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Productos de La Rioja: La Fresa

 

Con la llegada de la Primavera comienza la temporada de las Fresas. Una fruta sabrosa y fresca que resulta ideal para consumir en esta temporada.

La Fresa es una de las frutas más apreciadas ya desde la Antigüedad, una pequeña delicia para el paladar que destaca por su intenso sabor y sus excelentes propiedades nutritivas.

Las fértiles Vegas de nuestros ríos ofrecen este producto tradicional de la Huerta Riojana donde son cultivadas en pequeños huertos familiares y que en general son para consumo propio y también para su distribución local.

Históricamente ha sido la población riojana de Nalda, en el Valle del Iregua, uno de los centros de referencia en la producción de esta fruta en España. Con la nueva tecnología y sistemas de producción actuales es imposible competir en precio con los productores de Andalucía.

Dentro de los usos culinarios tradicionales de La Rioja, las Fresas se presentan rociadas de azúcar y cubiertas de un buen vino tinto de Rioja e incluso con azúcar y un chorro de buen vinagre riojano. Desde siempre ha constituido el complemento ideal para finalizar una espléndida comida, ya sean solas, con nata, con leche o en postres más elaborados.

Beneficios:

Esta fruta constituye una importante ayuda en las diversas dietas de adelgazamiento. Su sabor es excelente y es ligera, ya que el 85 % de su composición es de agua. Su aportación de calorías es escaso. En 100 gramos de fresas podemos encontrar 0,7 gramos de Proteínas, 7 gramos de Hidratos de Carbono y tan sólo 0,3 gramos de Grasa. Es su principal valor el alto contenido en Vitamina C; 100 gramos que cubren la cantidad diaria recomendada.

Igualmente contienen la Vitamina A, 5 micro gramos por 100 gr.; Vitamina E, 0,23 miligramos por 100 gr. y en menor cantidad otras Vitaminas como las B1, B2, B3 y B6.

Entre sus minerales, las Fresas aportan fundamentalmente Potasio y Magnesio, aunque también Hierro, Fósforo, Yodo y Calcio. Tienen 2,2 gramos de fibra por 100 gramos de producto, lo que supone un aporte moderado.

Sus Ácidos Orgánicos poseen efectos desinfectantes y anti inflamatorios.

Las Fresas son ricas en agua, incorporando propiedades diuréticas, muy apropiadas para todos aquellos que quieran perder peso y que tengan tendencia a la retención de líquidos. Este efecto diurético también beneficia a aquellos que padecen Cálculos Renales, Hipertensión y Ácido Úrico.

También es importante la cantidad de Ácido Fólico que contienen; una sexta parte de la cantidad diaria recomendada por cada 200 gramos de esta fruta. Este compuesto es fundamental para las embarazadas, pues favorece la multiplicación celular. Su carencia está asociada a casos de anemia y problemas cardiovasculares.

Conservación:

Se aconseja preferentemente a la hora de consumir esta fruta comerla al poco tiempo después de comprarla. La temporada va desde el mes de Marzo a Julio, aunque en muchos establecimientos se pueden encontrar durante todo el año, procedentes de invernadero y de las importaciones de otros países, pero a falta del singular aroma y sabor de la recogida en temporada. Igualmente, como muchas de las abundantes frutas de nuestra Huerta también se pueden conservar en ricas mermeladas que nos harán una gran delicia en desayunos y en el acompañamiento de otros postres.

 

Productos de La Rioja: La Cereza

 

Una vez que se acerca el mes de Junio, el rojo picota de las cerezas se apodera de unos frutales tan bien cuidados y tan lustrosos que crecen a lo largo de los Valles de La Rioja.

En La Rioja, el cerezo es una especie con mucha tradición y arraigo en su cultivo, a pesar de no ser una de las especies que mayor superficie ocupa.

Unas 586 hectáreas de cultivo, se asientan principalmente en La Rioja Baja y Media, aunque también hay algunas explotaciones en La Rioja Alta.

Quel, Calahorra, Albelda de Iregua, Nalda, Autol, Alfaro, Logroño y Rincón de Soto son los municipios con mayor superficie cultivada.

La Cereza proporciona grandes beneficios para nuestra salud y es recomendable en esta época para degustar y apreciar esta rica fruta.

Beneficios:

Las cerezas están llenas de antioxidantes llamados Antocianinas que ayudan en la reducción de las enfermedades cardíacas y cáncer.

Las cerezas son una de las pocas fuentes alimenticias que contienen Melatonina, un antioxidante que ayuda a regular el ritmo cardíaco y los ciclos de sueño.

Las cerezas son una excelente fuente de Beta – Caroteno (vitamina A). Contienen 19 veces más Beta – Caroteno que los Arándanos y las Fresas.

Las cerezas son muy ricas en Vitaminas C, E, Potasio, Magnesio, Hierro, Ácido Fólico y Fibra.

Las cerezas se conocen como el alimento del cerebro, ayudando en la salud del cerebro y en la prevención de la pérdida de memoria.

Debido a que las cerezas contienen Antocianinas, pueden reducir la inflamación y los síntomas de la Artritis y la Gota.

Comer cerezas reduce el riesgo de Diabetes.

Las cerezas son una buena fuente de Fibra que es importante para la salud digestiva.

Las cerezas son una buena merienda o el postre de elección importante para el mantenimiento del peso, debido al poco aporte de Calorías.

Debido a sus poderosos beneficios anti inflamatorios, las cerezas pueden actuar en reducir el dolor; son muy aconsejadas para el dolor de tendones y músculos que sufren por sobrecarga los corredores y atletas después de los entrenamientos.

Conservación:

Una vez recogidas, se estropean rápidamente y su sabor puede variar a tenor del tiempo que haga.

Es aconsejable conservarla a temperatura ambiente si no está madura.

Absorbe fácilmente los olores y se deshidrata con facilidad, por lo que conviene guardarla en la nevera, en un recipiente hermético o una bolsa de plástico.

Pueden aguantar una semana las variedades de pulpa blanda y hasta tres las de pulpa firme.

En mermelada, para alargar su período de conservación, hay que agregarle unos 100 gr. de azúcar por kilo de fruta.

 

 Estas apetitosas cerezas que veis en la foto, son de Frutas y Verduras El Calahorrano.

http://www.todalarioja.com/ficha-servicio/2291-el-calahorrano

 

Conocer La Rioja. Valle del Oja y del Tirón

El extremo occidental de la Comunidad de La Rioja está formado por una amplia comarca surcada por dos ríos; el Oja y el Tirón, que desde las cumbres de la Sierra de la Demanda buscan el valle, uniéndose en la localidad de Cihuri para, ya una vez juntos ir a alcanzar el Ebro en Haro.

Zona de grandes contrastes, en ella podemos encontrar desde las máximas alturas riojanas con sus característicos paisajes de alta montaña hasta extensas llanuras cerealistas, pasando por parajes naturales de incomparable belleza y variada fauna y flora.

Estos entornos nos brindan amplias posibilidades para la práctica de diferentes actividades; del esquí alpino al turismo ecuestre, pasando por el senderismo o la bicicleta.

En las partes bajas de los ríos encontramos paisajes fuertemente humanizados donde la agricultura es la actividad fundamental con presencia de cereal, patata y viñedo. A esto debemos añadir un importante patrimonio histórico artístico en el que sin duda destaca la presencia del Camino de Santiago. Santo Domingo de la Calzada es el punto mágico de unión de las dos Rutas principales de peregrinaje, la que proviene de tierras vascas y el clásico Camino Francés.

El río Oja, del cual la Comunidad toma el nombre nace del aporte de varios arroyos en la Sierra de la Demanda riojana que se unen en el llamado paraje de El Llano de la Casa. Desde aquí y con dirección norte el río se dirige hacia las tierras de Santo Domingo de la Calzada. La cuenca se cierra al Este por las cumbres de San Lorenzo, Cabeza Parda y Chilizarrías y en Oeste por el Otero y Torocuervo hasta el Alto de Pradilla.

Pasando la Peña de San Torcuato el río se abre para entrar en terrenos de mayor dedicación agrícola, extendiéndose la Cuenca desde Santo Domingo de la Calzada por campos llanos, con ausencia de masas boscosas hasta encontrar al río Tirón. En sus 45 kilómetros de recorrido el río salva un fuerte desnivel de 714 metros lo que provoca fuertes avenidas en épocas de deshielo en especial en el primer tramo de mayor pendiente. El curso alto del río discurre por la Sierra de la Demanda, extremo noroccidental del Sistema Ibérico, recorriendo hermosos paisajes de montaña y frondosos hayedos que en ocasiones se ven sustituidos por el rebollo. El haya es un árbol de hoja caduca que necesita abundante humedad para su desarrollo. Sus bosques son frescos y acogen una variada fauna con diferentes especies de anfibios como el tritón palmeado y la ranita de San Antonio, aves como el raro halcón abejero o el pito real y mamíferos como la musaraña, el lirón, el gato montés o el corzo.

EZCARAY

El primer tramo del río Oja discurre por el término de Ezcaray, municipio del valle que, además de ser la localidad principal, agrupa a trece pequeñas aldeas, hoy algunas ya desaparecidas. Estas aldeas con dedicación fundamentalmente ganadera, conservan en buena manera las formas de vida tradicionales a pesar de la escasa población actual.

“Atravesando Ezcaray, la carretera local 415 nos conduce hasta las aldeas. A 3 kilómetros del pueblo encontramos el cruce con la 417 que muere en Urdanta. Si continuamos por la primera alcanzaremos Zaldierna, San Antón, Azarrulla, Ayabarrena y Posadas, las aldeas más accesibles”

Su arquitectura popular es uno de los conjuntos más interesantes de la región. Las viviendas constan de tres plantas, de las que la planta baja se dedicaba exclusivamente como cuadra. La primera planta es la vivienda propiamente dicha y la segunda, que recibe el nombre de payo, se utiliza como almacén de forraje para el ganado. Es significativa la ausencia en muchas ocasiones de escaleras en el interior de la casa. Así se utilizaban diferentes niveles del terreno para preparar los distintos accesos que eran independientes entre sí. Al payo se solía acceder mediante una escalera exterior de mano.

Altuzarra, Posadas, Azarrulla, Urdanta o Turza son algunos de los sugestivos nombres de estas aldeas, tesoro de la construcción popular en La Rioja.

Ezcaray es una de las localidades de mayor tradición turística de La Rioja. A sus bellos paisajes, entorno natural y el atractivo de sus aldeas, debemos sumar la presencia de la Estación de Esquí de Valdezcaray que concentra a gran número de aficionados en las temporadas de práctica de este deporte.

Pero el propio pueblo reúne suficientes atractivos para una visita reposada. Su casco urbano nos muestra rincones de gran belleza, con una arquitectura muy bien conservada y tipologías diferentes por barrios donde se agrupaban los distintos oficios, adaptando las edificaciones a sus necesidades ganaderas o textiles. Destacan los soportales que permitían mantener la vida de la localidad aún durante los rigores del invierno.

Como edificios destacables encontramos la iglesia, construcción de sillería del siglo XV, aunque posiblemente cimentado sobre otro anterior románico, del cual se conservan algunos restos. Sobresale en su exterior la galería de la fachada sur donde se pueden observar escudos de piedra de varias familias del lugar. El retablo mayor es del siglo XVI, de gran interés, como lo es también el museo existente en su sacristía que reúne tallas de las iglesias de las aldeas.

Existen también diferentes edificios civiles del siglo XVIII entre los que destaca el Palacio de los Condes de Torremúrquiz.

El edificio más impresionante es el conjunto de la antigua Real Fábrica de Paños. Fundada en el siglo XVIII y que alcanzó una gran fama por la calidad de sus paños, fruto de una tradición textil local que se conserva hasta nuestros días. Parte del edificio se utiliza en la actualidad como Albergue.

En Ezcaray comienza el sendero de gran recorrido GR 93, itinerario perfectamente acondicionado para la práctica del senderismo y que en diferentes etapas permite recorrer las sierras riojanas. Además, la recuperación de la antigua vía del tren que unía esta localidad con la de Haro como Vía Verde para paseos a pie o en bicicleta. Las posibilidades para los amantes de estas prácticas deportivas se completa con una variada oferta de senderos circulares y rutas de bicicleta de montaña.

Ezcaray también ofrece una completa gama de recursos gastronómicos de alta calidad y una importante infraestructura hotelera. Es también centro artesano que, además de continuar la tradición textil, mantiene trabajos de cantería, cuero y cerámica.

“La carretera LR – 111 nos lleva a Zorraquín 2 kilómetros después de pasar Ezcaray. Valgañón dista 3 kilómetros más por la misma carretera que lleva a tierras burgalesas después de subir el Puerto de Pradilla”

ZORRAQUÍN

El río Ciloria se une al Oja próximo a la localidad de Ezcaray y sobre sus orillas se asienta Zorraquín. Pueblo eminentemente ganadero, conserva una arquitectura popular basada en la mampostería y el entramado. Destaca su iglesia de San Esteban, románica del siglo XII. Su portada nos muestra dos capiteles de gran interés representando uno a San Vitores y otro a cuatro personajes. En el interior hay algunas tallas románicas y un curioso tragaluz en la sacristía. También podemos observar en el patio algunas estelas funerarias.

VALGAÑÓN

Remontando el Ciloria se alcanza la población de Valgañón con fama por su riqueza en caza mayor. Saliendo del pueblo hacia el Puerto de Pradilla se levanta la iglesia de Nuestra Señora de Tres Fuentes, románica y de un gran interés artístico. Se acude en romería el 13 de Junio, festividad de San Antonio, el 15 de Mayo y el último fin de semana de Agosto. En su interior se conserva el Cristo de Bañares cuyo origen se explica en una curiosa leyenda; los vecinos de Bañares, localidad del Valle del Oja, encargaron a un escultor burgalés una talla del Cristo Crucificado. Durante el viaje hacia su localidad, los animales que transportaban la imagen se negaron a continuar, al alcanzar esta iglesia, hecho que se interpretó como un designio divino, siendo depositada la imagen en el templo y acudiendo desde entonces hasta allí los vecinos de Bañares en romería.
El término de Valgañón conserva importantes enclaves naturales. Tal es el caso de su destacado acebal, con unos magníficos ejemplares, rodeados de una gran zona de hayedos. También se encuentran aquí los únicos tojares de La Rioja.

OJACASTRO

Retomando el curso del Oja nos encaminamos hacia Ojacastro, antigua cabecera de la comarca y señorío de la Casa de Velasco, Condestables de Castilla y Condes de Haro. Dependen de Ojacastro, como en el caso de Ezcaray, diferentes aldeas. Otro ejemplo de hábitat disperso basado en las características del terreno y el uso eminentemente pastoril del territorio. La iglesia de San Julián y Santa Basilisa es obra de comienzos del siglo XVI y guarda piezas de considerable valor como su puerta plateresca y el retablo del siglo XVII o la pila bautismal románica. El día 17 de Enero se celebra una caridad ofreciendo habas a todos los visitantes del pueblo. Antiguamente los habitantes de las aldeas acudían al templo y daban vueltas con las caballerías para preservar a sus animales de enfermedades.
Las aldeas nos ofrecen un conjunto de arquitectura popular muy bien conservado. En San Asensio de los Cantos hay una ermita románica de ábside octogonal que conserva pinturas murales de finales del románico. En Tondeluna se conservan las viejas recetas queseras en una pequeña instalación artesana.
Paralelo al Oja discurre el Camino Real que desde Ojacastro nos conduce a Santurde, entrando así ya en zona eminentemente agrícola.

SANTURDE

Conserva una Torre defensiva de los Condes de Baños y la iglesia de San Andrés, un edificio de sillería del siglo XVI. El 8 de Septiembre se celebra la fiesta de la Virgen de la Cuesta, en la ermita del mismo nombre con una romería y danzadores que ejecutan durante el día distintas danzas, como el baile a la Virgen, el brindis o las cuatro calles.

SANTURDEJO

Santurdejo se encuentra a orillas del río Espardaña, afluente del Oja por la derecha. Su iglesia del siglo XVI bajo la advocación de San Jorge tiene varios retablos barrocos y alberga una imagen del santo luchando con el dragón. Superada esta localidad llegamos a Pazuengos.

PAZUENGOS

Encontramos aquí una granja de vacas de raza avileña negra ibérica destinada a la reintroducción de esta raza en la sierra riojana. Pazuengos es ideal para la realización de excursiones hacia el Valle de San Millán por el GR 93 o hacia la Sierra de la Demanda por el Chilizarrías y San Lorenzo.

SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

Santo Domingo de la Calzada es ciudad nacida por y para el Camino de Santiago. Fue fundada por este santo del siglo XI natural de la cercana población de Viloria de Rioja. Domingo estudia en el Monasterio de Valvanera retirándose después como eremita. Tras unos años de trabajo por toda La Rioja como colaborador de San Gregorio Ostense, Santo Domingo se instala definitivamente en estos parajes, dedicándose ya hasta su muerte a la organización de la Ruta Compostelana.

“La Cofradía de Santo Domingo, fundada en el siglo XI, mantiene viva la tradición asistencial al peregrino. Es también la responsable de la organización de las Fiestas del Santo”

Construirá calzadas y puentes, levantará el Hospital de peregrinos de la ciudad y repoblará estas tierras hasta su muerte en 1109. Alrededor del templo, el Hospital y el Puente fue surgiendo una ciudad longitudinal, como el trazado del Camino. El primitivo templo románico que conserva las reliquias del Santo fue ampliándose en fechas posteriores, hasta configurar la actual Catedral, visita imprescindible del patrimonio artístico riojano.

El conjunto de la ciudad merece una detenida visita. Santo Domingo conserva la traza urbanística de una típica ciudad del Camino. Fue recinto amurallado con hasta 38 torreones en su perímetro. Con el tiempo, la muralla fue desmontándose, pero se conserva todavía un largo paño con cinco torreones en el lado Norte y algunos otros restos próximos al Ayuntamiento.

Dentro del casco histórico diferentes edificios nos llaman la atención como el Ayuntamiento y los Juzgados del siglo XVIII y la antigua Alhóndiga del siglo XVI en la Plaza Mayor. En la calle Mayor nos encontramos con la Casa del Marqués de la Ensenada y la sede de la Cofradía del Santo, institución de gran tradición local, con uno de los mayores Albergues de Peregrinos de la Ruta Jacobea y un pequeño museo jacobeo.

Se rehabilitó la llamada Casa de Trastamara, donde murió el rey Enrique II, como Casa de Cultura, Biblioteca y también de Oficina de Información Turística.
En la Plaza del Santo, junto a la Catedral, encontramos el Parador Nacional de Santo Domingo en el mismo edificio en que Santo Domingo levantara su Hospital. Una cuidada restauración nos ofrece un edificio que mantiene, salvando las distancias, las funciones de acogida de viajeros para las que fue erigido. En la calle Mayor podemos ver el Monasterio Cisterciense de las Madres Bernardas, levantado a comienzos del siglo XVII, destacando en su interior un sepulcro de alabastro con tres figuras yacentes de la familia de los Condes de Hervías.

La Catedral merece una tranquila y serena visita que nos permita descubrir sus importantes tesoros artísticos. El templo original es de principios del siglo XII aunque fue sufriendo diferentes ampliaciones. Esta mezcla de estilos puede ser observada desde el exterior descubriendo el ábside románico, las ampliaciones del siglo XIII que transforman la Catedral en una iglesia fortaleza y la ampliación del siglo XV.

En el interior destaca en primer lugar el retablo mayor, obra de Damián Forment, joya de la escultura del siglo XVI. El sepulcro del Santo nos muestra una imagen yacente del mismo. En los costados aparecen en alabastro diferentes escenas de su vida. Sobre él se levanta un templete del siglo XVI protegiéndose el conjunto con una reja del siglo XVIII. En esta se puede observar la hoz del Santo, con la que según cuenta la tradición cortaba árboles con una gran facilidad. Se pueden encontrar capillas de gran interés; la de San Andrés, la de Santiago y San Pedro, la capilla de la Inmaculada, la dedicada al Beato Jerónimo de Hermosilla, santo local o la de San Juan con un magnífico retablo. El coro data del siglo XVI, aunque fue parcialmente reconstruido tras un incendio. Detenida observación merecen las tablas de Santo Domingo, conjunto de nueve tablas pintadas, realizadas en 1530 y que nos muestran escenas de la vida del Santo. El claustro, gótico del siglo XIV es de forma cuadrangular y conserva dos capillas.

La Catedral conserva muchos más tesoros, la sacristía, sus piezas de orfebrería, los órganos… pero sin duda llamará poderosamente la atención la presencia del gallinero en el que se mantienen vivos un gallo y una gallina en recuerdo del milagro más famoso de Santo Domingo.

La torre original de la Catedral se levantaba junto al crucero y fue destruida por un rayo en el año 1450. Fue reconstruida, pero algún fallo en su estructura obligó a desmontarla. Así se decidió construir una torre exenta comenzando las obras en 1762 en la Plaza del Santo. Para su realización se utilizaron miles de cuernas de animales mezclados con cal, arena y piedra que formó la cimentación de la torre. La esbelta torre mide sesenta y nueve metros, destacando su figura barroca sobre el resto del caserío.

Extramuros se levanta el convento de San Francisco, de finales del siglo XVI. El edificio guarda todavía interesantes piezas como el retablo. Durante su azarosa existencia ha servido para numerosos fines, desde Hospital a Cuartel. En la actualidad acoge el Parador Nacional Fray Bernardo de Fresneda.

A la salida de la población encontramos el Puente que posiblemente fue el origen de la ciudad. Sobre su construcción en época del Santo se cuentan numerosos milagros. El patrimonio artístico se completa con varias ermitas, muchas de ellas de profunda vocación jacobea y guardando relación con episodios de la vida del Santo.

Santo Domingo es hoy una ciudad de servicios con abundante comercio y oferta hotelera y de restauración. Es así la capital de una importante comarca agrícola, basada en la producción de cereal, patata, remolacha y otros cultivos que se han introducido, aparte de recibir cada año a un gran número de visitantes atraídos por la tradición jacobea y el importante y rico patrimonio.

MANZANARES

Al sureste de Santo Domingo de la Calzada se halla la localidad de Manzanares con su aldea, Gallinero de Rioja. Aquí acude la Cofradía del Santo en procesión y con danzadores, repartiéndose una caridad de pan, vino y chorizo entre los asistentes.

CIRUEÑA

Cirueña y Ciriñuela son dos pueblos por cuyos términos municipales atraviesa la Ruta Jacobea. Cirueña tuvo un Hospital y aún conserva la llamada Fuente de los Peregrinos. Dispone de una dehesa de gran interés naturalísimo, siendo uno de los pocos testimonios de la vegetación natural que queda en el territorio.
El arroyo de Zamaca discurre paralelo al río Oja, en sus márgenes se levanta Hervías, lugar de señorío.

HERVÍAS

Puja con la también riojana localidad de Alesanco por ser el lugar de nacimiento del Marqués de la Ensenada. Siguiendo por este arroyo en el discurrir hacia el Ebro encontramos las poblaciones de San Torcuato, Cidamón y Zarratón. Los dos primeros conservan una importante superficie de carrascal. Es zona abundante de caza menor, pudiéndose también encontrar lirones, tejones y zorros.

ZARRATÓN

Zarratón es nombre de origen vasco que significa “pueblo antiguo situado en un alto” nos muestra un templo del siglo XIII aunque con muchas reformas posteriores. Se han recuperado las danzas de la localidad que se interpretan en la procesión de San Blas, el día 3 de Febrero. En la localidad se mantiene la artesanía de la forja en una familia que conserva los secretos del oficio de generación en generación.

BAÑARES

Bañares posee un gran templo estilo Reyes Católicos dedicado a la Santa Cruz en cuyo interior, en una arqueta gótica se guardan las reliquias de San Formerio. Próxima a la iglesia se ha reconstruido la ermita de Nuestra Señora de la Antigua con una portada románica de gran interés.
Al Oeste de Santo Domingo de la Calzada se encuentran Morales, Corporales y Villarta Quintana, pueblos agrícolas con grandes superficies dedicadas al cereal. Se encuentran en las estribaciones de los Montes de Yuso, conservando algunas masas boscosas de roble con recursos inagotables y de gran interés para los amantes de la naturaleza. Si desde Santo Domingo de la Calzada continuamos por el Camino de Santiago llegamos a Grañón, última localidad riojana de la Ruta Jacobea.

GRAÑÓN

Ascendiendo hacia el pueblo se levanta una rudimentaria cruz de madera; la Cruz de los Valientes. Frente a la localidad se levanta el Cerro Grañón, en cuya cima existió un Castillo llamado de Mirabel. Conserva la característica fisonomía urbanística del Camino de Santiago.
La iglesia de San Juan Bautista data del siglo XIV aunque son numerosos los añadidos posteriores. En su interior destaca el retablo mayor, obra de Forment y Beaugrant, una obra de gran valor artístico, restaurado, además de otros retablos menores con tallas de gran interés. Próximo a la población se encuentra la ermita de la Virgen de Carrasquedo, antiguo Hospital de Peregrinos. El edificio actual se puede fechar de finales del siglo XVII. Se levanta en el monte del mismo nombre, rodeada de bosque de rebollo y algunas pequeñas superficies de pinos. El entorno presenta algunas características que le confieren un gran valor didáctico. Es abundante en caza menor y jabalí presentando también buena riqueza micológica.

VILLALOBAR DE RIOJA

Volviendo al cauce del Oja llegamos a Villalobar de Rioja. Por su término atraviesa la Calzada Romana que iba a la Libia de los berones. Conserva aún una torre defensiva y varios edificios civiles de interés. Su parroquia dedicada a la Asunción ofrece elementos románicos, aunque la mayor parte de la estructura actual es del siglo XVII.

BAÑOS DE RIOJA

Baños de Rioja es el siguiente pueblo aguas abajo del Oja. En el centro de la localidad se levanta una Torre Fuerte del siglo XIII. La iglesia parroquial está dedicada a la Magdalena siendo románica, aunque ampliada en el siglo XV. En su interior se conserva una pila bautismal, también románica, de similar trazado a otras que existen en la zona.

CASTAÑARES DE RIOJA

Al otro lado del río, Castañares de Rioja nos recibe con sus choperas y sus ricas legumbres. La antigüedad del pueblo se demuestra con la lápida romana y otros restos encontrados en el lugar. La iglesia de Nuestra Señora de la Expectación presenta un retablo del Renacimiento y una pila bautismal románica. Dentro de las infraestructuras turísticas dispone de un Camping con las mejores instalaciones de su género.

CASALARREINA

Casalarreina se encuentra en un importante nudo de comunicaciones formado por la N – 232, la LR – 111 que la une con el Valle del Oja y la N – 126 que continúa hasta la autopista A – 68 y Haro.

El río continúa entre choperas hasta llegar a Casalarreina, importante conjunto artístico destacando el Palacio de los Condestables, del siglo XVI, y un magnífico edificio de sillería de tres plantas del siglo XVIII. La parroquia de San Martín es una construcción de una nave con crucero erigido en el siglo XVI. En el retablo del lado de la epístola encontramos una imagen de San Vítores, santo de gran devoción en la comarca. El conjunto arquitectónico más importante es el convento de las Dominicas de la Piedad formado por iglesia de una nave de único tramo con una bella portada al Norte. Tiene traza de retablo y representa escenas de la Pasión, tema este muy repetido en el interior del templo. En claustro, adosado al sur de la iglesia, está cubierto de crucerías y es, como la iglesia, de estilo plateresco. A la salida del pueblo se observan los restos de la ermita San Román de Ajugarte, con cabecera románica, que debió ser parroquia de un antiguo despoblado. Celebra sus fiestas en honor de San Vítores el 26 de Agosto. El 24 de Junio, día de San Juan, hay romería al paraje de Fuente Pobes, obsequiando el Ayuntamiento a los romeros con un bollo de pan y un chorizo. Casalarreina es lugar de veraneo y descanso con una abundante infraestructura de servicios. La actividad agrícola se suma al turismo y a una naciente industria que dan a la población una alta renta.

CIHURI

El río Oja discurre en su último tramo por el término municipal de Cihuri donde vierte sus aguas al río Tirón.

TORMANTOS

Tormantos es un pueblo agrícola con elaboración familiar de vino y la presencia de una industria artesanal de elaboración de pimientos. Aguas abajo del Tirón y antes de llegar a Leiva, nos encontramos con una presa mediana de reciente fabricación que regula el caudal del río, sus alrededores se convierten en una agradable Zona Recreativa.

LEIVA

El nombre de Leiva parece proceder de la antigua ciudad berona de Libia, también llamada Oliva. De su pasado nos habla el castillo gótico que encontramos a las afueras que, aunque está muy rehecho, muestra la arquitectura original con sus cuatro torres. La iglesia parroquial es de estilo Reyes Católicos, aunque finalizada en el siglo XVII, de una sola nave con crucero. Fuera del pueblo, junto a la calzada romana que también sirvió de camino hacia Compostela, se levanta la ermita de la Virgen Peregrina que guarda una imagen barroca de esta advocación. Leiva es agrícola y ganadera siendo famosos sus embutidos y carnes.
Sigue el Tirón su marcha hacia el Ebro conservando viejos molinos harineros, algunos de los cuales fueron transformados en fábricas de luz para el suministro de localidades vecinas. Llegamos así a Herramélluri.

HERRAMÉLLURI

En su término se encuentra un importante yacimiento arqueológico de Libia, habiendo aparecido varias lápidas y estelas romanas. Quedan restos de un recinto amurallado y entre los muchos hallazgos encontrados destaca la escultura en bronce de la Venus de Herramélluri. El casco urbano nos muestra algunos edificios de interés de los siglos XVIII y XIX. La parroquia de San Esteban, del siglo XVI guarda un retablo mayor barroco con una bella imagen de la Inmaculada.

OCHÁNDURI

Siguiendo el curso del río alcanzamos Ochánduri. Del siglo XII es parte de su templo parroquial, de obligada visita, del que destacamos su ábside y su portada con cinco arquivoltas. El edificio se completa en el siglo XVI. En su interior podemos admirar un crucifijo gótico y una virgen de la misma época. Aguas abajo nos encontramos con la ermita de Santa María de Legarda, en lo que fue un antiguo poblado medieval.

CUZCURRITA DEL RÍO TIRÓN

Cuzcurrita del río Tirón es también una localidad de interesante visita, con el casco urbano muy bien conservado en el que se observan numerosos edificios de piedra de sillería, blasonados, del siglo XVIII. El castillo es obra de finales del siglo XIV. De planta cuadrada y protegido por foso. En el centro se levanta la torre del homenaje, también cuadrada, todo ello en buen estado de conservación. El pueblo se encuentra atravesado por el río que lo divide en dos barrios. La parroquia de San Miguel es una bella construcción barroca de piedra de sillería con una curiosa fachada curvilínea sobre la que se levanta la torre. Su interior es un pequeño museo de obras barrocas y neoclásicas, destacando la Virgen del Rosario, la Inmaculada y un Calvario. La sacristía guarda también varias obras de importancia, destacando un relieve hispano flamenco de la Última Cena. En el término encontramos entre otras la ermita de Nuestra Señora de Sorejana, de origen románico con algunos componentes góticos.
Las riberas del río conforman un agradable paseo pudiéndose observar el antiguo molino y dedicarse, en temporada, a la búsqueda de setas en sus choperas. En el lugar hay un agradable asador que permite degustar la comida tradicional de la zona y saborear los vinos claretes característicos de la zona.

TIRGO

Nuestro recorrido continua en Tirgo, localidad situada a escasa distancia de Cuzcurrita del río Tirón siguiendo río abajo. Destaca la iglesia del Salvador, románica del siglo XII, aunque presenta algunos añadidos. Es zona vinícola y su cooperativa gestiona buena parte de la producción de la comarca. Existen además pequeñas bodegas particulares, algunas de ellas con merendero donde se pueden probar las especialidades regionales. Las orillas del río a su paso por Tirgo han sido acondicionadas como zona de recreo y esparcimiento.

CIHURI

En el término de Cihuri nos encontramos con el Oja que aquí junta sus aguas con el tirón. Existe una cierta polémica se el río, nacido aquí del aporte de ambos cauces, debe tomar un nombre u otro. Cihuri es localidad vinculada al Monasterio de San Millán desde el siglo X, siendo el abad del Monasterio, rector de la villa. Fuera del casco urbano, a orillas del río, se erige la casa de Priorato, majestuoso edificio barroco en cuya fachada podemos encontrar el escudo de San Millán. Muy próximo a la casa, salva el río un puente romano de bella factura y en buen estado de conservación.

ANGUCIANA

La última localidad que atraviesa el río Tirón es Anguciana, donde nos presenta unas márgenes con abundantes choperas y zonas recreativas que invitan a la excursión y a la comida campestre. Tiene la localidad una Torre Fuerte del siglo XIV. La iglesia parroquial del XVI, aunque con muchos añadidos, está dedicada a San Martín y posee un interesante retablo del siglo XVIII. Anguciana conserva la romería a la ermita de la Concepción, donde se acude el 29 de Abril llevando la imagen de la Virgen del Rosario.
Los sotos ribereños acompañan al río hasta su desembocadura en el Ebro, en Haro. Zonas frescas y sombreadas reciben la visita de muchos paseantes. Las carreteras de la comarca, así como las de los Montes Obarenes dan cita los fines de semana a un gran número de aficionados a la bicicleta, que encuentran aquí buenas condiciones para la práctica de este deporte con agradables trazados y escaso tráfico.
El extremo noroccidental de la Comunidad está ocupado por la comarca de los Obarenes riojanos. Se agrupan aquí unos municipios de economía agraria y fundamentalmente cerealista. Sus términos municipales han sido regulados por concentración parcelaria para facilitar la explotación de este tipo de cultivos. Ocupa la comarca una franja de terreno entre la cuenca del Tirón y los Montes Obarenes que separan La Rioja de la provincia de Burgos.

SAJAZARRA

Sajazarra es una bella localidad de larga historia que ya cita el fuero de Miranda, del siglo XI. Presenta un especial interés por el abundante patrimonio histórico artístico que reúne. La población estuvo amurallada conservándose parte de la estructura, pero sin duda, lo más destacable es el castillo, en magnífico estado de conservación y hoy propiedad particular. Es obra del siglo XV, de planta rectangular con cubos redondos en las esquinas y puerta con magnífica torre del homenaje en el centro. Adosada al muro defensivo se halla la parroquia de Santa María de la Asunción, edificio románico con algunos añadidos de épocas posteriores. Los trabajos de restauración han dejado a la vista nuevos restos de la edificación románica de gran interés. En su interior se conservan varias tallas góticas. Además de estos dos monumentos, es notable el estado del conjunto del casco urbano, la disposición de las calles y los edificios de sillería, la mayoría de ellos del siglo XVIII, algunos de ellos, blasonados.
Cuenta Sajazarra con recoletas plazas y paseos ajardinados como el existente en los alrededores del castillo. La localidad ha alcanzado fama por el importante Festival Internacional de Música Antigua que se celebra anualmente. Próxima a la localidad, en un cerro, se levanta la ermita de Santa María de Cillas, que bien pudo ser un antiguo poblado medieval. Es románica aunque con diferentes modificaciones. En sus proximidades podemos observar un grupo de sepulturas antropomorfas talladas en roca.

VILLASECA

En Villaseca visitamos la iglesia de San Román, románica en muy buen estado de conservación. Mantiene también la Picota o Rollo utilizada antiguamente para ejecutar la justicia.

CASTILSECO

Castilseco es una aldea de Galbárruli. Merece especial atención la iglesia parroquial de San Julián, magnífico edificio románico de una sola nave de sillería, con ábside semicircular. Al exterior se observan capiteles con buenos trabajos en especial en ábside y portada, así como las ventanas de la cabecera con arquivoltas. En su interior hay una pila bautismal también románica. En sus proximidades y en las de la ermita de San Martín, hoy abandonada se descubren tumbas antropomorfas.

GALBÁRRULI

Galbárruli se suma a los municipios de la comarca que disponen de templo románico, la iglesia parroquial de San Esteban, del siglo XIII. Dentro de su término municipal existen dos enclaves, Ternero y Sajuela, que pertenecen a la provincia de Burgos y que en el pasado fueron propiedad de monasterios próximos.

CELLORIGO

Cellorigo se encuentra en la misma ladera de los montes Obarenes, en un privilegiado enclave desde el que se puede conseguir las vistas más completas de La Rioja. Su estratégico emplazamiento le permitió jugar un papel decisivo durante la Reconquista. A partir del siglo IX su fortaleza es atacada en varias ocasiones y la defensa del conde alavés Vela Jiménez fue ejemplar. Debió existir un castillo del que hoy no queda huella, aunque se conservan restos de dos Torres Fuertes de los siglos XII y XIV. También merece mención la fuente cubierta que se encuentra en la otra vertiente de la peña, que parece ser del siglo XIII. En su arquitectura destacan la parroquia de San Millán, construida a partir del siglo XV y la ermita románica dedicada a Santa María de Barrio, actualmente en ruinas.

FONCEA

Foncea en la divisoria con la provincia de Burgos nos muestra un casco urbano con trazado anterior al siglo XV y restos de la antigua muralla. Existen numerosas casas señoriales de piedra de sillería y el cementerio que algunos autores suponen Torre Fuerte del siglo XIII.

FONZALECHE

Fonzaleche también presenta indicios de haber estado fortificado. La iglesia la conforman tres naves y cabecera rematada por ábside semicircular románico. Conserva algunas obras de gran valor como un crucifijo gótico y una colección de cálices de los siglos XVI al XVIII.

TREVIANA

De toda la comarca de los Obarenes, Treviana es la localidad que dispone de mayores servicios e infraestructuras. Su parroquia dedicada a Santa María la Mayor data del siglo XVII, aunque reutiliza elementos románicos y góticos. En el cementerio se conserva una ermita románica y del mismo estilo es la de Nuestra Señora de la Junquera, quizá un antiguo poblado medieval, a la que los vecinos acuden el 25 de Abril y el 8 de Septiembre en ocasión de las fiestas patronales.
Ya próximo al límite provincial descubrimos San Millán de Yécora, localidad que se cita en el Fuero de Cerezo del río Tirón en el siglo XII.

VILLALBA DE RIOJA

Desde Haro podemos alcanzar la localidad de Villalba de Rioja que en tiempos se denominó Villalba de Mendoza. Conserva importantes edificios blasonados como la casa palacio de los Reus del Castillo. La iglesia de San Pelayo, obra del siglo XVI, está formada por una sola nave y 3 capillas, entre las que destaca la sepulcral de D. Pedro Ruiz del Castillo, fundador de la ciudad argentina de Mendoza.
Villalba es un pueblo vinícola. Su privilegiada situación, permite la obtención de unas uvas de excepcional calidad siendo la base de unos vinos muy apreciados en toda La Rioja.

HARO

Haro nos acoge como a las aguas del Oja y el Tirón al final de nuestro recorrido. La ciudad está declarada Conjunto Histórico Artístico, nos muestra un notable casco antiguo con multitud de palacios y casas blasonadas que nos hablan del esplendor alcanzado, en especial durante los siglos XVII y XVIII. Su presencia en la historia, sin embargo, es muy anterior, habiendo existido en sus proximidades un castro, Bilibium, cuna de la actual localidad. Fue en el siglo X cuando el rey Sancho de Navarra después de la toma de Nájera, funda la ciudad, siendo donada a finales del siglo XI al Monasterio de San Millán.
Haro es internacionalmente famosa por ser, sin duda, la capital del vino de Rioja y albergar a algunas de sus más afamadas y tradicionales Bodegas. Acoge también a la Estación Enológica, centro fundado en 1892 para el estudio de los sistemas de elaboración y que hoy en día continua velando por la calidad de los caldos riojanos. La Estación, además de las instalaciones necesarias para el desarrollo de su labor, cuenta con un Museo del Vino de Rioja, que de manera clara y didáctica nos permite introducirnos en el mundo del vino y su cultura.
Pasear por sus calles y plazas, recorrer su popular Herradura degustando los afamados vinos locales o disfrutar de su oferta gastronómica pondrán el remate apropiado a nuestro recorrido por el occidente riojano.

 

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Conocer La Rioja. Ruta del Románico en La Rioja: El río Tirón

Siguiendo el río Tirón nos encontraremos con dos edificios con alto nivel iconográfico: Tirgo y Ochánduri y otros no menos interesantes como Sorejana.

La Cuenca del río Tirón es otra zona muy rica en románico de gran calidad. La comarca del Río Tirón, contigua a Burgos, mantiene muy importantes restos románicos en las poblaciones de Tirgo, Cihuri, Ochánduri y Cuzcurrita de Río Tirón.

Como en la vecina comarca de los Montes Obarenes, se trata de un románico donde hay que prestar gran atención a la elegante y magnífica articulación de sus cabeceras y la presencia de espadañas sobre el arco triunfal.

Cihuri – Puente del Priorato

El topónimo Cihuri incluye la palabra vasca “zubi” que significa puente, y puede traducirse como “pueblo del puente”. Por ello, podemos suponer que el puente pudo haber sido construido antes de la época medieval cuando se inicia la repoblación de la zona con gentes venidas de Euskal Herria y Andalucía, ya que la existencia del puente dio nombre a la localidad.

El puente se alza al lado del Priorato de Cihuri que le da el nombre, y está situado cien metros abajo de la localidad.
Podría tratarse de una construcción romana que, obviamente, ha sufrido modificaciones a lo largo de su historia.

El puente consta de un amplio vano central, posiblemente medieval, de medio punto doblado al exterior con otro arco ligeramente apuntado. Este arco se apoya sobre dos masa rocosas y bajo él transcurre el río Tirón poco antes de que vierta en él sus aguas el río Oja. A la derecha, siguiendo el sentido de la corriente, un arco de aligeramiento perfora la estructura. Este vano es de arco de medio punto rebajado y no apoya directamente sobre la roca. A la izquierda otro vano, esta vez apuntado ligeramente y apoyado sobre la roca aporta algo de simetría al conjunto. Entre este vano y el central un espolón aguarda la embestida de las aguas del Tirón en momentos de crecida.

La calzada que transcurre sobre el puente está formada por pequeños sillarejos bien aparejados y parece haber sido rebajada de su nivel inicial pues transcurre por debajo de la clave del arco central.

Tirgo – Iglesia de El Salvador

Como casi todas las iglesias de la zona, la de El Salvador en Tirgo parece que tiene sus orígenes en la época de la repoblación. La iglesia consta de un ábside, un anteábside y una nave. El primero se cubre con bóveda de horno apuntada, los otros dos elementos con bóveda de cañón apuntada.

El arco triunfal que une ante ábside y nave es doblado y en el capitel del lado del evangelio presenta la escena de la Epifanía, mientras que el de la derecha presenta arpías. Sobre este arco triunfal se apoya la espadaña que consta de dos altos vanos y una imposta a media altura. En la nave sostienen la bóveda dos arcos fajones apoyados en capiteles de decoración vegetal, cuyas columnas adosadas se corresponden al exterior con los contrafuertes.

En el hastial oeste se abre una portada con dos arquivoltas sobre elevada del nivel actual del pavimento que rodea el templo. La arquivolta exterior tiene baquetón ornado al exterior por un zigzag y en el intradós por dos series de palmas y aspas. La interior también de baquetón. El guardapolvo está decorado por octifolias muy comunes en la zona. Las arquivoltas van apoyadas en dos columnas con capiteles vegetales. Curiosamente en su vano parece haber otra puerta de perfil más bajo con dos baquetones formando medio punto con un ajedrezado al exterior.

Sobre esta portada se abre una ventana alta de una sola arquivolta biselada con baquetón y un guarda lluvias liso. Los fustes de las columnas son altos y estrechos y los capiteles son vegetales con pequeñas volutas en las esquinas.

La portada principal se abre en el muro sur de la iglesia y consta de tres arquivoltas doblemente baquetonadas que apean a diferentes alturas. El guarda lluvias vuelve a ser de octifolias que continúa en una corta imposta, Por su aspecto se puede relacionar con la portada interior del hastial oeste.
En el muro norte de la nave una serie de canecillos sostienen el tejaroz. Estos canecillos presentan especialmente cabezas y aves en diversas posiciones. En el muro sur solamente cinco canecillos están decorados con motivos semejantes a los del muro norte. El resto de los canecillos son de nacela con una gran bola y parecen posteriores.

Dos impostas ajedrezadas recorren el interior del ábside. Ajedrezados también parecen los guardapolvos del interior de las ventanas, aunque su visión está dificultada por el gran retablo barroco que cubre el ábside.

Al exterior el ábside está dividido en cinco tramos por cuatro columnas adosadas. Siguiendo el ejemplo de Villaseca, Castilseco y Ochánduri los tramos centrales están decorados con ventanas. Éstas constan de una sola arquivolta baquetonada sobre columnas y columnas acodilladas y guarda lluvias con doble fila de aspas. La del lado del evangelio está semi oculta por una sacristía muy posterior.

Los capiteles del ábside están decorados con motivos vegetales los exteriores y motivos figurados los centrales. El segundo muestra una mujer desnuda de la que se amamantan serpientes y el tercero un Cristo en majestad.

Los canecillos del ábside tienen variada representación, mostrándonos varios bustos bien realizados, monstruos y animales domésticos.
En resumen, parece ser que la iglesia se realizó en dos etapas constructivas. En la primera se realizaron el ábside y el arco triunfal y podríamos datarla a finales del siglo XII.

Posterior parece ser la nave de peor calidad escultórica y arquitectónica. Podría haber habido también dos campañas en el alzado de la nave, levantándose primero el muro norte y el hastial oeste y acabando el edificio por el muro sur y su portada muy similar a la de Santa Domingo de La Calzada.

Cuzcurrita del rio Tirón – Iglesia de Santa María de Sorejana

La iglesia de Santa María de Sorejana es el único resto de la población del mismo nombre que existía en el margen izquierdo del río Tirón entre Ochánduri y Cuzcurrita, a un kilómetro aproximadamente de ésta última.

La construcción es una amalgama de elementos góticos y románicos. Góticos en lo relativo a la forma de construir, románicos en cuanto a la figuración escultórica de algunos elementos.

El templo consta de una nave de tres tramos separados por arcos fajones doblados y un ábside recto de dos tramos separados por un arco triunfal. La portada se abre en el tramo central de la nave mediante un cuerpo avanzado.

El ábside está cubierto por una bóveda de cañón apuntada y sus muros laterales están ocupados por sendos arcos ciegos apuntados. El arco triunfal que separa ábside y nave es también apuntado y doblado y se apoya en semicolumnas y columnillas acodilladas. Los capiteles son interesantes desde el punto de vista iconográfico.

El del lado del evangelio representa en su esquina izquierda a un hombre armado de espada que se enfrenta a un león de rostro humano, y en su esquina derecha a una figura femenina rodeada por una serpiente, en clara alusión a la lucha contra el pecado. El capitel de lado de la epístola presenta una cabecilla humana a la izquierda de la que parecen nacer hojas palmeadas y en la derecha una cabeza femenina con toda medieval.

La nave cubre sus tres tramos con bóvedas de ocho nervios de perfil prismático que se unen en una clave circular. Los nervios de las esquinas apean en ménsulas con forma de cabeza humana, excepto una de ellas en la que aparece una pareja abrazándose. Los arcos fajones que separan los tramos son también apuntados y se apoyan en pilastras. Los capiteles están decorados con una serie de hojas palmeadas.

La portada se abre en el tramo central y consta de siete arquivoltas apuntadas apoyadas en capiteles que alternan decoración vegetal y rostros humanos, que a su vez apean en columnas acodilladas. El guarda lluvias está decorado con el mismo tipo de hojas que los capiteles de la nave.

Al exterior el ábside cuenta con tres ventanas, una en el testero y otras dos en el muro sur con arquivolta de baquetón liso y corrido. Al interior una especie de celosía cierra el hueco. Un rosetón se abre también en el muro sur del primer tramo de la nave. Toda la iglesia está rodeada de canecillos, simples de caveto los del muro norte y decorados la mayoría de los del sur, en la línea de los de Galbárruli o Cillas.

En resumen una construcción realizada cuando ya estaba bien avanzado el siglo XIII, que conjuga elementos románicos y góticos.

Ochánduri – Ermita de Legarda

La ermita de Legarda se asienta a la orilla del río Tirón a unos dos kilómetros de la localidad de Ochánduri. De la época románica tan solo resta la espadaña y el muro que la sustenta.

La espadaña está separada del hastial por una imposta de perfil cuadrado, a la manera de la que aún se puede ver en la iglesia de la Concepción en Ochánduri o en la iglesia de la Natividad de Velasco.

Sobre esta moldura se eleva la espadaña con dos huecos de arco apuntado con un guarda lluvias liso, y con una imposta que nace del arranque de los arcos.

 

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Conocer La Rioja. Ruta del Románico en La Rioja: La Obarenia

La Obarenia es una comarca situada en el noroeste de La Rioja, dominada por la presencia de los Montes Obarenes.

Esta comarca acoge un conjunto de obras románicas muy interesantes y es posible enlazar con otras rutas románicas muy cercanas por la zona de La Rioja Alta.

Cellorigo – Ermita de Santa María de Barrio

Las ruinas están situadas en un alto al lado de las peñas que son la imagen de la población. El edificio, una pequeña construcción, consta de una nave y una cabecera rectangular. Parece que sus orígenes se remontan a la repoblación del siglo X, como lo testimonia una puerta tapiada con arco de herradura de clara ascendencia visigótica en el muro norte.

Este muro es el mejor conservado de la ermita junto con la cabecera románica. Ésta es rectangular y está cubierta con bóveda de cañón apuntada recorrida a media altura por una imposta lisa, que sirve también de arranque al arco triunfal que lo comunica con una única nave. En el hastial Este se abre una ventana abocinada hacia el exterior.

En la iglesia parroquial de Cellorigo se conservan dos capiteles mozárabes, relacionados con la puerta cegada del muro norte. El primero de ellos tiene dos niveles separados por sogueados. El inferior contiene pencas poco estilizadas, mientras que en el superior zarcillos y penquillas se superponen y se enlazan en las esquinas formando rodetes.

En el segundo, el primer nivel arranca también de un collarino sogueado y está formado por pencas con caulículos que soportan unas hojas que se enroscan formando espirales.

En conjunto, si tomamos como referencia próxima los capiteles de la portada de Suso, éstos de Cellorigo tienen una labra de más relieve, aunque los motivos tengan más en común con la antigüedad clásica, que con la influencia árabe o local.

Poco más se conserva de este templo, pues, aparte de lo mencionado, sólo han llegado hasta nuestros días restos de muros de otras dependencias construidas en siglos posteriores.

Galbárruli – Iglesia de San Esteban

El nombre de la población hace referencia a sus posibles pobladores, los de Galba, en la repoblación ocurrida en el siglo IX.

La iglesia consta de una nave y una cabecera y fue construida en el inicio del siglo XIII. La cabecera parece algo posterior al resto de la edificación.

En la construcción se reutilizaron materiales anteriores, como así lo demuestra la puerta cegada que se abría en el muro Norte de la nave. Culminaba el muro Oeste una espadaña, que al cerrarse los tres potentes contrafuertes que se adosaron al hastial Oeste, se convirtió en una especie de torre.

Sostienen el tejado del muro sur canecillos con diferentes representaciones; animales, figuras humanas y vegetales. Los del muro Norte y los del ábside cuadrado son simples modillones.

En el muro que cierra la cabecera se abre un rosetón único en su especie en La Rioja. Consta de un hueco central en el que se entrecruzan seis círculos. Este hueco central está rodeado por otros seis más pequeños.

Los dos superiores alojan en su interior sendas estrellas de seis puntas, mientras que el de la izquierda y los dos inferiores forman motivos cruciformes; estas dos últimas en forma de aspa. Por último, en el de la derecha aparecen representados un círculo y una luneta, quizás símbolos del sol y la luna.

En una dependencia anexa se guarda una pequeña pila bautismal románica carente de decoración. La portada se sitúa en el muro Sur y es apuntada con la única decoración de una moldura lisa que hace de guarda lluvias.

Castilseco – Iglesia de San Julián

Como Sajazarra y Villaseca, Castilseco se encuentra asentado a orillas del río Roganto y su nombre está en relación con la desecación de las zonas palustres del río en los siglos XI y XII, cuando pasó de denominarse Castriello a llamarse Castello Sicco o Castilseco.

La iglesia parece que se empezó a construir a comienzos del siglo XIII al menos en lo que se refiere al presbiterio, para continuar en otra etapa constructiva con la nave.

El templo consta de una nave, un ante ábside y un ábside, separados los dos primeros por un arco triunfal sobre el que se eleva una espadaña de un único hueco. Otra espadaña de dos huecos se levanta sobre el hastial oeste.

En el exterior el ábside está dividido en cinco tramos, por cuatro columnas adosadas sobre un alto plinto, que terminan en capiteles de decoración vegetal, a excepción del segundo que lo hace en un capitel con dos cabezas coronadas. La talla de los rostros, los cabellos y la expresión anticipa la estética gótica. Los tres paños centrales son los únicos que tienen ventanas.

Todo el ábside está recorrido por dos impostas, una ajedrezada a la altura del arranque de las ventanas y otra lisa que coincide con los cimacios de los capiteles de las mismas. Por lo que respecta a los canecillos, éstos son variados, predominando las caras humanas y los rollos y cubas.

En el interior, el ábside se cubre con bóveda de horno apuntada, siendo apuntada también la bóveda del ante ábside. Las ventanas al interior constan de arco y columnillas semejantes a las del exterior.

El arco triunfal que separa la nave del presbiterio es doblado y se apoya en semicolumnas pareadas en cuyos capiteles de repiten de nuevo motivos vegetales y rostros, no tan trabajados como los del exterior.

La portada se abre en el muro sur y consta de cuatro arquivoltas apuntadas con columnas acodilladas y capiteles con el motivo más repetido en el templo, los rostros humanos.

Aquí nos encontramos con una de las más bellas obras románicas de La Rioja, y quizás, ante al más bello ábside rural de la región.

Villaseca – Iglesia de San Román

Esta población está situada en las estribaciones de los Montes Obarenes y esta iglesia de San Román, aún conserva un arco de entrada del que en su día fue un recinto amurallado. La villa se llamó Villela y pasó a denominarse Villaseca cuando se desecó la zona palustre del río Roganto que discurre por sus cercanías.

El templo cuenta con una nave de tres tramos y una cabecera con presbiterio y ábside que parece ser obra de finales del siglo XII o principios del XIII. En el interior, el ábside presenta una bóveda sostenida por dos nervios apoyados, sendas columnas con capiteles vegetales que acaban en un arco apuntado y doblado que lo separa del presbiterio.

En el exterior cuatro columnas adosadas lo dividen en cinco tramos, de los cuales sólo los tres centrales contienen ventanas, más decorada la intermedia. A la altura del comienzo de las ventanas y de los cimacios de sus capiteles recorren el ábside dos impostas. Las columnas del ábside acaban en capiteles decorados estrías y otros elementos.

Los canecillos que sostienen el tejado tienen también decoración de cabezas, rodillos, y animales. Los canecillos que decoran el muro sur de la nave muestran, entre otros motivos, personajes que acarrean cajas, puntas de estrella y ruedas.

Los arcos fajones que separan los tres tramos de la nave se apoyan en columnas pareadas coronadas de capiteles con decoración vegetal, marcados por la influencia calceatense que marca al edificio. En lo que más claramente se manifiesta el periodo de transición al gótico en que fue construida la iglesia, es en la estructura de la portada. Ésta consta de tres arquivoltas bastante apuntadas que se disponen sobre seis columnas con encapitelado continuo.

En conjunto podemos decir que en Villaseca encontramos un ejemplo claro de lo que es el románico riojano en un momento en el que el estilo gótico es ya preponderante en Europa.

Sajazarra – Ermita de Santa María de Cillas

La ermita de Santa María de Cillas se ubica en el camino que une Sajazarra y Castilseco, sobre una loma desde la que se divisan la mayoría de las localidades de la Obarenia. La ermita fue iglesia parroquial de la población del mismo nombre hasta el siglo XIII.

Se trata de una construcción sencilla, que consta de nave y presbiterio algo más estrecho. La portada se abre sobre el muro sur. También en este muro se abre otra puerta cegada en forma de herradura. El tejado de la nave está sostenido por modillones, mientras que el del presbiterio se apoya en canecillos decorados por formas muy rudimentarias, cabezas de animales, barriles, figuras humanas…

En el interior, tanto la nave como el presbiterio están cubiertos por bóvedas de cañón apuntadas, apoyada en un arco triunfal que las separa y un arco fajón que divide en dos la nave. Una imposta recorre tanto la nave como el presbiterio.

Sajazarra – Iglesia de la Ascensión

La villa se encuentra encajada en un meandro que forma el río Roganto y la forma primitiva de su nombre, Sagga Zahar, sugiere que proviene del árabe con el significado de Laguna de la Flores, lo que no está en desacuerdo con la antigua característica palustre del río Roganto.

La iglesia estaba en un principio adosada a la muralla exterior que rodeaba la población y cuenta con un acceso adosado al hastial oeste. El templo, está compuesto de tres naves, de distintas épocas siendo románicas la central y la de la epístola.

La nave Central, de principios del siglo XIII, tiene una cabecera rectangular con bóveda de cañón apuntada separada de la nave por un arco triunfal apuntado y doblado con capiteles esquemáticos vegetales. La nave está dividida en dos tramos por un arco fajón apoyado en pilastras.

En el lado de la epístola de la cabecera se abre una ventana de doble arquivolta y columnas con capiteles vegetales en los que asoman cabecillas humanas. La arquivolta exterior muestra dos filas de hojitas prismáticas y en la interior aparece una faja de ajedrezado jaqués.

Otra ventana más aparece en el último tramo de la nave de características más simples. Los muros laterales de esta nave están horadados por grandes arcadas que la comunican con las laterales. A los pies, sobre el hastial oeste, se abre una gran ventana al exterior.

La nave de la Epístola, más moderna que la anterior, tiene un testero que se acomoda a la estructura del muro que defendía la villa. A los pies tiene una portada con cinco arquivoltas muy apuntadas de clara transición al gótico. En los capiteles del arco triunfal de esta nave lateral se aprecian diversas representaciones humanas y animales de difícil interpretación datables a mediados del siglo XIII.

Fonzaleche – Iglesia de San Martín

Sobre un cerro cercano al lugar donde se cruzaban dos calzadas romanas, se encuentra la población de Fonzaleche, y en lo más alto de ella, la parroquial de San Martín. Como muchos lugares de La Rioja, fue repoblada por mozárabes a los que debe el nombre, Fonte Abdazalete, y a partir del siglo XII formó parte del Señorío del Monasterio de San Millán de la Cogolla.

La iglesia ha sufrido varias etapas constructivas, a partir de la primitiva edificación de finales del siglo XI o comienzos del XII que constaba de una nave, un presbiterio y un ábside. En la actualidad sólo es posible apreciar desde el exterior el ábside, que conserva los dos capiteles de las columnas, posiblemente exentas, que lo dividían en tres tramos, y los canecillos que muestran motivos como el sol y la luna, rostros femeninos y masculinos y diversos animales, águilas, serpientes …

La siguiente etapa constructiva consistió en la construcción de un pórtico a los pies y tuvo lugar a mediados del siglo XII; sólo se conservan uno de los arcos que sirve de postigo al nártex actual y otro cegado. Todavía en época románica se construyeron con la finalidad de dar a la iglesia el rango de Abadía, dos naves adosadas a los muros laterales de la primitiva, para formar, junto con las dos iglesias de Logroño y la catedral de Santo Domingo de la Calzada, una de las escasas muestras de iglesia de tres naves de La Rioja románica. Estas dos naves tenían por único adorno saeteras para la iluminación y canecillos de caveto para sostener el tejado. En la nave de la epístola aparece una puerta de medio punto cegada.

Foncea – Iglesia de Arce

Situada en el llano, en el sur de la población de Foncea se encuentran los restos de lo que fue la aldea de Arce. En la actualidad, del lugar sólo quedan algunos muros de las casas que la formaban, que sirven de separación a pequeños huertos cultivados.

De la iglesia, según la tradición, una posesión templaria, permanece en pie el muro norte, cuya parte exterior está totalmente cubierta de hiedra, y una construcción adosada a éste, que podría haber servido como lugar de reunión, a la manera de la iglesia de Santa María de la Piscina en San Vicente de la Sonsierra. En el muro se abre una portada apuntada con una arquivolta simple de baquetón que apea en una moldura que corona las jambas laterales.

En el interior, el muro todavía conserva el arranque de las bóvedas, que por la inclinación parecen de cañón apuntado. También se conservan las pilastras que sujetaban los arcos fajones que sostenían la bóveda, pero no así las columnas que tenían adosadas. Por los restos que han llegado a la actualidad y hasta que no se proceda a una excavación del yacimiento, no se puede deducir la forma que podía tener al ábside.

Treviana – Ermita de La Junquera

La iglesia está situada en un pequeño altozano sobre el río Junquera a unos dos kilómetros de la población.

De la antigua construcción románica, del siglo XIII únicamente restan al ábside y el ante ábside. El primero está cubierto por una bóveda de cuarto de esfera y el segundo por otra de cañón apuntado. Un arco triunfal derramado hacia la nave une esta parte del templo con la nave.

En el exterior, el ábside está dividido en tres tramos por dos haces de tres columnas, la central más gruesa que las laterales. Otra columna entrega se colocó entre el ábside y el ante ábside. Dos contrafuertes se colocaron a ambos lados del ante ábside, uno de ellos coincidiendo con el arco triunfal. Una característica que diferencia este templo de otros de la zona, es la ausencia de capiteles y canecillos. Recorre el ábside una cornisa que hace las veces de tejaroz.

En el tramo central del ábside se abre una amplia ventana descentrada y otra en el muro sur del ante ábside. En el interior, ambas están adornadas por un arco pentalobulado bastante común en la zona.

El arco triunfal es también poco común. Se trata de un arco apuntado derramado hacia la desaparecida nave por cuatro arquivoltas lisas que apoyan de forman alternativa en columnas y pilastras.

Treviana – Ermita de la Concepción

Sobre un alto que domina el pueblo, y en lo que fue el antiguo Monasterio de San Pedro, sólo quedan algunos restos de la actual ermita de la Concepción.

A pesar de que sólo se puede observar parte del ábside, los restos nos permiten adivinar las semejanzas con la otra ermita de Treviana, la de Junquera. En ambas se adivina el influjo del románico burebano. Especialmente son significativos los dos haces de tres columnas, más ancha la central, que dividen al ábside en tres tramos y la columna acodillada entre al ábside y el ante ábside.

De los tres paños del ábside, sólo se conservan casi íntegros el central y el del evangelio. En el primero se abre una ventana que se apoya en una imposta y que consta de dos arquivoltas biseladas con un baquetón central y un guarda lluvias decorado con octofolias.

En el muro norte del ante ábside se abre otra ventana de las mismas características que la anterior. En ambas una imposta arranca de los cimacios de los capiteles y ocupa todo el tramo correspondiente. Los capiteles de ambas ventanas son vegetales y animalísticos, cuadrúpedos en algunos y arpías en la mayoría.

Sosteniendo el tajaroz del ábside, restan algunos canecillos, cuyo nivel parece haber sido rebajado posteriormente. En el único haz de columnas que permanece acaba en un triple capitel con brazos, rostros y libros.

En el interior, el ábside presenta bóveda de horno apuntada y el ante ábside con bóveda de cañón apuntado enlazadas ambas mediante una especie de luneto. Está recorrido el ábside interiormente por dos impostas, una a nivel del nacimiento de las ventanas y la otra de los cimacios de los capiteles. Las ventanas al interior presentan un solo arco pentalobulado y capiteles vegetales con rostro humanos. El arco triunfal está derramado hacia la nave y presenta unos capiteles cortos y gruesos con decoración vegetal exclusivamente.

En resumen una muestra del románico riojano del final del siglo XII o principios del XIII.

 

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