, que con la influencia árabe o local.

Poco más se conserva de este templo, pues, aparte de lo mencionado, sólo han llegado hasta nuestros días restos de muros de otras dependencias construidas en siglos posteriores.

Galbárruli – Iglesia de San Esteban

El nombre de la población hace referencia a sus posibles pobladores, los de Galba, en la repoblación ocurrida en el siglo IX.

La iglesia consta de una nave y una cabecera y fue construida en el inicio del siglo XIII. La cabecera parece algo posterior al resto de la edificación.

En la construcción se reutilizaron materiales anteriores, como así lo demuestra la puerta cegada que se abría en el muro Norte de la nave. Culminaba el muro Oeste una espadaña, que al cerrarse los tres potentes contrafuertes que se adosaron al hastial Oeste, se convirtió en una especie de torre.

Sostienen el tejado del muro sur canecillos con diferentes representaciones; animales, figuras humanas y vegetales. Los del muro Norte y los del ábside cuadrado son simples modillones.

En el muro que cierra la cabecera se abre un rosetón único en su especie en La Rioja. Consta de un hueco central en el que se entrecruzan seis círculos. Este hueco central está rodeado por otros seis más pequeños.

Los dos superiores alojan en su interior sendas estrellas de seis puntas, mientras que el de la izquierda y los dos inferiores forman motivos cruciformes; estas dos últimas en forma de aspa. Por último, en el de la derecha aparecen representados un círculo y una luneta, quizás símbolos del sol y la luna.

En una dependencia anexa se guarda una pequeña pila bautismal románica carente de decoración. La portada se sitúa en el muro Sur y es apuntada con la única decoración de una moldura lisa que hace de guarda lluvias.

Castilseco – Iglesia de San Julián

Como Sajazarra y Villaseca, Castilseco se encuentra asentado a orillas del río Roganto y su nombre está en relación con la desecación de las zonas palustres del río en los siglos XI y XII, cuando pasó de denominarse Castriello a llamarse Castello Sicco o Castilseco.

La iglesia parece que se empezó a construir a comienzos del siglo XIII al menos en lo que se refiere al presbiterio, para continuar en otra etapa constructiva con la nave.

El templo consta de una nave, un ante ábside y un ábside, separados los dos primeros por un arco triunfal sobre el que se eleva una espadaña de un único hueco. Otra espadaña de dos huecos se levanta sobre el hastial oeste.

En el exterior el ábside está dividido en cinco tramos, por cuatro columnas adosadas sobre un alto plinto, que terminan en capiteles de decoración vegetal, a excepción del segundo que lo hace en un capitel con dos cabezas coronadas. La talla de los rostros, los cabellos y la expresión anticipa la estética gótica. Los tres paños centrales son los únicos que tienen ventanas.

Todo el ábside está recorrido por dos impostas, una ajedrezada a la altura del arranque de las ventanas y otra lisa que coincide con los cimacios de los capiteles de las mismas. Por lo que respecta a los canecillos, éstos son variados, predominando las caras humanas y los rollos y cubas.

En el interior, el ábside se cubre con bóveda de horno apuntada, siendo apuntada también la bóveda del ante ábside. Las ventanas al interior constan de arco y columnillas semejantes a las del exterior.

El arco triunfal que separa la nave del presbiterio es doblado y se apoya en semicolumnas pareadas en cuyos capiteles de repiten de nuevo motivos vegetales y rostros, no tan trabajados como los del exterior.

La portada se abre en el muro sur y consta de cuatro arquivoltas apuntadas con columnas acodilladas y capiteles con el motivo más repetido en el templo, los rostros humanos.

Aquí nos encontramos con una de las más bellas obras románicas de La Rioja, y quizás, ante al más bello ábside rural de la región.

Villaseca – Iglesia de San Román

Esta población está situada en las estribaciones de los Montes Obarenes y esta iglesia de San Román, aún conserva un arco de entrada del que en su día fue un recinto amurallado. La villa se llamó Villela y pasó a denominarse Villaseca cuando se desecó la zona palustre del río Roganto que discurre por sus cercanías.

El templo cuenta con una nave de tres tramos y una cabecera con presbiterio y ábside que parece ser obra de finales del siglo XII o principios del XIII. En el interior, el ábside presenta una bóveda sostenida por dos nervios apoyados, sendas columnas con capiteles vegetales que acaban en un arco apuntado y doblado que lo separa del presbiterio.

En el exterior cuatro columnas adosadas lo dividen en cinco tramos, de los cuales sólo los tres centrales contienen ventanas, más decorada la intermedia. A la altura del comienzo de las ventanas y de los cimacios de sus capiteles recorren el ábside dos impostas. Las columnas del ábside acaban en capiteles decorados estrías y otros elementos.

Los canecillos que sostienen el tejado tienen también decoración de cabezas, rodillos, y animales. Los canecillos que decoran el muro sur de la nave muestran, entre otros motivos, personajes que acarrean cajas, puntas de estrella y ruedas.

Los arcos fajones que separan los tres tramos de la nave se apoyan en columnas pareadas coronadas de capiteles con decoración vegetal, marcados por la influencia calceatense que marca al edificio. En lo que más claramente se manifiesta el periodo de transición al gótico en que fue construida la iglesia, es en la estructura de la portada. Ésta consta de tres arquivoltas bastante apuntadas que se disponen sobre seis columnas con encapitelado continuo.

En conjunto podemos decir que en Villaseca encontramos un ejemplo claro de lo que es el románico riojano en un momento en el que el estilo gótico es ya preponderante en Europa.

Sajazarra – Ermita de Santa María de Cillas

La ermita de Santa María de Cillas se ubica en el camino que une Sajazarra y Castilseco, sobre una loma desde la que se divisan la mayoría de las localidades de la Obarenia. La ermita fue iglesia parroquial de la población del mismo nombre hasta el siglo XIII.

Se trata de una construcción sencilla, que consta de nave y presbiterio algo más estrecho. La portada se abre sobre el muro sur. También en este muro se abre otra puerta cegada en forma de herradura. El tejado de la nave está sostenido por modillones, mientras que el del presbiterio se apoya en canecillos decorados por formas muy rudimentarias, cabezas de animales, barriles, figuras humanas…

En el interior, tanto la nave como el presbiterio están cubiertos por bóvedas de cañón apuntadas, apoyada en un arco triunfal que las separa y un arco fajón que divide en dos la nave. Una imposta recorre tanto la nave como el presbiterio.

Sajazarra – Iglesia de la Ascensión

La villa se encuentra encajada en un meandro que forma el río Roganto y la forma primitiva de su nombre, Sagga Zahar, sugiere que proviene del árabe con el significado de Laguna de la Flores, lo que no está en desacuerdo con la antigua característica palustre del río Roganto.

La iglesia estaba en un principio adosada a la muralla exterior que rodeaba la población y cuenta con un acceso adosado al hastial oeste. El templo, está compuesto de tres naves, de distintas épocas siendo románicas la central y la de la epístola.

La nave Central, de principios del siglo XIII, tiene una cabecera rectangular con bóveda de cañón apuntada separada de la nave por un arco triunfal apuntado y doblado con capiteles esquemáticos vegetales. La nave está dividida en dos tramos por un arco fajón apoyado en pilastras.

En el lado de la epístola de la cabecera se abre una ventana de doble arquivolta y columnas con capiteles vegetales en los que asoman cabecillas humanas. La arquivolta exterior muestra dos filas de hojitas prismáticas y en la interior aparece una faja de ajedrezado jaqués.

Otra ventana más aparece en el último tramo de la nave de características más simples. Los muros laterales de esta nave están horadados por grandes arcadas que la comunican con las laterales. A los pies, sobre el hastial oeste, se abre una gran ventana al exterior.

La nave de la Epístola, más moderna que la anterior, tiene un testero que se acomoda a la estructura del muro que defendía la villa. A los pies tiene una portada con cinco arquivoltas muy apuntadas de clara transición al gótico. En los capiteles del arco triunfal de esta nave lateral se aprecian diversas representaciones humanas y animales de difícil interpretación datables a mediados del siglo XIII.

Fonzaleche – Iglesia de San Martín

Sobre un cerro cercano al lugar donde se cruzaban dos calzadas romanas, se encuentra la población de Fonzaleche, y en lo más alto de ella, la parroquial de San Martín. Como muchos lugares de La Rioja, fue repoblada por mozárabes a los que debe el nombre, Fonte Abdazalete, y a partir del siglo XII formó parte del Señorío del Monasterio de San Millán de la Cogolla.

La iglesia ha sufrido varias etapas constructivas, a partir de la primitiva edificación de finales del siglo XI o comienzos del XII que constaba de una nave, un presbiterio y un ábside. En la actualidad sólo es posible apreciar desde el exterior el ábside, que conserva los dos capiteles de las columnas, posiblemente exentas, que lo dividían en tres tramos, y los canecillos que muestran motivos como el sol y la luna, rostros femeninos y masculinos y diversos animales, águilas, serpientes …

La siguiente etapa constructiva consistió en la construcción de un pórtico a los pies y tuvo lugar a mediados del siglo XII; sólo se conservan uno de los arcos que sirve de postigo al nártex actual y otro cegado. Todavía en época románica se construyeron con la finalidad de dar a la iglesia el rango de Abadía, dos naves adosadas a los muros laterales de la primitiva, para formar, junto con las dos iglesias de Logroño y la catedral de Santo Domingo de la Calzada, una de las escasas muestras de iglesia de tres naves de La Rioja románica. Estas dos naves tenían por único adorno saeteras para la iluminación y canecillos de caveto para sostener el tejado. En la nave de la epístola aparece una puerta de medio punto cegada.

Foncea – Iglesia de Arce

Situada en el llano, en el sur de la población de Foncea se encuentran los restos de lo que fue la aldea de Arce. En la actualidad, del lugar sólo quedan algunos muros de las casas que la formaban, que sirven de separación a pequeños huertos cultivados.

De la iglesia, según la tradición, una posesión templaria, permanece en pie el muro norte, cuya parte exterior está totalmente cubierta de hiedra, y una construcción adosada a éste, que podría haber servido como lugar de reunión, a la manera de la iglesia de Santa María de la Piscina en San Vicente de la Sonsierra. En el muro se abre una portada apuntada con una arquivolta simple de baquetón que apea en una moldura que corona las jambas laterales.

En el interior, el muro todavía conserva el arranque de las bóvedas, que por la inclinación parecen de cañón apuntado. También se conservan las pilastras que sujetaban los arcos fajones que sostenían la bóveda, pero no así las columnas que tenían adosadas. Por los restos que han llegado a la actualidad y hasta que no se proceda a una excavación del yacimiento, no se puede deducir la forma que podía tener al ábside.

Treviana – Ermita de La Junquera

La iglesia está situada en un pequeño altozano sobre el río Junquera a unos dos kilómetros de la población.

De la antigua construcción románica, del siglo XIII únicamente restan al ábside y el ante ábside. El primero está cubierto por una bóveda de cuarto de esfera y el segundo por otra de cañón apuntado. Un arco triunfal derramado hacia la nave une esta parte del templo con la nave.

En el exterior, el ábside está dividido en tres tramos por dos haces de tres columnas, la central más gruesa que las laterales. Otra columna entrega se colocó entre el ábside y el ante ábside. Dos contrafuertes se colocaron a ambos lados del ante ábside, uno de ellos coincidiendo con el arco triunfal. Una característica que diferencia este templo de otros de la zona, es la ausencia de capiteles y canecillos. Recorre el ábside una cornisa que hace las veces de tejaroz.

En el tramo central del ábside se abre una amplia ventana descentrada y otra en el muro sur del ante ábside. En el interior, ambas están adornadas por un arco pentalobulado bastante común en la zona.

El arco triunfal es también poco común. Se trata de un arco apuntado derramado hacia la desaparecida nave por cuatro arquivoltas lisas que apoyan de forman alternativa en columnas y pilastras.

Treviana – Ermita de la Concepción

Sobre un alto que domina el pueblo, y en lo que fue el antiguo Monasterio de San Pedro, sólo quedan algunos restos de la actual ermita de la Concepción.

A pesar de que sólo se puede observar parte del ábside, los restos nos permiten adivinar las semejanzas con la otra ermita de Treviana, la de Junquera. En ambas se adivina el influjo del románico burebano. Especialmente son significativos los dos haces de tres columnas, más ancha la central, que dividen al ábside en tres tramos y la columna acodillada entre al ábside y el ante ábside.

De los tres paños del ábside, sólo se conservan casi íntegros el central y el del evangelio. En el primero se abre una ventana que se apoya en una imposta y que consta de dos arquivoltas biseladas con un baquetón central y un guarda lluvias decorado con octofolias.

En el muro norte del ante ábside se abre otra ventana de las mismas características que la anterior. En ambas una imposta arranca de los cimacios de los capiteles y ocupa todo el tramo correspondiente. Los capiteles de ambas ventanas son vegetales y animalísticos, cuadrúpedos en algunos y arpías en la mayoría.

Sosteniendo el tajaroz del ábside, restan algunos canecillos, cuyo nivel parece haber sido rebajado posteriormente. En el único haz de columnas que permanece acaba en un triple capitel con brazos, rostros y libros.

En el interior, el ábside presenta bóveda de horno apuntada y el ante ábside con bóveda de cañón apuntado enlazadas ambas mediante una especie de luneto. Está recorrido el ábside interiormente por dos impostas, una a nivel del nacimiento de las ventanas y la otra de los cimacios de los capiteles. Las ventanas al interior presentan un solo arco pentalobulado y capiteles vegetales con rostro humanos. El arco triunfal está derramado hacia la nave y presenta unos capiteles cortos y gruesos con decoración vegetal exclusivamente.

En resumen una muestra del románico riojano del final del siglo XII o principios del XIII.

 

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Conocer La Rioja. Ruta del Románico en La Rioja: Por la Sonsierra

En esta ruta descubriremos uno de los edificios más importantes del románico riojano: la ermita de Santa María de la Piscina y uno de los castillos románicos mejor conservados: el Castillo de Davalillo en San Asensio. Recorrer la Sonsierra es un placer. Un paseo sosegado entre las Casonas, Palacetes de piedra de sillería es un acto del reencuentro con el Medievo. Sus bodegas, sus caldos, sus viandas hacen la delicia del viajero que encontrará aquí toda una gran razón para venir a conocer esta comarca riojana tan completa.

Ábalos – Ermita de San Felices

La ermita de San Felices está situada en la población de Ábalos sobre una colina desde la que se divisa buena parte de la Sonsierra. Parece ser que la ermita es lo único que queda de un monasterio que ya en siglo XII pertenecía al de San Millán de la Cogolla. En el lugar donde se eleva la ermita posiblemente habría otro edificio prerrománico del que no han llegado restos.

El edificio consta de una nave y un ábside rectangular. La primera tiene un solo tramo y se cubre con bóveda de cañón apuntada, al igual que la cabecera. Entre ambas se dispone un arco triunfal doblado con capiteles sencillos. Sobre él se eleva la espadaña de la que apenas queda el arranque. La espadaña constaba de dos huecos de medio punto.

El acceso a la nave se efectúa por una portada situada en el muro sur, al final del único tramo de la nave. Se encuadra dentro de un cuerpo avanzado y consta de tres arquivoltas lisas que descansan sobre una imposta que se apoya en jambas también lisas. Sobre la portada el tejaroz se apoya sobre canecillos, de los que solo restan cuatro, uno de ellos decorado con un barril y el resto lisos o de proa de nave. En el muro norte y a la altura de la otra se abre una segunda portada más sencilla.

Tanto la nave como la cabecera tienen en la parte superior una serie de canecillos sin decoración, bien en simple caveto o con proa de nave.

En el interior, éste se decora con una imposta simple que parte de los cimacios de los capiteles del arco triunfal y recorre toda la nave. Cuatro vanos iluminan el edificio, dos en el muro sur, uno sobre la portada y otro en la cabecera; otro más en el testero y el cuarto en el hastial oeste.

En conjunto, un edificio situado en un lugar incomparable que se puede datar de finales del siglo XII.

San Asensio – Castillo de Davalillo

El castillo de Davalillo se asienta sobre un cerro aislado en los meandros del rio Ebro. Es el único resto, junto con la vecina ermita de Davalillo, de la población del mismo nombre que desapareció al final de la Edad Media ante el empuje de la vecina localidad de San Asensio, a cuyo municipio pertenece en la actualidad.

El castillo comenzó a construirse seguramente a finales del siglo XI, cuando esta zona de La Rioja pasó a poder de la corona de Castilla, como defensa avanzada sobre la Sonsierra, situada al otro lado del río y perteneciente al reino de Navarra. El conjunto constituye un buen ejemplo de la construcción defensiva en la época románica, dado que el edificio se puede datar de finales del siglo XII.

La planta forma un polígono de siete lados, reforzados en las esquinas por contrafuertes cilíndricos. También, dado la extensión de los mismos, tienen contrafuertes intermedios los muros norte y sur. En la parte oriental el ábside de la capilla dibuja un cubo de mayores dimensiones que el resto, pero de igual altura.

La entrada al edificio se efectúa por el sur, encarando el desaparecido caserío de la población. Se realiza a través de dos cubos sobre los cuales se ha construido un arco apuntado sobre contrafuertes que permite la defensa de la puerta desde lo alto, formando una especie de matacán suspendido. El vano de entrada es levemente apuntado y rebajado, con un dintel monolítico apoyado en ménsulas. A ambos lados de la puerta, en el interior, se abren dos puestos de guardia para la guarnición, una en cada cubo.

En el patio de armas del castillo se observan restos de dos muros, uno que unía el cubo defensivo más al oeste con la capilla, y otro perpendicular a la entrada. Se observan ménsulas y mechinales a media altura en el muro norte lo que hace suponer la existencia de, al menos, dos alturas en esa zona.

La torre del homenaje se eleva sobre la nave de la capilla. Consta de tres alturas, en la segunda de las cuales, sobre el muro norte, se abre la puerta de entrada. Los dos primeros pisos se cubren con bóveda de cañón apuntado, mientras que la cubierta del tercero ha desaparecido y quedan restos de las almenas y una abertura hacia el sur. También se abren otros dos vanos en la cara oeste.

La capilla ocupa la planta inferior de la torre de homenaje y su ábside forma parte del sistema defensivo elevándose en altura similar al resto del muro. En el interior la nave se cubre con bóveda de cañón apuntada, lo mismo que el ábside y el ante ábside. El arco triunfal es apuntado y apoya sobre una imposta similar a la que recorre las paredes de la nave. En el muro de cierre un arcosolio comunica con una abertura situada en la planta superior mediante un abocinamiento graduado en forma de escalera. También se ilumina la capilla con una aspillera abierta en el testero. La entrada se abre en el muro sur mediante un vano apuntado. Entre la capilla y el muro septentrional, en el muro este se abre una poterna posiblemente de época posterior.

Hacia el este todavía quedan restos de la muralla que cerraba la población de Davalillo de la que el castillo sería la pieza principal.

Todo un buen ejemplo de castillo medieval, que quizá necesite una solución técnica para evitar el más que probable desmoronamiento de los cubos que protegen la entrada, y en la actualidad bastante socavado por la erosión.

San Vicente de la Sonsierra – Santa María de la Piscina

Se encuentra en la ladera sur de la Sierra de Cantabria, sobre una colina que domina el valle del Ebro. Se accede a ella desde la carretera que conduce a Peciña, encontrándose a la derecha una pequeña zona de aparcamiento y un camino que conduce a la ermita.

La ermita de Santa María de la Piscina es el edificio románico más completo y bello conservado en La Rioja. Pertenece al románico pleno, pues fue comenzada hacia la mitad del siglo XII, y no tiene añadidos posteriores, excepto el escudo de la Divisa, colocado encima de la portada sur hacia 1537. Su interés radica en que es la única ermita románica de la región que se mantiene en un estado bastante puro y en su temprana cronología, ya que casi todo el románico riojano es más tardío.

Es una construcción en piedra de sillería, que consta de una nave de cuatro tramos cubierta con bóveda de cañón con tres arcos fajones de medio punto, presbítero rectangular cubierto de igual modo, y ábside semicircular cubierto por bóveda de horno. Adosada al muro norte de la nave se sitúa una cámara rectangular cubierta con bóveda de cuarto de cañón, posible sala de juntas para reunión de los diviseros y en el hastial oeste, una torre campanario cuadrada.

La escultura monumental de este templo es variada. Las ventanas se decoran con ajedrezado, bolas, flores inscritas en círculos y capiteles vegetales. La portada posee bolas, cabezas de clavo y ajedrezado. El muro sur conserva dos canecillos decorados con una figura humana con el brazo apoyado en la cintura, tal vez un juglar o bailarina y un perro atado a un palo símbolo de la envidia y la avaricia. A su mismo nivel existen metopas con rosetones de ocho pétalos inscritos en círculos. Los canecillos del muro norte poseen motivos geométricos y vegetales, flores, rollos, un barril… La cornisa de tejaroz del ábside aún conserva en algunas zonas su ajedrezado, y solo cuatro canecillos originales, decorados con parejas abrazadas y con un animal monstruoso contorsionado con el rabo sobre el lomo y la cabeza vuelta hacia arriba, todas ellas alusiones al pecado.

Los seis capiteles de la nave se decoran con diferentes motivos. El del primer tramo en el lado de la epístola presenta cintas entrelazadas imitando labor de cestería. El del evangelio exhibe figuras humanas atadas con una cuerda. Los capiteles del tramo central presentan figuras híbridas con torso humano y cuartos traseros de animal, afrontadas en las esquinas. En el último tramo sólo hay un capitel original, el del evangelio y es vegetal. El de la epístola es una copia moderna.

En el ábside y presbiterio quedan escasos restos de pinturas románicas que podrían datarse a comienzos del siglo XIII, época de terminación del templo. Según algunos testimonios narraban la hazaña en la que supuestamente participó Don Ramiro Sánchez de Navarra, fundador de esta Iglesia; la conquista de Jerusalén por los cruzados y el hallazgo del trozo de la Santa Cruz en la Piscina Probática. Hacia mediados del siglo XX todavía se conservaban aunque actualmente sólo se pueden describir escasos y aislados restos que parecen hacer referencia a algún tema religioso con la presencia de Cristo y de Apóstoles santos.

Cada 15 de agosto, festividad de la Asunción de María, los miembros de La Divisa y los cofrades del Solar y Divisa del Principado Medieval de Santa María de la Piscina se reúnen para realizar una junta, seguida de una misa en la ermita.
San Vicente de la Sonsierra – La Vera Cruz o Ermita de San Juan de Arriba

Se encuentra dentro del recinto fortificado junto a la iglesia parroquial.

Es una construcción de finales del siglo XIV mandada construir por Diego López de Ábalos, Alcaide del castillo para su enterramiento, pero parece una pequeña capilla tardo románica de avanzado siglo XIII, la más que probable iglesia parroquial primigenia de San Vicente de la Sonsierra dentro del recinto de su castillo.

Esta ermita capilla mantuvo funciones de parroquia de San Vicente de la Sonsierra hasta la construcción en el siglo XVI del templo de Santa María. Desde la mitad del siglo XVII es la sede de la Cofradía de Santa Vera Cruz de los Disciplinantes, organizadora de la penitencia de autoflagelación pública conocida como los Picaos.

Consta de una nave de un corto tramo cubierto con bóveda de cañón apuntando, arco triunfal apuntado sobre pilastras y cabecera rectangular con bóvedas de crucería. Las pilastras del arco triunfal se corresponden con contrafuertes exteriores, los cuales ayudan a los debilitados muros a contrarrestar el empuje de dicho arco. En dichos muros hay cinco arcosolios. La portada en el muro sur es apuntada, los modillones del tejaroz son lisos y el tejado, a doble vertiente.
Hay que decir también que desde este lugar las vistas son preciosas. Se pueden avistar kilómetros de fértiles campos riojanos, buena parte del año coloreados del verde de las viñas y de otros cultivos.

San Vicente de la Sonsierra – San Martín de la Nava

Perteneció al poblado de San Martín de la Sonsierra y debió ser una iglesia monástica, pues de hecho, la explanada en la que se sitúa aún recibe el nombre de El jardín de los frailes. No hay que confundirla con la perdida ermita de San Martín de los Monjes, que estuvo situada a 1 km. al oeste y fue iglesia parroquial de otro poblado medieval, el de Mutilluri.

La edificación conservada actualmente pertenece al románico tardío de la segunda mitad del siglo XII o del XIII. Todo parece indicar que un primitivo edifico mozárabe sufrió una reforma en el siglo XIII, en la que se le proporcionó un abovedamiento románico. De este modo, aunque básicamente es una construcción románica, existen indicios para pensar que se edificó sobre otra prerrománica; zócalo interior y exterior de diferente material, sillares más toscos, angosto arco triunfal, ventana del muro este a eje con un ventanuco encima del arco de triunfo, puerta de entrada meridional con perfil de herradura, elevación de la cabecera con un sentido teatral, y zócalo interior en el muro sur con decoración incisa imitando el motivo de espina de pescado.

Su planta se compone de cabecera rectangular cubierta con bóveda de cañón apuntado, arco triunfal apuntado muy estrecho arrancado de Impostas, y una sola nave rectangular con bóveda de cañón apuntado. Al sur se abre hacia los pies una portada con tendencia a la herradura. Es manifiesta su sobriedad decorativa, pues sólo se ornamenta la imposta del primer tramo de la nave con ajedrezado. Dado el estado ruinoso con el que llegó a nuestros días, fue restaurada en 1986.

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Conocer La Rioja. Valle del Alto Ebro

La altitud y la pendiente son las dos características que sirven para diferenciar las comarcas riojana y se toma el Ebro como límite y referencia. Así se habla de las Sierras riojanas para delimitar las tierras situadas en la zona montañosa sobre las estribaciones del Sistema Ibérico.

La zona más llana la constituye el pasillo del río Ebro y las cuencas bajas de los ríos que en él desembocan. En este territorio se ubica La Rioja Alta como comarca emplazada en la cuenca alta del río Ebro.

El vino ha sido el motor de la actividad agrícola e industrial de toda la comarca riojalteña. La sustitución de los terrenos de cereal por viñedos y el incremento de la producción se une a los problemas de la viña fuera de España, lo que proporcionó a la zona un gran esplendor ya iniciado el siglo XVIII.

La Rioja Alta es tierra de viñas y de patrimonio reflejo de una historia importante, frontera histórica con Navarra, pasillo hacia el País Vasco y territorio con carácter riojano a ambos lados del río Ebro. Su visita en otoño prestará al visitante el esplendor de los ocres y las tonalidades características de la vendimia y con la llegada de la primavera, el verde de las viñas resalta con los colores del terreno y con la textura de las construcciones de sillería.

La margen derecha del Ebro está ocupada por una serie de localidades de larga historia y noble construcción que configuran una de las comarcas más populares de La Rioja.

A su importante patrimonio histórico artístico se le suma la presencia de un producto emblemático de esta tierra: el vino. El vino y la viña son eje económico e industrial de la comarca que conserva algunas de las más antiguas y conocidas bodegas riojana. Pero aquí el vino es algo más que un producto, es la expresión vital y cultural de todo un pueblo. Así estas tierras llanas nos ofrecen sus superficies de viñedos en magníficos paisajes cambiantes de color y vida durante el ciclo anual, apoyados sobre el río que nos brinda sus sotos, riberas y meandros para el paseo, el descanso o la degustación de un buen caldo.

HARO

Haro se sitúa junto a la carretera nacional N-232 de Logroño a Vitoria. Es un importante nudo de comunicaciones que, además de disponer de Estación de Ferrocarril, es centro de una red de carreteras que permiten el fácil y cómodo acceso a La Rioja Alta, cuencas del Oja y Tirón y Sonsierra.

La capital riojalteña es Haro y ha sido el centro de la actividad vitivinícola desde hace siglos. El papel de esta ciudad en el desarrollo de la zona e incluso de las comarcas vecinas es innegable. Su fama de pueblo desarrollado e innovador se la ganó ya el siglo pasado a partir de la construcción del ferrocarril, la instalación de la electricidad y la radicación de empresas y bodegas relacionadas con el vino.

Esta villa se situaba en la cima de una colina junto a la desembocadura del río Tirón, extendiéndose posteriormente por sus laderas. Su parte vieja rodea la parroquia de Santo Tomás y conserva interesantes edificios. El esplendor de la ciudad en el siglo XVIII se observa en muchas construcciones levantadas en piedra de sillería, algunos palacios repiten un modelo característico de la zona alta de La Rioja.

Dentro de su patrimonio religioso merece la atención la iglesia parroquial de Santo Tomás y la Basílica de Nuestra Señora de la Vega. En toda la ciudad se encuentran edificios barrocos construidos en sillería de piedra arenisca. Como conjunto arquitectónico sobresale en el centro de la villa el ex convento de San Agustín, hoy convertido en un acogedor hotel, y que fue construido en el siglo XVII. La plaza de la Paz es el centro del lugar y corazón de la villa. Su quiosco recuerda se pasado festivo. El Ayuntamiento se abre a esta plaza con su fachada de dos plantas con soportales, construido en 1775. Las galerías domésticas dan un curioso aspecto a las calles jarreras, recordando ciudades norteñas y costeras.

Un paseo por la ciudad nos muestra su pasado de canteros venidos de otras tierras en las épocas del esplendor vitivinícola. A mediados del siglo pasado Haro asumió el papel preponderante en dicho sector. En Francia la presencia de la filoxera destruyó los viñedos y los vinateros bordeleses se vieron obligados a adquirir el vino en tierras riojanas. Más tarde construyeron sus propias bodegas y le dieron un gran esplendor a la localidad. Bodegas, viviendas y establecimientos comerciales prestigian a una ciudad que presume de su instalación eléctrica novedosa a finales del siglo pasado.

A partir de ese desarrollo la ciudad crece y se especializa en los temas vitivinícolas. A finales del siglo XIX se crea la Estación Enológica que desde entonces orienta y apoya a los viticultores de La Rioja. El barrio de la Estación se incrementa en esa época por la instalación del ferrocarril y la implantación de diversas bodegas con una interesante arquitectura característica de ese quehacer enológico.

En el centro de la villa, en su parte más antigua, se conservan las antiguas bodegas en el subsuelo de las propias viviendas. Esta zona de la ciudad se conoce con el nombre de La Herradura y en ella se concentran bares y restaurantes y es el entorno apropiado para el chiquiteo o degustación de vino recorriendo los locales.

Los restaurantes de Haro tienen una gran fama y reflejan el prestigio de la cocina doméstica riojana con una oferta gastronómica muy variada y a la vez muy completa. A esto se acompaña la posibilidad de adquirir los productos tradicionales riojanos en las tiendas especializadas que existen en ese lugar.

Haro, como capital del vino ha fomentado las artesanías relacionadas con los caldos que produce. Así, con la madera de roble, los toneleros jarreros hacen duelas que unidas y mantenidas por cellos metálicos forman las barricas que guardarán el vino y le darán ese sabor especial.

Las bodegas jarreras de más solera utilizan un taller de tonelería para construir las barricas adecuadas al vino de cada firma. Su labor artesanal le da a los caldos el toque personal y diferente, que surge de los labradores en la viña y termina con los toneleros en su taller.

Otra forma de mantener y transportar el vino es por medio de otro producto artesano. Los curtidores eran abundantes en la comarca y preparaban las pieles del ganado cabrío para que una vez tratadas, cosidas y llenas de pez guardaran los vinos de la comarca. Los pellejos de cabrío servían para transportar el vino y las botas de pequeño tamaño se utilizan aún hoy para el consumo personal, proporcionándole al vino un gusto a la pez que recubre e impermeabiliza la piel. En Haro hay un taller de botería que mantiene la tradición artesana de coser pieles para guardar el vino.

Haro ofrece al visitante sus fiestas patronales, una de ellas centrada alrededor del vino; cada 29 de Junio se dan cita los jarreros y foráneos en los alrededores de los riscos de Bilibio y, después de la misa en la ermita de San Felices, comienza la Batalla del Vino en la cual los visitantes se arrojan entre sí miles de litros de vino. Las fiestas de Septiembre tienen un momento destacable en el Rosario de los Faroles que sale de la Basílica de la Virgen de la Vega y recorre la ciudad. San Felices y San Pedro en Junio y la Virgen de la Vega en Septiembre son los dos momentos recomendados para una visita a la capital de La Rioja Alta. La época de la vendimia es también grata para un recorrido por la comarca visitando Bodegas y viñedos.

Los alrededores de Haro, en las riberas de los ríos Tirón y Ebro, son zonas de interés paisajístico tanto por sus choperas como por el conjunto fluvial con flora y fauna peculiar. Merece la pena visitar Las Conchas de Haro, formación geológica que forma el límite regional con tierras burgalesas y alavesas, y por donde el Ebro penetra en La Rioja.

GIMILEO

Siguiendo el curso del Ebro la vía de comunicación paralela al rio nos lleva a Gimileo, pueblo de dedicación agrícola. Su iglesia parroquial está bajo la advocación de San Martín y es una construcción en sillería levantada en el siglo XVI. Su arquitectura tradicional nos presenta a la piedra arenisca como elemento constructivo más importante, como lo es también el resto de La Rioja Alta.

OLLAURI

Separándonos de la carretera siguiendo el curso del rio Zamaca se encuentra Ollauri localidad famosa por sus bodegas. El lugar fue, como otros de la comarca, aldea de Briones hasta el siglo XVIII en que alcanzó la independencia como municipio.

Su conjunto urbano es uno de los más bellos de la región y en sus calles destacan los palacios en piedra de sillería con dos plantas. En sus fachas lucen los balcones con huecos de gran tamaño y los escudos nobiliarios decoran estos bellos edificios. La iglesia parroquial utiliza los mismos materiales pétreos que el resto de las construcciones y se construyó en la segunda mitad del siglo XVI concluyendo su torre y anexos un siglo más tarde. En su interior el retablo barroco nos muestra la época de esplendor de la comarca gracias al vino y a los cereales. Un recorrido por las calles de este pueblo nos explicará la importancia de esa época en el devenir de la región.

Sobre el pueblo y aprovechando el desnivel de la ladera surgen las tuferas o chimeneas de ventilación de las bodegas que se encuentran en el subsuelo. Algunas de estas construcciones se remontan a la Edad Media y constituyen un importante patrimonio arquitectónico. Otras tienen un pasado centenario y mantienen la calidad de los caldos gracias a su temperatura constante y su permanente nivel de humedad. La jurisdicción de Ollauri es reducida y de dedicación agrícola dando frutos de calidad, en especial sus vinos tintos. Su fama ha hecho que en el pueblo se hayan instalado varias e importantes bodegas.

RODEZNO

Rodezno se encuentra a escasos kilómetros y tiene una dedicación similar. Su iglesia parroquial es una edificación de sillería construida en el siglo XVI que se halla bajo la advocación de la Asunción de la Virgen. Fuera de la población se sitúa la ermita de la Virgen de Olartia y se acude en romería el domingo siguiente a la Ascensión. En esta fiesta se reparte una cantidad de vino, queso y pan. Rodezno tiene una pequeña aldea, Cuzcurritilla, en la que destaca la imponente iglesia de San Martín, construida en el siglo XVI.

El río Ebro, aguas abajo de Haro hace unos curiosos meandros y separa de La Rioja una comarca muy querida: la Sonsierra riojana.

BRIONES

Briones se aproxima al río, utilizándolo en el pasado como elemento defensivo. Sus murallas le confieren una especial disposición urbana y todo el pueblo es Conjunto Histórico Artístico. En sus calles se levantan edificaciones en sillería que se alterna con madera y ladrillo; en el pueblo se muestra orgullosa una de las casas más antiguas de La Rioja. Todo el pueblo merece una detenida visita y la vista desde el emplazamiento del antiguo castillo nos enseña la Sonsierra, bajo las Peñas de Herrera y Peñacerrada.

En la plaza se encuentran varios edificios de interés y en la actualidad son muchos los edificios que corresponden a esa tipología palaciega y destacan en los tejados los aleros con canes labrados.

Dentro del patrimonio local destaca la iglesia parroquial de Santa María, con tres naves que se iniciaron en el siglo XVI. En el siglo XVIII todavía se ampliaba la iglesia y los canteros de las torres gemelas de la iglesia logroñesa de la Redonda trabajaron en aquel lugar. En el interior del templo se guarda un importante tesoro artístico con muestras de todos los estilos, resaltando un Cristo gótico y diversas obras del barroco riojano en sus retablos. Su órgano barroco permite realizar conciertos en ese bello marco.

En el centro del pueblo se levanta la ermita barroca del Santo Cristo de los Remedios, con un trazado octogonal construida en el siglo XVIII, en el emplazamiento de otra construcción anterior. Un recorrido por el pueblo bordeando sus murallas nos ofrece una interesante vista de La Rioja Alta a la vez que explica la importancia defensiva de este lugar que desde época preromana ha estado poblado. La toponimia popular deriva en nombre de Briones de los berones, antiguos pobladores de una gran parte de La Rioja.

El interés defensivo que esta plaza tenía a finales de la Edad Media se manifiesta en las batallas y letigios con el vecino territorio navarro del que hacía frontera el río Ebro que se atravesaba por un buen defendido puente.

El término de Briones ha transformado su actividad agraria desde la puesta en regadío de parte de su superficie gracias a las aguas del Canal de la margen izquierda del río Najerilla. Briones en el pasado dedicaba sus tierras al cereal y a la viña; gran parte de sus edificaciones guardan en su subsuelo las tradicionales bodegas.

En la actualidad los cultivos de regadío dan un aspecto más verde a la jurisdicción y un importante complemento económico. Las fiestas de Briones están relacionadas con las ermitas que existen en el término. Las fiestas de Septiembre se dedican a la Santa Cruz y la imagen del Cristo de los Remedios es el centro devocional y motivo de la procesión y traslado de la talle. En la fiesta tiene un particular protagonismo el Grupo de Danzadores, ocho, dirigidos por un Cachiburrio que suele ser un niño de unos siete años. Fuera del casco urbano se hace la romería a la ermita de la Concepción, situada en una cañada en dirección a Nájera. A ella se acude el lunes de Pascua de Pentecostés y en la fecha de Santa Lucía a la ermita de su advocación.

SAN ASENSIO

Entre el río Ebro y el Najerilla se encuentra el término de San Asensio. La tradición cuenta que este pueblo estuvo instalado el el lugar de Davalillo donde se levanta el Castillo y una ermita que pudo ser en el pasado la parroquia del lugar, aunque la actuales del siglo XVIII. Las fiestas patronales recuerdan la vinculación de este lugar con el actual emplazamiento del pueblo.

El conjunto urbano de San Asensio es característico de La Rioja Alta tanto en la tipología arquitectónica de sus palacios y casonas como en el material, la piedra de sillería arenisca, empleado en su construcción. Los escudos, aleros y herrajes decoran las construcciones que alternan con otras más sencillas que emplean la piedra de sillería en esquineras y dinteles de ventanas y balcones.

En el recorrido por el lugar destaca la plaza con sus arcadas y el templo parroquial construido en sillería. El edificio ecclesial utiliza materiales románicos y se levanta a partir del siglo XV; en la cabecera hay un retablo neoclásico que sustituyó a uno destruido por un incendio. Fuera del lugar se mantienen los restos de un antiguo monasterio que tiene sus orígenes en el siglo XI. El conjunto actual se dedica a centro de enseñanza y guarda restos góticos del antiguo convento.

A unos kilómetros del pueblo en dirección al Ebro y sobre un cerro que domina los meandros se mantiene el Castillo de Davalillo, construido a principios del siglo XIII. A sus pies está la ermita de Santa María de Davalillo, edificio en sillería de una sola nave con capillas adosadas al muro. En la ladera se observan restos de edificios y construcciones, así como una necrópolis medieval, hallándose también restos de cerámica romana.

El pueblo de San Asensio celebra una romería a esa ermita, llevando la talla de la Virgen del Rosario por parte de los cofrades de la Santa Vera Cruz y portando hacia el pueblo a la Virgen de Davalillo, que residirá en la parroquia local hasta el domingo anterior al 15 de Agosto.

La fiesta patronal se celebra el 8 de Septiembre también con romería al lugar de Villarica, cercano al río Najerilla. Es durante estas fiestas de septiembre cuando se pueden observar las danzas de San Asensio, una de las manifestaciones folclóricas más destacables de la comarca. El 25 de Julio se ha impuesto la Batalla del Clarete, batalla campal que utiliza el vino clarete como elemento arrojadizo en esta incruenta batalla.

Este tipo de vino clarete es el característico de este lugar aunque los tintos también han alcanzado una merecida fama. El barrio de las Bodegas se encuentra en la parte alta de la villa, y su visita es recomendable para conocer la importancia de la vitivinicultura en este pueblo.

El camino de La Rioja Alta llega a una línea de extremo verdor al encontrarse con el río Najerilla. Las choperas de este cauce se incrementan en su zona más baja y Torremontalbo es un buen ejemplo de pueblo ribereño.

TORREMONTALBO

Desde el siglo XI hay referencias a este lugar que desde hace siglos ha pertenecido a los Condes de Hervías. Su patrimonio arquitectónico lo componen la torre de planta cuadrada, trazo medieval pero completada en el siglo XVIII. Adosada a la torre se encuentra la iglesia dedicada a Santo Domingo de Silos, patrono del lugar, que celebra su fiesta el 20 de Diciembre. Torremontalbo posee una bella bodega de crianza y su término se dedica al cultivo de la viña.

CENICERO

El último pueblo de este recorrido por La Rioja Alta es Cenicero, lugar próximo al río Ebro. Su pasado se remonta a época preromana habiendo varios yacimientos de esa cultura. En el reinado de Alfonso I, durante la reconquista de La Rioja Alta vuelve a aparecer esta localidad. Como otros de la comarca ha servido de frontera en los enfrentamientos con los vecinos navarros situados antaño al otro lado del Ebro.

Cenicero alcanzó la condición de villa en 1636, pero es en el siglo XVIII el momento de mayor apogeo en la localidad coincidiendo con la construcción del puente de Torremontalbo sobre el río Najerilla, que facilitaba la comunicación de La Rioja con las provincias norteñas. La actividad vitivinícola, su localización geográfica y sus comunicaciones, que se incrementan con el ferrocarril le ha permitido un importante desarrollo económico. Cenicero extiende su caserío a lo largo de un antiguo camino. Sus casas de sillería, algunas con escudo, nos anuncian una tradición arquitectónica que se prolonga aguas arriba del río Ebro. En su zona antigua se observan ventanas de tradición gótica reaprovechadas y en su subsuelo se han excavado las bodegas. Las casonas de tres plantas a cuatro aguas son abundantes.

Su iglesia parroquial está dedicada a San Martín y construida, como los edificios más nobles del lugar, en piedra de sillería. Este templo sufrió un fuerte incendio con ocasión de las guerras carlistas. En 1834 el General Zumalacárregui asedió la villa y quemó su templo destruyendo varios retablos y otras obras de arte. En la actualidad el templo parroquial ha sido restaurado y guarda un retablo moderno en hormigón.

La ermita de la Virgen del Valle se encuentra dentro del casco urbano sobre el barranco. Es un edificio que antaño se encontraba fuera de la muralla y su parte más antigua corresponde al siglo XVI. Es de sillería de una sola nave con la portada a los pies y una espadaña para tres campanas, la mayor parte concluida en el siglo XVIII, así como los retablos. La talle de la Virgen del Valle es de finales del siglo XIII y es la principal joya del patrimonio local.

Dos puentes construidos en el siglo XIX facilitaron las comunicaciones de este lugar, uno sobre el barranco y otro sobre el río Najerilla erigido éste por la Real Sociedad de La Rioja Castellana. Además para cruzar ese río se levantó también un puente de hierro en 1862 donde, desgraciadamente se produjo un grave accidente de ferrocarril en 1903.

Dentro del casco urbano de la población se levantan varias esculturas, siendo la más característica la copia de la Estatua de la Libertad, de Nueva York, que recuerda a los defensores de la ciudad durante el ataque de las guerras carliustas en 1834.

Otras esculturas actuales se han dedicado a diversos motivos agrícolas como a la vendimia o al tractor. A la salida del pueblo se mantiene un Crucero que es obra renacentista del siglo XVI.

Dentro del calendario festivo de Cenicero se puede destacar la Guerra de los Judas, que se celebra el Domingo de Resurrección, dando por finalizada la época cuaresmal.

La patrona es la Virgen del Valle y se celebra en torno al 8 de Septiembre. Además de los actos festivos se desarrolla una Muestra Vinícola.

En la temporada de vendimias, Cenicero adquiere un ambiente muy particular por la incesante actividad del pueblo en esos días. Labradores, cosecheros, Cooperativa y Bodegas de Crianza se esmeran en la recogida de la uva, fruto del trabajo anual. En el pueblo son varias las Bodegas famosas que elaboran los ricos caldos de Rioja.

Cenicero aprovecha dos cauces fluviales y en sus orillas surgen sotos de gran interés faunístico con abundantes choperas. Paralelo al río Ebro sigue un camino que alterna entre huertas y arboledas.

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Conocer La Rioja. Ruta del Románico en La Rioja: El río Oja

El curso del río que da nombre a la región y el de algunos de sus afluentes nos depara algunas construcciones singulares como la Iglesia de Tres Fuentes en Valgañón o las portadas de Zorraquín y Bañares. Aparte de la agradable sensación de ir descubriendo las cinceladas del arte románico en estas tierras del Oja, también se descubrirá todo un sinfín de olores de la Sierra, paladares de la rica cocina de afamados restaurantes y la agradable estancia en los variados establecimientos de la zona.

Casalarreina – Ermita de San Román de Ajugarte

La ermita de San Román de Ajugarte se encuentra cerca al sur de Casalarreina, en dirección a Santo Domingo de la Calzada. Su construcción es el único resto que permanece en pie de la antigua población de Ajugarte. En la actualidad se ubica dentro de una parcela dedicada al cultivo de cereal, y que se encuentra en zona de propiedad privada, siendo utilizada como trastero, y habiendo desempeñado otras funciones como granero, almacén o cuadra para el ganado. Parece urgente su intervención para que el edificio, que aún permanece en pie, no se venga abajo y pase a ser de todos.

La ermita consta de una nave más reciente y un ábside cuadrado de época románica. El ábside se encuentra cubierto con una bóveda de crucería con nervios de sección cuadrada que nacen de modillones colocados a media altura en las esquinas. Sólo dos huecos iluminaban la estancia, uno al sur y otro en el hastial este. El arco triunfal derramado hacia la nave es apuntado y parece haber sido replanteado a partir de otro de medio punto. Un banco corrido recorre los tres lados del ábside. Restos de pintura se vislumbran en la ventana del sur y en los modillones que sostienen los nervios de la bóveda.

En el exterior dos contrafuertes refuerzan el arco triunfal y sirven de arranque a la espadaña. Ésta consta de dos cuerpos, en el primero de los cuales hay dos vanos iguales, y en el segundo otro bastante más reducido de tamaño. Al final del ábside otros dos contrafuertes sostienen otra estructura que no llegó a completarse. Cuatro canecillos a cada lado del ábside sostienen el tejado.

Es este un edificio de finales del XII, al que se le añadió posteriormente una nave de mampostería con cubierta de madera, que por avatares del tiempo corre peligro de desaparecer.

Bañares – Ermita de la Santa Cruz o de la Antigua

La ermita de la Santa Cruz o de la Antigua aparece citada ya en 1075 formando parte del Monasterio de Santa María de Bañares. Más tarde, al quedarse pequeña para las necesidades de la población, se elevó una nueva iglesia gótica entre los siglos XV y XVI, y la antigua iglesia quedó integrada en el nuevo edificio. En 1975 se trasladó la construcción a un solar cercano, variándose la orientación primitiva.

La ermita consta de una sola nave con una cabecera plana. La nave se cubre con una estructura de madera similar a la original. El ábside, por el contrarío se cubre con bóveda de arista que se apoya en el cabecera en un gran arco ciego de medio punto. A los lados del ábside se añadieron dos estancias. Algunos autores ven en esta disposición estructural vestigios de las basílicas paleocristianas. Tanto la estancia del evangelio como la de la epístola se abren a la nave por dos puertas románicas de hechura diferente a las de la portada adornadas con baquetón y dientes de lobo.

La portada se abre ahora hacia el sur. Está situada en un cuerpo avanzado del hastial al que cubre un tejaroz sostenido por nueve canecillos. Sobre la portada cuatro modillones, de los que solo restan tres, sostenían otra estructura ya desaparecida. Consta de cuatro arquivoltas apuntadas y baquetonadas con un guardapolvos de tallos quebrados que se apoyan en capiteles vegetales, excepto el segundo de la izquierda.

Interesante por lo excepcional en el románico riojano, es el tímpano esculpido. En él se representa la escena de la Epifanía o Adoración de los Magos. Según la disposición tradicional, la Virgen entronizada con el niño en su regazo ocupa el centro del espacio, mientras que a la izquierda se disponen los Magos, adaptando la postura al hueco, y a la derecha aparecen San José sentado y otro personaje sin identificar. Sostienen el tímpano dos ménsulas a cada lado, en cuyo intradós aparecen bustos y en el exterior, un toro a la izquierda y un león a la derecha. Entre las ménsulas un crismón señala la influencia del cercano camino de Santiago.

El edificio podría datar de finales del siglo XII, aunque la portada pudo construirse más tarde.

Baños de Rioja – Iglesia de la Magdalena

La iglesia de la Magdalena de Baños de Rioja sólo conserva de la época románica lo que parece ser el arco triunfal de la primitiva iglesia y posiblemente, los muros de la nave hasta el arranque de las bóvedas. Ha desaparecido el ábside, que fue sustituido por otro muy desarrollado en el siglo XVII.

El arco que ahora se puede contemplar parece haber sido desmontado y vuelto a montar, no con demasiada pericia, ya que el derrame hacia la nave está bastante desplomado. Sujetan este arco triunfal pares de semicolumnas coronadas de capiteles. El de la parte del evangelio con dos niveles de hojas y el de la parte de la epístola con grandes tréboles que nacen del astrágalo. Los derrames, tanto hacia la nave como hacia el ábside, se apoyan en columnas acodilladas, en cuyos capiteles aparecen torsos de ángeles.

En una sala anexa a la nave se guarda una pila bautismal de la misma época, principios del siglo XIII, con el exterior liso, salvo una pequeña franja en la parte superior en la que de una rama ondulada nacen hojas.

Ezcaray – Iglesia de Santa María la Mayor

La población de Ezcaray está situada en el curso alto del río Oja, cuando éste deja de discurrir por cauces encajonados y se abre hacia el valle del Ebro.

Por lo que hace referencia a la iglesia de Santa María la Mayor, ésta es de fábrica gótica, si bien, como ocurre en Ojacastro, se ha aprovechado una primitiva torre románica. También en éste se ha conservado una ventana, en este caso en el interior del templo, en la que se ha colocado una figura, conocida como el Matachín, con un dispositivo que da las horas.

La ventana es muy semejante a la que queda al exterior en Ojacastro: arquivolta lisa de perfil cuadrado, guardalluvias también liso y capiteles vegetales muy esquemáticos. La diferencia estriba en que tanto el guardalluvias como los cimacios de los capiteles están guarnecidos de puntas de estrella.

La torre en la que está situada tiene tres cuerpos, separados por imposta sin decoración. En el cuerpo superior se abren dos ventanas simples de medio punto a cada lado. Se remata con un chapitel piramidal que podría ser posterior.

Ojacastro – Iglesia de San Julián y Santa Basilisa

Ojacastro está situado en el curso alto del río Oja, cerca de Ezcaray. Está compuesto por un núcleo urbano y varias aldeas diseminadas por los valles de los alrededores.

En el mismo núcleo urbano, casi en lo más alto, se encuentra la iglesia parroquial de San Julián y Santa Basilisa. La actual iglesia es de hechura gótica de finales del siglo XV, en cuya construcción se aprovechó la torre de una primitiva iglesia románica. Esta torre de tres cuerpos separados por impostas sin decoración aloja en el más bajo una ventana sencilla. La ventana tiene una arquivolta lisa, un guardalluvias también liso y sin decoración y dos capiteles vegetales muy esquemáticos.

San Asensio de los Cantos – Ojacastro - Ermita de la Asunción

Alejada unos cientos de metros de la aldea de San Asensio de los Cantos, tras pasar el cauce del torrente que baja de la sierra, se encuentran los restos de la ermita de la Asunción.

La parte que ahora podemos contemplar es el ábside del siglo XIII y el falso crucero, pues la nave, construida en época posterior ha desaparecido. Los restos se han cerrado con un muro de mampostería en el que se ha añadido una puerta y dos ventanas que quizá contengan restos de la misma época que el ábside .

La ermita no oculta su pertenencia al periodo de transición en que fue construida, en particular en el ábside. Éste tiene forma semicircular al interior pero poligonal al exterior, con tres columnas adosadas, la central más ancha, en las tres esquinas, al estilo de las ermitas de Treviana o las de la Bureba burgalesa. Los capiteles y canecillos son sencillos y lisos, sin decoración, al igual que una imposta que recorre el ábside a la altura del nacimiento de las ventanas. Un contrafuerte que llega hasta la altura de esta imposta refuerza el comienzo del presbiterio. Dos ventanas en los tramos centrales con derrame hacia el interior dan luz a la ermita.

Al interior el ábside se cubre con bóveda de horno y el presbiterio con bóveda de cañón apuntado, mientras que una columna adosada a una pilastra a cada lado sostiene un arco fajón que separa ambas cubiertas. Al lado de estas columnas otras dos parecen estar preparadas para acoger los nervios de una bóveda de crucería que no se llegó a realizar. El arco triunfal es derramado hacia la nave con semicolumnas adosadas a pilastras con capiteles vegetales de gusto cisterciense. Las ventanas al interior se poyan en una imposta moldurada, mientras que otra recorre el ábside a la altura del nacimiento de la arquivolta de las ventanas, que está sostenida por semicolumnas con capiteles vegetales esquemáticos.

Muy interesantes por la escasez de ellas en el románico riojano son las pinturas que adornan el ábside. Las del lado del evangelio representan la Santa Cena y en ella aparte de Cristo y los apóstoles se distinguen panes, cuchillos y otros utensilios. Las del lado de la epístola, menos claras, representan la Epifanía, con los magos entre arquillos que se dirigen a adorar al niño en el regazo de su madre. Los tonos utilizados son el rojo, el azul y el ocre principalmente.

Villalobar de Rioja – Iglesia de la Asunción

La iglesia parroquial de Villalobar de Rioja es fácilmente identificable, casi en lo más alto de la localidad.

Actualmente de su primitiva fábrica románica tan sólo han llegado hasta nosotros, la torre y la portada que está cobijada bajo un porche que la protege de la erosión. Se fecha el edificio entre finales del siglo XII y comienzos del XIII.

Los muros de la torre son lisos, sin molduras ni impostas añadidas. Solamente sus caras sur y oste están perforadas por vanos. En la cara sur dos ventanas de medio punto sin decoración acogen las campanas. En la oeste dos vanos geminados cobijados bajo un arco de descarga han sido tapiados. Por encima y por debajo de estos se abren otros huecos posteriores.

Por lo que respecta a la portada, ésta consta de cuatro arquivoltas de medio punto con finos baquetones y molduras, que alternativamente descansan en pilastras y finas columnas acodilladas. Las columnas soportan capiteles. El primero de la izquierda es vegetal y muestra hojas que se enrollan en la parte superior. El segundo muestra dos niveles de gruesas hojas nervudas de las que nace un rostro barbado, bastante esquemático. Los de la derecha, por el contrario son figurados.

En el primero aparecen dos cuadrúpedos afrontados, posiblemente leones. En el segundo un guerrero a caballo armado con espada, tira de las riendas con la mano derecha, mientras señala a lo alto con dos dedos de la mano extendidos.

Posiblemente los muros laterales de la nave conserven parte de la estructura de época románica.

Valgañón – Iglesia de Tres Fuentes

La iglesia de Tres Fuentes se encuentra ubicada al oeste de la población de Valgañón en el valle del río Ciloria. El actual emplazamiento del pueblo, alrededor de la ermita de San Andrés aguas abajo del río, data del siglo XVII.

La iglesia fue consagrada en 1223 por el obispo Mauricio de Burgos según reza la inscripción que aparece en el muro sur del presbiterio.

Del periodo románico aún conserva la planta, el ábside, la portada, dos pilas bautismales y una talla de Cristo crucificado. A esta fábrica se la han añadido diversas estancias que la han desfigurado al exterior, y la han cubierto de bóvedas estrelladas al interior, incluido el anteábside.

Al exterior el ábside esta dividido en tres tramos por dos columnas adosadas, abriéndose en cada paño una ventana trilobulada al estilo de las ermitas de Treviana. Dos impostas lo recorren, una de dientes de sierra a la altura del arranque de las ventanas y otra de lengüetas a continuación de los cimacios de los capiteles.

La puerta de ingreso está formada por tres arquivoltas sobre capiteles y columnas acodilladas. Dos ménsulas sostienen un tímpano en el que se representan escenas marianas: la coronación de la Virgen, la Anunciación y la Adoración por el ángel San Miguel.

La puerta está reforzada por herrajes que datan del siglo XIII con adornos de inspiración oriental representando animales y arabescos.

Al interior el ábside está cubierto con bóveda de horno apuntada y recorren los muros dos impostas, una lisa y otra con dientes de sierra. Las ventanas que al exterior eran trilobuladas, al interior son pentalobuladas.

Las dos pilas románicas son gallonadas, la primera con una franja de hojas, mientras que la otra, procedente de la población de Anguta y de menor tamaño, se apoya sobre capitel y basa románicos.

El Cristo románico, llamado de Bañares, es un cristo de cuatro clavos con el rostro lleno de dolor y corona de espinas. Singular es que el brazo derecho no está colocado sobre el correspondiente de la cruz, sino que cuelga ligeramente. Posiblemente formaba parte de un Descendimiento, del que se han perdido el resto de las figuras.

Se puede contemplar en Valgañón un bello ábside de un románico muy tardío, con más influencia de las iglesia de Treviana y de la Bureba, que de la escuela que crearon los talleres de la catedral de Santo Domingo, más cercana.

Zorraquín – Iglesia de San Esteban

La iglesia está enclavada sobre un cerro, en un angosto valle que forma el río Ciloria. Zorraquín aparece citada en un documento de 1087 y parece ser que su origen es la repoblación mozárabe del valle entre los siglos IX y XI. Constancia de ello es la celosía de piedra calada que se puede observar en el muro este de la iglesia.

El templo estaba estructurado en una nave y una cabecera de forma rectangular, estilizadas por una espadaña de dos vanos apoyada en el hastial oeste de la nave. De la cabecera resta tal sólo una parte del muro sur en la que se abre una ventana aspillerada.

En el muro sur de la nave se abre el único acceso al templo. La puerta de ingreso está formada por dos arcos de medio punto que arrancan de una imposta adornada, como el guardapolvos, de una doble fila de lengüetas. El arco más exterior descansa sobre dos capiteles. El de la izquierda representa el martirio de San Esteban y en él aparece el santo arrodillado, mientras que sus lapidadores aparecen a su derecha cargados de piedras y Cristo asoma de una nube a la izquierda. El capital de la derecha presenta una cabeza, no muy delicadamente tallada, rodeada de follaje, y podría representar a San Vitores patrón de la población. Los herrajes de la puerta son los originales románicos de principios del XIII. Se observa como la nave ha sido realzada y que los canecillos que aguantaban el tejado se encuentran ahora alejados del mismo. Todos los canecillos son de caveto.

Durante la reforma del siglo XVI se destruyó el ábside románico y se sobrealzaron las columnas que formaban el arco triunfal para unirlo con la tracería de las bóvedas góticas.

Servicios de los que dispones en la zona:

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