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Conocer La Rioja. Ruta del Románico en La Rioja: Por la Sonsierra

En esta ruta descubriremos uno de los edificios más importantes del románico riojano: la ermita de Santa María de la Piscina y uno de los castillos románicos mejor conservados: el Castillo de Davalillo en San Asensio. Recorrer la Sonsierra es un placer. Un paseo sosegado entre las Casonas, Palacetes de piedra de sillería es un acto del reencuentro con el Medievo. Sus bodegas, sus caldos, sus viandas hacen la delicia del viajero que encontrará aquí toda una gran razón para venir a conocer esta comarca riojana tan completa.

Ábalos – Ermita de San Felices

La ermita de San Felices está situada en la población de Ábalos sobre una colina desde la que se divisa buena parte de la Sonsierra. Parece ser que la ermita es lo único que queda de un monasterio que ya en siglo XII pertenecía al de San Millán de la Cogolla. En el lugar donde se eleva la ermita posiblemente habría otro edificio prerrománico del que no han llegado restos.

El edificio consta de una nave y un ábside rectangular. La primera tiene un solo tramo y se cubre con bóveda de cañón apuntada, al igual que la cabecera. Entre ambas se dispone un arco triunfal doblado con capiteles sencillos. Sobre él se eleva la espadaña de la que apenas queda el arranque. La espadaña constaba de dos huecos de medio punto.

El acceso a la nave se efectúa por una portada situada en el muro sur, al final del único tramo de la nave. Se encuadra dentro de un cuerpo avanzado y consta de tres arquivoltas lisas que descansan sobre una imposta que se apoya en jambas también lisas. Sobre la portada el tejaroz se apoya sobre canecillos, de los que solo restan cuatro, uno de ellos decorado con un barril y el resto lisos o de proa de nave. En el muro norte y a la altura de la otra se abre una segunda portada más sencilla.

Tanto la nave como la cabecera tienen en la parte superior una serie de canecillos sin decoración, bien en simple caveto o con proa de nave.

En el interior, éste se decora con una imposta simple que parte de los cimacios de los capiteles del arco triunfal y recorre toda la nave. Cuatro vanos iluminan el edificio, dos en el muro sur, uno sobre la portada y otro en la cabecera; otro más en el testero y el cuarto en el hastial oeste.

En conjunto, un edificio situado en un lugar incomparable que se puede datar de finales del siglo XII.

San Asensio – Castillo de Davalillo

El castillo de Davalillo se asienta sobre un cerro aislado en los meandros del rio Ebro. Es el único resto, junto con la vecina ermita de Davalillo, de la población del mismo nombre que desapareció al final de la Edad Media ante el empuje de la vecina localidad de San Asensio, a cuyo municipio pertenece en la actualidad.

El castillo comenzó a construirse seguramente a finales del siglo XI, cuando esta zona de La Rioja pasó a poder de la corona de Castilla, como defensa avanzada sobre la Sonsierra, situada al otro lado del río y perteneciente al reino de Navarra. El conjunto constituye un buen ejemplo de la construcción defensiva en la época románica, dado que el edificio se puede datar de finales del siglo XII.

La planta forma un polígono de siete lados, reforzados en las esquinas por contrafuertes cilíndricos. También, dado la extensión de los mismos, tienen contrafuertes intermedios los muros norte y sur. En la parte oriental el ábside de la capilla dibuja un cubo de mayores dimensiones que el resto, pero de igual altura.

La entrada al edificio se efectúa por el sur, encarando el desaparecido caserío de la población. Se realiza a través de dos cubos sobre los cuales se ha construido un arco apuntado sobre contrafuertes que permite la defensa de la puerta desde lo alto, formando una especie de matacán suspendido. El vano de entrada es levemente apuntado y rebajado, con un dintel monolítico apoyado en ménsulas. A ambos lados de la puerta, en el interior, se abren dos puestos de guardia para la guarnición, una en cada cubo.

En el patio de armas del castillo se observan restos de dos muros, uno que unía el cubo defensivo más al oeste con la capilla, y otro perpendicular a la entrada. Se observan ménsulas y mechinales a media altura en el muro norte lo que hace suponer la existencia de, al menos, dos alturas en esa zona.

La torre del homenaje se eleva sobre la nave de la capilla. Consta de tres alturas, en la segunda de las cuales, sobre el muro norte, se abre la puerta de entrada. Los dos primeros pisos se cubren con bóveda de cañón apuntado, mientras que la cubierta del tercero ha desaparecido y quedan restos de las almenas y una abertura hacia el sur. También se abren otros dos vanos en la cara oeste.

La capilla ocupa la planta inferior de la torre de homenaje y su ábside forma parte del sistema defensivo elevándose en altura similar al resto del muro. En el interior la nave se cubre con bóveda de cañón apuntada, lo mismo que el ábside y el ante ábside. El arco triunfal es apuntado y apoya sobre una imposta similar a la que recorre las paredes de la nave. En el muro de cierre un arcosolio comunica con una abertura situada en la planta superior mediante un abocinamiento graduado en forma de escalera. También se ilumina la capilla con una aspillera abierta en el testero. La entrada se abre en el muro sur mediante un vano apuntado. Entre la capilla y el muro septentrional, en el muro este se abre una poterna posiblemente de época posterior.

Hacia el este todavía quedan restos de la muralla que cerraba la población de Davalillo de la que el castillo sería la pieza principal.

Todo un buen ejemplo de castillo medieval, que quizá necesite una solución técnica para evitar el más que probable desmoronamiento de los cubos que protegen la entrada, y en la actualidad bastante socavado por la erosión.

San Vicente de la Sonsierra – Santa María de la Piscina

Se encuentra en la ladera sur de la Sierra de Cantabria, sobre una colina que domina el valle del Ebro. Se accede a ella desde la carretera que conduce a Peciña, encontrándose a la derecha una pequeña zona de aparcamiento y un camino que conduce a la ermita.

La ermita de Santa María de la Piscina es el edificio románico más completo y bello conservado en La Rioja. Pertenece al románico pleno, pues fue comenzada hacia la mitad del siglo XII, y no tiene añadidos posteriores, excepto el escudo de la Divisa, colocado encima de la portada sur hacia 1537. Su interés radica en que es la única ermita románica de la región que se mantiene en un estado bastante puro y en su temprana cronología, ya que casi todo el románico riojano es más tardío.

Es una construcción en piedra de sillería, que consta de una nave de cuatro tramos cubierta con bóveda de cañón con tres arcos fajones de medio punto, presbítero rectangular cubierto de igual modo, y ábside semicircular cubierto por bóveda de horno. Adosada al muro norte de la nave se sitúa una cámara rectangular cubierta con bóveda de cuarto de cañón, posible sala de juntas para reunión de los diviseros y en el hastial oeste, una torre campanario cuadrada.

La escultura monumental de este templo es variada. Las ventanas se decoran con ajedrezado, bolas, flores inscritas en círculos y capiteles vegetales. La portada posee bolas, cabezas de clavo y ajedrezado. El muro sur conserva dos canecillos decorados con una figura humana con el brazo apoyado en la cintura, tal vez un juglar o bailarina y un perro atado a un palo símbolo de la envidia y la avaricia. A su mismo nivel existen metopas con rosetones de ocho pétalos inscritos en círculos. Los canecillos del muro norte poseen motivos geométricos y vegetales, flores, rollos, un barril… La cornisa de tejaroz del ábside aún conserva en algunas zonas su ajedrezado, y solo cuatro canecillos originales, decorados con parejas abrazadas y con un animal monstruoso contorsionado con el rabo sobre el lomo y la cabeza vuelta hacia arriba, todas ellas alusiones al pecado.

Los seis capiteles de la nave se decoran con diferentes motivos. El del primer tramo en el lado de la epístola presenta cintas entrelazadas imitando labor de cestería. El del evangelio exhibe figuras humanas atadas con una cuerda. Los capiteles del tramo central presentan figuras híbridas con torso humano y cuartos traseros de animal, afrontadas en las esquinas. En el último tramo sólo hay un capitel original, el del evangelio y es vegetal. El de la epístola es una copia moderna.

En el ábside y presbiterio quedan escasos restos de pinturas románicas que podrían datarse a comienzos del siglo XIII, época de terminación del templo. Según algunos testimonios narraban la hazaña en la que supuestamente participó Don Ramiro Sánchez de Navarra, fundador de esta Iglesia; la conquista de Jerusalén por los cruzados y el hallazgo del trozo de la Santa Cruz en la Piscina Probática. Hacia mediados del siglo XX todavía se conservaban aunque actualmente sólo se pueden describir escasos y aislados restos que parecen hacer referencia a algún tema religioso con la presencia de Cristo y de Apóstoles santos.

Cada 15 de agosto, festividad de la Asunción de María, los miembros de La Divisa y los cofrades del Solar y Divisa del Principado Medieval de Santa María de la Piscina se reúnen para realizar una junta, seguida de una misa en la ermita.
San Vicente de la Sonsierra – La Vera Cruz o Ermita de San Juan de Arriba

Se encuentra dentro del recinto fortificado junto a la iglesia parroquial.

Es una construcción de finales del siglo XIV mandada construir por Diego López de Ábalos, Alcaide del castillo para su enterramiento, pero parece una pequeña capilla tardo románica de avanzado siglo XIII, la más que probable iglesia parroquial primigenia de San Vicente de la Sonsierra dentro del recinto de su castillo.

Esta ermita capilla mantuvo funciones de parroquia de San Vicente de la Sonsierra hasta la construcción en el siglo XVI del templo de Santa María. Desde la mitad del siglo XVII es la sede de la Cofradía de Santa Vera Cruz de los Disciplinantes, organizadora de la penitencia de autoflagelación pública conocida como los Picaos.

Consta de una nave de un corto tramo cubierto con bóveda de cañón apuntando, arco triunfal apuntado sobre pilastras y cabecera rectangular con bóvedas de crucería. Las pilastras del arco triunfal se corresponden con contrafuertes exteriores, los cuales ayudan a los debilitados muros a contrarrestar el empuje de dicho arco. En dichos muros hay cinco arcosolios. La portada en el muro sur es apuntada, los modillones del tejaroz son lisos y el tejado, a doble vertiente.
Hay que decir también que desde este lugar las vistas son preciosas. Se pueden avistar kilómetros de fértiles campos riojanos, buena parte del año coloreados del verde de las viñas y de otros cultivos.

San Vicente de la Sonsierra – San Martín de la Nava

Perteneció al poblado de San Martín de la Sonsierra y debió ser una iglesia monástica, pues de hecho, la explanada en la que se sitúa aún recibe el nombre de El jardín de los frailes. No hay que confundirla con la perdida ermita de San Martín de los Monjes, que estuvo situada a 1 km. al oeste y fue iglesia parroquial de otro poblado medieval, el de Mutilluri.

La edificación conservada actualmente pertenece al románico tardío de la segunda mitad del siglo XII o del XIII. Todo parece indicar que un primitivo edifico mozárabe sufrió una reforma en el siglo XIII, en la que se le proporcionó un abovedamiento románico. De este modo, aunque básicamente es una construcción románica, existen indicios para pensar que se edificó sobre otra prerrománica; zócalo interior y exterior de diferente material, sillares más toscos, angosto arco triunfal, ventana del muro este a eje con un ventanuco encima del arco de triunfo, puerta de entrada meridional con perfil de herradura, elevación de la cabecera con un sentido teatral, y zócalo interior en el muro sur con decoración incisa imitando el motivo de espina de pescado.

Su planta se compone de cabecera rectangular cubierta con bóveda de cañón apuntado, arco triunfal apuntado muy estrecho arrancado de Impostas, y una sola nave rectangular con bóveda de cañón apuntado. Al sur se abre hacia los pies una portada con tendencia a la herradura. Es manifiesta su sobriedad decorativa, pues sólo se ornamenta la imposta del primer tramo de la nave con ajedrezado. Dado el estado ruinoso con el que llegó a nuestros días, fue restaurada en 1986.

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Conocer La Rioja. Valle del Alto Ebro

La altitud y la pendiente son las dos características que sirven para diferenciar las comarcas riojana y se toma el Ebro como límite y referencia. Así se habla de las Sierras riojanas para delimitar las tierras situadas en la zona montañosa sobre las estribaciones del Sistema Ibérico.

La zona más llana la constituye el pasillo del río Ebro y las cuencas bajas de los ríos que en él desembocan. En este territorio se ubica La Rioja Alta como comarca emplazada en la cuenca alta del río Ebro.

El vino ha sido el motor de la actividad agrícola e industrial de toda la comarca riojalteña. La sustitución de los terrenos de cereal por viñedos y el incremento de la producción se une a los problemas de la viña fuera de España, lo que proporcionó a la zona un gran esplendor ya iniciado el siglo XVIII.

La Rioja Alta es tierra de viñas y de patrimonio reflejo de una historia importante, frontera histórica con Navarra, pasillo hacia el País Vasco y territorio con carácter riojano a ambos lados del río Ebro. Su visita en otoño prestará al visitante el esplendor de los ocres y las tonalidades características de la vendimia y con la llegada de la primavera, el verde de las viñas resalta con los colores del terreno y con la textura de las construcciones de sillería.

La margen derecha del Ebro está ocupada por una serie de localidades de larga historia y noble construcción que configuran una de las comarcas más populares de La Rioja.

A su importante patrimonio histórico artístico se le suma la presencia de un producto emblemático de esta tierra: el vino. El vino y la viña son eje económico e industrial de la comarca que conserva algunas de las más antiguas y conocidas bodegas riojana. Pero aquí el vino es algo más que un producto, es la expresión vital y cultural de todo un pueblo. Así estas tierras llanas nos ofrecen sus superficies de viñedos en magníficos paisajes cambiantes de color y vida durante el ciclo anual, apoyados sobre el río que nos brinda sus sotos, riberas y meandros para el paseo, el descanso o la degustación de un buen caldo.

HARO

Haro se sitúa junto a la carretera nacional N-232 de Logroño a Vitoria. Es un importante nudo de comunicaciones que, además de disponer de Estación de Ferrocarril, es centro de una red de carreteras que permiten el fácil y cómodo acceso a La Rioja Alta, cuencas del Oja y Tirón y Sonsierra.

La capital riojalteña es Haro y ha sido el centro de la actividad vitivinícola desde hace siglos. El papel de esta ciudad en el desarrollo de la zona e incluso de las comarcas vecinas es innegable. Su fama de pueblo desarrollado e innovador se la ganó ya el siglo pasado a partir de la construcción del ferrocarril, la instalación de la electricidad y la radicación de empresas y bodegas relacionadas con el vino.

Esta villa se situaba en la cima de una colina junto a la desembocadura del río Tirón, extendiéndose posteriormente por sus laderas. Su parte vieja rodea la parroquia de Santo Tomás y conserva interesantes edificios. El esplendor de la ciudad en el siglo XVIII se observa en muchas construcciones levantadas en piedra de sillería, algunos palacios repiten un modelo característico de la zona alta de La Rioja.

Dentro de su patrimonio religioso merece la atención la iglesia parroquial de Santo Tomás y la Basílica de Nuestra Señora de la Vega. En toda la ciudad se encuentran edificios barrocos construidos en sillería de piedra arenisca. Como conjunto arquitectónico sobresale en el centro de la villa el ex convento de San Agustín, hoy convertido en un acogedor hotel, y que fue construido en el siglo XVII. La plaza de la Paz es el centro del lugar y corazón de la villa. Su quiosco recuerda se pasado festivo. El Ayuntamiento se abre a esta plaza con su fachada de dos plantas con soportales, construido en 1775. Las galerías domésticas dan un curioso aspecto a las calles jarreras, recordando ciudades norteñas y costeras.

Un paseo por la ciudad nos muestra su pasado de canteros venidos de otras tierras en las épocas del esplendor vitivinícola. A mediados del siglo pasado Haro asumió el papel preponderante en dicho sector. En Francia la presencia de la filoxera destruyó los viñedos y los vinateros bordeleses se vieron obligados a adquirir el vino en tierras riojanas. Más tarde construyeron sus propias bodegas y le dieron un gran esplendor a la localidad. Bodegas, viviendas y establecimientos comerciales prestigian a una ciudad que presume de su instalación eléctrica novedosa a finales del siglo pasado.

A partir de ese desarrollo la ciudad crece y se especializa en los temas vitivinícolas. A finales del siglo XIX se crea la Estación Enológica que desde entonces orienta y apoya a los viticultores de La Rioja. El barrio de la Estación se incrementa en esa época por la instalación del ferrocarril y la implantación de diversas bodegas con una interesante arquitectura característica de ese quehacer enológico.

En el centro de la villa, en su parte más antigua, se conservan las antiguas bodegas en el subsuelo de las propias viviendas. Esta zona de la ciudad se conoce con el nombre de La Herradura y en ella se concentran bares y restaurantes y es el entorno apropiado para el chiquiteo o degustación de vino recorriendo los locales.

Los restaurantes de Haro tienen una gran fama y reflejan el prestigio de la cocina doméstica riojana con una oferta gastronómica muy variada y a la vez muy completa. A esto se acompaña la posibilidad de adquirir los productos tradicionales riojanos en las tiendas especializadas que existen en ese lugar.

Haro, como capital del vino ha fomentado las artesanías relacionadas con los caldos que produce. Así, con la madera de roble, los toneleros jarreros hacen duelas que unidas y mantenidas por cellos metálicos forman las barricas que guardarán el vino y le darán ese sabor especial.

Las bodegas jarreras de más solera utilizan un taller de tonelería para construir las barricas adecuadas al vino de cada firma. Su labor artesanal le da a los caldos el toque personal y diferente, que surge de los labradores en la viña y termina con los toneleros en su taller.

Otra forma de mantener y transportar el vino es por medio de otro producto artesano. Los curtidores eran abundantes en la comarca y preparaban las pieles del ganado cabrío para que una vez tratadas, cosidas y llenas de pez guardaran los vinos de la comarca. Los pellejos de cabrío servían para transportar el vino y las botas de pequeño tamaño se utilizan aún hoy para el consumo personal, proporcionándole al vino un gusto a la pez que recubre e impermeabiliza la piel. En Haro hay un taller de botería que mantiene la tradición artesana de coser pieles para guardar el vino.

Haro ofrece al visitante sus fiestas patronales, una de ellas centrada alrededor del vino; cada 29 de Junio se dan cita los jarreros y foráneos en los alrededores de los riscos de Bilibio y, después de la misa en la ermita de San Felices, comienza la Batalla del Vino en la cual los visitantes se arrojan entre sí miles de litros de vino. Las fiestas de Septiembre tienen un momento destacable en el Rosario de los Faroles que sale de la Basílica de la Virgen de la Vega y recorre la ciudad. San Felices y San Pedro en Junio y la Virgen de la Vega en Septiembre son los dos momentos recomendados para una visita a la capital de La Rioja Alta. La época de la vendimia es también grata para un recorrido por la comarca visitando Bodegas y viñedos.

Los alrededores de Haro, en las riberas de los ríos Tirón y Ebro, son zonas de interés paisajístico tanto por sus choperas como por el conjunto fluvial con flora y fauna peculiar. Merece la pena visitar Las Conchas de Haro, formación geológica que forma el límite regional con tierras burgalesas y alavesas, y por donde el Ebro penetra en La Rioja.

GIMILEO

Siguiendo el curso del Ebro la vía de comunicación paralela al rio nos lleva a Gimileo, pueblo de dedicación agrícola. Su iglesia parroquial está bajo la advocación de San Martín y es una construcción en sillería levantada en el siglo XVI. Su arquitectura tradicional nos presenta a la piedra arenisca como elemento constructivo más importante, como lo es también el resto de La Rioja Alta.

OLLAURI

Separándonos de la carretera siguiendo el curso del rio Zamaca se encuentra Ollauri localidad famosa por sus bodegas. El lugar fue, como otros de la comarca, aldea de Briones hasta el siglo XVIII en que alcanzó la independencia como municipio.

Su conjunto urbano es uno de los más bellos de la región y en sus calles destacan los palacios en piedra de sillería con dos plantas. En sus fachas lucen los balcones con huecos de gran tamaño y los escudos nobiliarios decoran estos bellos edificios. La iglesia parroquial utiliza los mismos materiales pétreos que el resto de las construcciones y se construyó en la segunda mitad del siglo XVI concluyendo su torre y anexos un siglo más tarde. En su interior el retablo barroco nos muestra la época de esplendor de la comarca gracias al vino y a los cereales. Un recorrido por las calles de este pueblo nos explicará la importancia de esa época en el devenir de la región.

Sobre el pueblo y aprovechando el desnivel de la ladera surgen las tuferas o chimeneas de ventilación de las bodegas que se encuentran en el subsuelo. Algunas de estas construcciones se remontan a la Edad Media y constituyen un importante patrimonio arquitectónico. Otras tienen un pasado centenario y mantienen la calidad de los caldos gracias a su temperatura constante y su permanente nivel de humedad. La jurisdicción de Ollauri es reducida y de dedicación agrícola dando frutos de calidad, en especial sus vinos tintos. Su fama ha hecho que en el pueblo se hayan instalado varias e importantes bodegas.

RODEZNO

Rodezno se encuentra a escasos kilómetros y tiene una dedicación similar. Su iglesia parroquial es una edificación de sillería construida en el siglo XVI que se halla bajo la advocación de la Asunción de la Virgen. Fuera de la población se sitúa la ermita de la Virgen de Olartia y se acude en romería el domingo siguiente a la Ascensión. En esta fiesta se reparte una cantidad de vino, queso y pan. Rodezno tiene una pequeña aldea, Cuzcurritilla, en la que destaca la imponente iglesia de San Martín, construida en el siglo XVI.

El río Ebro, aguas abajo de Haro hace unos curiosos meandros y separa de La Rioja una comarca muy querida: la Sonsierra riojana.

BRIONES

Briones se aproxima al río, utilizándolo en el pasado como elemento defensivo. Sus murallas le confieren una especial disposición urbana y todo el pueblo es Conjunto Histórico Artístico. En sus calles se levantan edificaciones en sillería que se alterna con madera y ladrillo; en el pueblo se muestra orgullosa una de las casas más antiguas de La Rioja. Todo el pueblo merece una detenida visita y la vista desde el emplazamiento del antiguo castillo nos enseña la Sonsierra, bajo las Peñas de Herrera y Peñacerrada.

En la plaza se encuentran varios edificios de interés y en la actualidad son muchos los edificios que corresponden a esa tipología palaciega y destacan en los tejados los aleros con canes labrados.

Dentro del patrimonio local destaca la iglesia parroquial de Santa María, con tres naves que se iniciaron en el siglo XVI. En el siglo XVIII todavía se ampliaba la iglesia y los canteros de las torres gemelas de la iglesia logroñesa de la Redonda trabajaron en aquel lugar. En el interior del templo se guarda un importante tesoro artístico con muestras de todos los estilos, resaltando un Cristo gótico y diversas obras del barroco riojano en sus retablos. Su órgano barroco permite realizar conciertos en ese bello marco.

En el centro del pueblo se levanta la ermita barroca del Santo Cristo de los Remedios, con un trazado octogonal construida en el siglo XVIII, en el emplazamiento de otra construcción anterior. Un recorrido por el pueblo bordeando sus murallas nos ofrece una interesante vista de La Rioja Alta a la vez que explica la importancia defensiva de este lugar que desde época preromana ha estado poblado. La toponimia popular deriva en nombre de Briones de los berones, antiguos pobladores de una gran parte de La Rioja.

El interés defensivo que esta plaza tenía a finales de la Edad Media se manifiesta en las batallas y letigios con el vecino territorio navarro del que hacía frontera el río Ebro que se atravesaba por un buen defendido puente.

El término de Briones ha transformado su actividad agraria desde la puesta en regadío de parte de su superficie gracias a las aguas del Canal de la margen izquierda del río Najerilla. Briones en el pasado dedicaba sus tierras al cereal y a la viña; gran parte de sus edificaciones guardan en su subsuelo las tradicionales bodegas.

En la actualidad los cultivos de regadío dan un aspecto más verde a la jurisdicción y un importante complemento económico. Las fiestas de Briones están relacionadas con las ermitas que existen en el término. Las fiestas de Septiembre se dedican a la Santa Cruz y la imagen del Cristo de los Remedios es el centro devocional y motivo de la procesión y traslado de la talle. En la fiesta tiene un particular protagonismo el Grupo de Danzadores, ocho, dirigidos por un Cachiburrio que suele ser un niño de unos siete años. Fuera del casco urbano se hace la romería a la ermita de la Concepción, situada en una cañada en dirección a Nájera. A ella se acude el lunes de Pascua de Pentecostés y en la fecha de Santa Lucía a la ermita de su advocación.

SAN ASENSIO

Entre el río Ebro y el Najerilla se encuentra el término de San Asensio. La tradición cuenta que este pueblo estuvo instalado el el lugar de Davalillo donde se levanta el Castillo y una ermita que pudo ser en el pasado la parroquia del lugar, aunque la actuales del siglo XVIII. Las fiestas patronales recuerdan la vinculación de este lugar con el actual emplazamiento del pueblo.

El conjunto urbano de San Asensio es característico de La Rioja Alta tanto en la tipología arquitectónica de sus palacios y casonas como en el material, la piedra de sillería arenisca, empleado en su construcción. Los escudos, aleros y herrajes decoran las construcciones que alternan con otras más sencillas que emplean la piedra de sillería en esquineras y dinteles de ventanas y balcones.

En el recorrido por el lugar destaca la plaza con sus arcadas y el templo parroquial construido en sillería. El edificio ecclesial utiliza materiales románicos y se levanta a partir del siglo XV; en la cabecera hay un retablo neoclásico que sustituyó a uno destruido por un incendio. Fuera del lugar se mantienen los restos de un antiguo monasterio que tiene sus orígenes en el siglo XI. El conjunto actual se dedica a centro de enseñanza y guarda restos góticos del antiguo convento.

A unos kilómetros del pueblo en dirección al Ebro y sobre un cerro que domina los meandros se mantiene el Castillo de Davalillo, construido a principios del siglo XIII. A sus pies está la ermita de Santa María de Davalillo, edificio en sillería de una sola nave con capillas adosadas al muro. En la ladera se observan restos de edificios y construcciones, así como una necrópolis medieval, hallándose también restos de cerámica romana.

El pueblo de San Asensio celebra una romería a esa ermita, llevando la talla de la Virgen del Rosario por parte de los cofrades de la Santa Vera Cruz y portando hacia el pueblo a la Virgen de Davalillo, que residirá en la parroquia local hasta el domingo anterior al 15 de Agosto.

La fiesta patronal se celebra el 8 de Septiembre también con romería al lugar de Villarica, cercano al río Najerilla. Es durante estas fiestas de septiembre cuando se pueden observar las danzas de San Asensio, una de las manifestaciones folclóricas más destacables de la comarca. El 25 de Julio se ha impuesto la Batalla del Clarete, batalla campal que utiliza el vino clarete como elemento arrojadizo en esta incruenta batalla.

Este tipo de vino clarete es el característico de este lugar aunque los tintos también han alcanzado una merecida fama. El barrio de las Bodegas se encuentra en la parte alta de la villa, y su visita es recomendable para conocer la importancia de la vitivinicultura en este pueblo.

El camino de La Rioja Alta llega a una línea de extremo verdor al encontrarse con el río Najerilla. Las choperas de este cauce se incrementan en su zona más baja y Torremontalbo es un buen ejemplo de pueblo ribereño.

TORREMONTALBO

Desde el siglo XI hay referencias a este lugar que desde hace siglos ha pertenecido a los Condes de Hervías. Su patrimonio arquitectónico lo componen la torre de planta cuadrada, trazo medieval pero completada en el siglo XVIII. Adosada a la torre se encuentra la iglesia dedicada a Santo Domingo de Silos, patrono del lugar, que celebra su fiesta el 20 de Diciembre. Torremontalbo posee una bella bodega de crianza y su término se dedica al cultivo de la viña.

CENICERO

El último pueblo de este recorrido por La Rioja Alta es Cenicero, lugar próximo al río Ebro. Su pasado se remonta a época preromana habiendo varios yacimientos de esa cultura. En el reinado de Alfonso I, durante la reconquista de La Rioja Alta vuelve a aparecer esta localidad. Como otros de la comarca ha servido de frontera en los enfrentamientos con los vecinos navarros situados antaño al otro lado del Ebro.

Cenicero alcanzó la condición de villa en 1636, pero es en el siglo XVIII el momento de mayor apogeo en la localidad coincidiendo con la construcción del puente de Torremontalbo sobre el río Najerilla, que facilitaba la comunicación de La Rioja con las provincias norteñas. La actividad vitivinícola, su localización geográfica y sus comunicaciones, que se incrementan con el ferrocarril le ha permitido un importante desarrollo económico. Cenicero extiende su caserío a lo largo de un antiguo camino. Sus casas de sillería, algunas con escudo, nos anuncian una tradición arquitectónica que se prolonga aguas arriba del río Ebro. En su zona antigua se observan ventanas de tradición gótica reaprovechadas y en su subsuelo se han excavado las bodegas. Las casonas de tres plantas a cuatro aguas son abundantes.

Su iglesia parroquial está dedicada a San Martín y construida, como los edificios más nobles del lugar, en piedra de sillería. Este templo sufrió un fuerte incendio con ocasión de las guerras carlistas. En 1834 el General Zumalacárregui asedió la villa y quemó su templo destruyendo varios retablos y otras obras de arte. En la actualidad el templo parroquial ha sido restaurado y guarda un retablo moderno en hormigón.

La ermita de la Virgen del Valle se encuentra dentro del casco urbano sobre el barranco. Es un edificio que antaño se encontraba fuera de la muralla y su parte más antigua corresponde al siglo XVI. Es de sillería de una sola nave con la portada a los pies y una espadaña para tres campanas, la mayor parte concluida en el siglo XVIII, así como los retablos. La talle de la Virgen del Valle es de finales del siglo XIII y es la principal joya del patrimonio local.

Dos puentes construidos en el siglo XIX facilitaron las comunicaciones de este lugar, uno sobre el barranco y otro sobre el río Najerilla erigido éste por la Real Sociedad de La Rioja Castellana. Además para cruzar ese río se levantó también un puente de hierro en 1862 donde, desgraciadamente se produjo un grave accidente de ferrocarril en 1903.

Dentro del casco urbano de la población se levantan varias esculturas, siendo la más característica la copia de la Estatua de la Libertad, de Nueva York, que recuerda a los defensores de la ciudad durante el ataque de las guerras carliustas en 1834.

Otras esculturas actuales se han dedicado a diversos motivos agrícolas como a la vendimia o al tractor. A la salida del pueblo se mantiene un Crucero que es obra renacentista del siglo XVI.

Dentro del calendario festivo de Cenicero se puede destacar la Guerra de los Judas, que se celebra el Domingo de Resurrección, dando por finalizada la época cuaresmal.

La patrona es la Virgen del Valle y se celebra en torno al 8 de Septiembre. Además de los actos festivos se desarrolla una Muestra Vinícola.

En la temporada de vendimias, Cenicero adquiere un ambiente muy particular por la incesante actividad del pueblo en esos días. Labradores, cosecheros, Cooperativa y Bodegas de Crianza se esmeran en la recogida de la uva, fruto del trabajo anual. En el pueblo son varias las Bodegas famosas que elaboran los ricos caldos de Rioja.

Cenicero aprovecha dos cauces fluviales y en sus orillas surgen sotos de gran interés faunístico con abundantes choperas. Paralelo al río Ebro sigue un camino que alterna entre huertas y arboledas.

Galería de fotos:

Conocer La Rioja. Ruta del Románico en La Rioja: El río Oja

El curso del río que da nombre a la región y el de algunos de sus afluentes nos depara algunas construcciones singulares como la Iglesia de Tres Fuentes en Valgañón o las portadas de Zorraquín y Bañares. Aparte de la agradable sensación de ir descubriendo las cinceladas del arte románico en estas tierras del Oja, también se descubrirá todo un sinfín de olores de la Sierra, paladares de la rica cocina de afamados restaurantes y la agradable estancia en los variados establecimientos de la zona.

Casalarreina – Ermita de San Román de Ajugarte

La ermita de San Román de Ajugarte se encuentra cerca al sur de Casalarreina, en dirección a Santo Domingo de la Calzada. Su construcción es el único resto que permanece en pie de la antigua población de Ajugarte. En la actualidad se ubica dentro de una parcela dedicada al cultivo de cereal, y que se encuentra en zona de propiedad privada, siendo utilizada como trastero, y habiendo desempeñado otras funciones como granero, almacén o cuadra para el ganado. Parece urgente su intervención para que el edificio, que aún permanece en pie, no se venga abajo y pase a ser de todos.

La ermita consta de una nave más reciente y un ábside cuadrado de época románica. El ábside se encuentra cubierto con una bóveda de crucería con nervios de sección cuadrada que nacen de modillones colocados a media altura en las esquinas. Sólo dos huecos iluminaban la estancia, uno al sur y otro en el hastial este. El arco triunfal derramado hacia la nave es apuntado y parece haber sido replanteado a partir de otro de medio punto. Un banco corrido recorre los tres lados del ábside. Restos de pintura se vislumbran en la ventana del sur y en los modillones que sostienen los nervios de la bóveda.

En el exterior dos contrafuertes refuerzan el arco triunfal y sirven de arranque a la espadaña. Ésta consta de dos cuerpos, en el primero de los cuales hay dos vanos iguales, y en el segundo otro bastante más reducido de tamaño. Al final del ábside otros dos contrafuertes sostienen otra estructura que no llegó a completarse. Cuatro canecillos a cada lado del ábside sostienen el tejado.

Es este un edificio de finales del XII, al que se le añadió posteriormente una nave de mampostería con cubierta de madera, que por avatares del tiempo corre peligro de desaparecer.

Bañares – Ermita de la Santa Cruz o de la Antigua

La ermita de la Santa Cruz o de la Antigua aparece citada ya en 1075 formando parte del Monasterio de Santa María de Bañares. Más tarde, al quedarse pequeña para las necesidades de la población, se elevó una nueva iglesia gótica entre los siglos XV y XVI, y la antigua iglesia quedó integrada en el nuevo edificio. En 1975 se trasladó la construcción a un solar cercano, variándose la orientación primitiva.

La ermita consta de una sola nave con una cabecera plana. La nave se cubre con una estructura de madera similar a la original. El ábside, por el contrarío se cubre con bóveda de arista que se apoya en el cabecera en un gran arco ciego de medio punto. A los lados del ábside se añadieron dos estancias. Algunos autores ven en esta disposición estructural vestigios de las basílicas paleocristianas. Tanto la estancia del evangelio como la de la epístola se abren a la nave por dos puertas románicas de hechura diferente a las de la portada adornadas con baquetón y dientes de lobo.

La portada se abre ahora hacia el sur. Está situada en un cuerpo avanzado del hastial al que cubre un tejaroz sostenido por nueve canecillos. Sobre la portada cuatro modillones, de los que solo restan tres, sostenían otra estructura ya desaparecida. Consta de cuatro arquivoltas apuntadas y baquetonadas con un guardapolvos de tallos quebrados que se apoyan en capiteles vegetales, excepto el segundo de la izquierda.

Interesante por lo excepcional en el románico riojano, es el tímpano esculpido. En él se representa la escena de la Epifanía o Adoración de los Magos. Según la disposición tradicional, la Virgen entronizada con el niño en su regazo ocupa el centro del espacio, mientras que a la izquierda se disponen los Magos, adaptando la postura al hueco, y a la derecha aparecen San José sentado y otro personaje sin identificar. Sostienen el tímpano dos ménsulas a cada lado, en cuyo intradós aparecen bustos y en el exterior, un toro a la izquierda y un león a la derecha. Entre las ménsulas un crismón señala la influencia del cercano camino de Santiago.

El edificio podría datar de finales del siglo XII, aunque la portada pudo construirse más tarde.

Baños de Rioja – Iglesia de la Magdalena

La iglesia de la Magdalena de Baños de Rioja sólo conserva de la época románica lo que parece ser el arco triunfal de la primitiva iglesia y posiblemente, los muros de la nave hasta el arranque de las bóvedas. Ha desaparecido el ábside, que fue sustituido por otro muy desarrollado en el siglo XVII.

El arco que ahora se puede contemplar parece haber sido desmontado y vuelto a montar, no con demasiada pericia, ya que el derrame hacia la nave está bastante desplomado. Sujetan este arco triunfal pares de semicolumnas coronadas de capiteles. El de la parte del evangelio con dos niveles de hojas y el de la parte de la epístola con grandes tréboles que nacen del astrágalo. Los derrames, tanto hacia la nave como hacia el ábside, se apoyan en columnas acodilladas, en cuyos capiteles aparecen torsos de ángeles.

En una sala anexa a la nave se guarda una pila bautismal de la misma época, principios del siglo XIII, con el exterior liso, salvo una pequeña franja en la parte superior en la que de una rama ondulada nacen hojas.

Ezcaray – Iglesia de Santa María la Mayor

La población de Ezcaray está situada en el curso alto del río Oja, cuando éste deja de discurrir por cauces encajonados y se abre hacia el valle del Ebro.

Por lo que hace referencia a la iglesia de Santa María la Mayor, ésta es de fábrica gótica, si bien, como ocurre en Ojacastro, se ha aprovechado una primitiva torre románica. También en éste se ha conservado una ventana, en este caso en el interior del templo, en la que se ha colocado una figura, conocida como el Matachín, con un dispositivo que da las horas.

La ventana es muy semejante a la que queda al exterior en Ojacastro: arquivolta lisa de perfil cuadrado, guardalluvias también liso y capiteles vegetales muy esquemáticos. La diferencia estriba en que tanto el guardalluvias como los cimacios de los capiteles están guarnecidos de puntas de estrella.

La torre en la que está situada tiene tres cuerpos, separados por imposta sin decoración. En el cuerpo superior se abren dos ventanas simples de medio punto a cada lado. Se remata con un chapitel piramidal que podría ser posterior.

Ojacastro – Iglesia de San Julián y Santa Basilisa

Ojacastro está situado en el curso alto del río Oja, cerca de Ezcaray. Está compuesto por un núcleo urbano y varias aldeas diseminadas por los valles de los alrededores.

En el mismo núcleo urbano, casi en lo más alto, se encuentra la iglesia parroquial de San Julián y Santa Basilisa. La actual iglesia es de hechura gótica de finales del siglo XV, en cuya construcción se aprovechó la torre de una primitiva iglesia románica. Esta torre de tres cuerpos separados por impostas sin decoración aloja en el más bajo una ventana sencilla. La ventana tiene una arquivolta lisa, un guardalluvias también liso y sin decoración y dos capiteles vegetales muy esquemáticos.

San Asensio de los Cantos – Ojacastro - Ermita de la Asunción

Alejada unos cientos de metros de la aldea de San Asensio de los Cantos, tras pasar el cauce del torrente que baja de la sierra, se encuentran los restos de la ermita de la Asunción.

La parte que ahora podemos contemplar es el ábside del siglo XIII y el falso crucero, pues la nave, construida en época posterior ha desaparecido. Los restos se han cerrado con un muro de mampostería en el que se ha añadido una puerta y dos ventanas que quizá contengan restos de la misma época que el ábside .

La ermita no oculta su pertenencia al periodo de transición en que fue construida, en particular en el ábside. Éste tiene forma semicircular al interior pero poligonal al exterior, con tres columnas adosadas, la central más ancha, en las tres esquinas, al estilo de las ermitas de Treviana o las de la Bureba burgalesa. Los capiteles y canecillos son sencillos y lisos, sin decoración, al igual que una imposta que recorre el ábside a la altura del nacimiento de las ventanas. Un contrafuerte que llega hasta la altura de esta imposta refuerza el comienzo del presbiterio. Dos ventanas en los tramos centrales con derrame hacia el interior dan luz a la ermita.

Al interior el ábside se cubre con bóveda de horno y el presbiterio con bóveda de cañón apuntado, mientras que una columna adosada a una pilastra a cada lado sostiene un arco fajón que separa ambas cubiertas. Al lado de estas columnas otras dos parecen estar preparadas para acoger los nervios de una bóveda de crucería que no se llegó a realizar. El arco triunfal es derramado hacia la nave con semicolumnas adosadas a pilastras con capiteles vegetales de gusto cisterciense. Las ventanas al interior se poyan en una imposta moldurada, mientras que otra recorre el ábside a la altura del nacimiento de la arquivolta de las ventanas, que está sostenida por semicolumnas con capiteles vegetales esquemáticos.

Muy interesantes por la escasez de ellas en el románico riojano son las pinturas que adornan el ábside. Las del lado del evangelio representan la Santa Cena y en ella aparte de Cristo y los apóstoles se distinguen panes, cuchillos y otros utensilios. Las del lado de la epístola, menos claras, representan la Epifanía, con los magos entre arquillos que se dirigen a adorar al niño en el regazo de su madre. Los tonos utilizados son el rojo, el azul y el ocre principalmente.

Villalobar de Rioja – Iglesia de la Asunción

La iglesia parroquial de Villalobar de Rioja es fácilmente identificable, casi en lo más alto de la localidad.

Actualmente de su primitiva fábrica románica tan sólo han llegado hasta nosotros, la torre y la portada que está cobijada bajo un porche que la protege de la erosión. Se fecha el edificio entre finales del siglo XII y comienzos del XIII.

Los muros de la torre son lisos, sin molduras ni impostas añadidas. Solamente sus caras sur y oste están perforadas por vanos. En la cara sur dos ventanas de medio punto sin decoración acogen las campanas. En la oeste dos vanos geminados cobijados bajo un arco de descarga han sido tapiados. Por encima y por debajo de estos se abren otros huecos posteriores.

Por lo que respecta a la portada, ésta consta de cuatro arquivoltas de medio punto con finos baquetones y molduras, que alternativamente descansan en pilastras y finas columnas acodilladas. Las columnas soportan capiteles. El primero de la izquierda es vegetal y muestra hojas que se enrollan en la parte superior. El segundo muestra dos niveles de gruesas hojas nervudas de las que nace un rostro barbado, bastante esquemático. Los de la derecha, por el contrario son figurados.

En el primero aparecen dos cuadrúpedos afrontados, posiblemente leones. En el segundo un guerrero a caballo armado con espada, tira de las riendas con la mano derecha, mientras señala a lo alto con dos dedos de la mano extendidos.

Posiblemente los muros laterales de la nave conserven parte de la estructura de época románica.

Valgañón – Iglesia de Tres Fuentes

La iglesia de Tres Fuentes se encuentra ubicada al oeste de la población de Valgañón en el valle del río Ciloria. El actual emplazamiento del pueblo, alrededor de la ermita de San Andrés aguas abajo del río, data del siglo XVII.

La iglesia fue consagrada en 1223 por el obispo Mauricio de Burgos según reza la inscripción que aparece en el muro sur del presbiterio.

Del periodo románico aún conserva la planta, el ábside, la portada, dos pilas bautismales y una talla de Cristo crucificado. A esta fábrica se la han añadido diversas estancias que la han desfigurado al exterior, y la han cubierto de bóvedas estrelladas al interior, incluido el anteábside.

Al exterior el ábside esta dividido en tres tramos por dos columnas adosadas, abriéndose en cada paño una ventana trilobulada al estilo de las ermitas de Treviana. Dos impostas lo recorren, una de dientes de sierra a la altura del arranque de las ventanas y otra de lengüetas a continuación de los cimacios de los capiteles.

La puerta de ingreso está formada por tres arquivoltas sobre capiteles y columnas acodilladas. Dos ménsulas sostienen un tímpano en el que se representan escenas marianas: la coronación de la Virgen, la Anunciación y la Adoración por el ángel San Miguel.

La puerta está reforzada por herrajes que datan del siglo XIII con adornos de inspiración oriental representando animales y arabescos.

Al interior el ábside está cubierto con bóveda de horno apuntada y recorren los muros dos impostas, una lisa y otra con dientes de sierra. Las ventanas que al exterior eran trilobuladas, al interior son pentalobuladas.

Las dos pilas románicas son gallonadas, la primera con una franja de hojas, mientras que la otra, procedente de la población de Anguta y de menor tamaño, se apoya sobre capitel y basa románicos.

El Cristo románico, llamado de Bañares, es un cristo de cuatro clavos con el rostro lleno de dolor y corona de espinas. Singular es que el brazo derecho no está colocado sobre el correspondiente de la cruz, sino que cuelga ligeramente. Posiblemente formaba parte de un Descendimiento, del que se han perdido el resto de las figuras.

Se puede contemplar en Valgañón un bello ábside de un románico muy tardío, con más influencia de las iglesia de Treviana y de la Bureba, que de la escuela que crearon los talleres de la catedral de Santo Domingo, más cercana.

Zorraquín – Iglesia de San Esteban

La iglesia está enclavada sobre un cerro, en un angosto valle que forma el río Ciloria. Zorraquín aparece citada en un documento de 1087 y parece ser que su origen es la repoblación mozárabe del valle entre los siglos IX y XI. Constancia de ello es la celosía de piedra calada que se puede observar en el muro este de la iglesia.

El templo estaba estructurado en una nave y una cabecera de forma rectangular, estilizadas por una espadaña de dos vanos apoyada en el hastial oeste de la nave. De la cabecera resta tal sólo una parte del muro sur en la que se abre una ventana aspillerada.

En el muro sur de la nave se abre el único acceso al templo. La puerta de ingreso está formada por dos arcos de medio punto que arrancan de una imposta adornada, como el guardapolvos, de una doble fila de lengüetas. El arco más exterior descansa sobre dos capiteles. El de la izquierda representa el martirio de San Esteban y en él aparece el santo arrodillado, mientras que sus lapidadores aparecen a su derecha cargados de piedras y Cristo asoma de una nube a la izquierda. El capital de la derecha presenta una cabeza, no muy delicadamente tallada, rodeada de follaje, y podría representar a San Vitores patrón de la población. Los herrajes de la puerta son los originales románicos de principios del XIII. Se observa como la nave ha sido realzada y que los canecillos que aguantaban el tejado se encuentran ahora alejados del mismo. Todos los canecillos son de caveto.

Durante la reforma del siglo XVI se destruyó el ábside románico y se sobrealzaron las columnas que formaban el arco triunfal para unirlo con la tracería de las bóvedas góticas.

Servicios de los que dispones en la zona:

Ezcaray:

Albergue de la Real Fábrica

Casalarreina:

Restaurante Asador La Vieja Bodega

Casa Rural La Ilera

 

 

 

Conocer La Rioja. En San Asensio, La Rioja. Ermita de Davalillo

La Ermita de Santa María de Davalillo se encuentra a los pies del Castillo con el mismo nombre. Es una construcción de sillería de una nave de cuatro tramos y cubierta con bóvedas de arista sobre arcos de medio punto y ménsulas.

A los lados se abren capillas adosadas al muro. La construcción es barroca de 1700 siendo remodelada en 1973.

Junto a ella se encuentra una necrópolis medieval en buen estado de conservación. Toda la imaginería corresponde a los siglos XVII y XVIII, excepto la pila bautismal, decorada con motivos geométricos, que puede datarse de comienzos del XVI.

Guarda la imagen de la Virgen de Davalillo, patrona de la cercana población de San Asensio que todos los años celebran romería.

 

Más información:

http://www.todalarioja.com/ficha-turismo/546-ermita-de-davalillo-en-san-asensio

 

Conocer La Rioja. En San Asensio, La Rioja. Castillo de Davalillo

EI castillo de Davalillo está construido sobre un cerro abrazado por el río Ebro, y a distancia de la villa de San Asensio de unos 10 km. En la ladera meridional de dicho cerro se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Davalillo que debió ser la iglesia parroquial del primitivo poblado del mismo nombre del que no quedan más que algunos restos a su alrededor.

 

Más información:

http://www.todalarioja.com/ficha-turismo/205-castillo-de-davalillo-en-san-asensio

 

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