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Productos de La Rioja – La Acelga

Dentro de las numerosas clases de verduras que se cultivan en los fértiles valles de La Rioja se encuentra la acelga.

Existen documentos que prueban que ya en el siglo V a.C. los griegos utilizaban la acelga como un alimento en su dieta. Desde Europa se ha expandido a distintos países del mundo y en la actualidad presenta una amplia difusión, de manera especial en América y Asia.

Parece ser que fueron los árabes quienes, a partir de la Edad Media, comenzaron a cultivarla y descubrieron las auténticas propiedades medicinales y terapéuticas de esta planta. Resulta curioso que la acelga, una verdura tan utilizada como planta medicinal desde hace siglos por árabes, griegos y romanos, se considere en la actualidad una verdura ordinaria, de pobre categoría.

Las razones de este desprestigio pueden obedecer a la facilidad de su cultivo, a su abundancia en el mercado o al precio asequible al que se vende.

La acelga presenta una diversidad limitada. Esto se refleja en el escaso número de variedades cultivadas. Su clasificación se establece en función del color, el tamaño de sus hojas y peciolos o pencas, el grosor de la penca y la recuperación rápida en el corte de las hojas.

La acelga, aunque depende de la variedad, es una verdura cultivada durante todo el año. No obstante, la mejor época para su consumo va desde finales de otoño a principios de primavera.

La industria agroalimentaria ofrece acelga procesada de distintas maneras: cortada similar a la espinaca, fresca, en conserva o congelada; por pencas, por hojas o combinada con otros vegetales.

Beneficios:

La acelga es una verdura con cantidades insignificantes de hidratos de carbono, proteínas y grasas, dado que su mayor peso se lo debe a su elevado contenido en agua. Por ello resulta una verdura poco energética, aunque constituye un alimento rico en nutrientes reguladores, como ciertas vitaminas, sales minerales y fibra. Es una de las verduras más abundantes en folatos (vitamina que debe su nombre del latín folium, hoja), con cantidades sobresalientes de beta-caroteno (provitamina A) y discretas de vitamina C. Sus hojas verdes más externas son las más vitaminadas.

Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico.

El beta-caroteno es un pigmento natural que confiere el color amarillo – anaranjado – rojizo a los vegetales. El organismo, a medida que lo necesita, lo transforma en vitamina A. En el caso de la acelga, el beta-caroteno está enmascarado por la clorofila, pigmento más abundante.

La vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Además, cuenta con propiedades antioxidantes. También participa en la elaboración de enzimas en el hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales.

En la acelga, el mineral más abundante con diferencia es el potasio. Sin embargo, esta verdura destaca respecto al resto por su mayor contenido en magnesio, sodio (responsable en parte de su marcado sabor), yodo, hierro y calcio, estos dos últimos de peor aprovechamiento que los que proceden de los alimentos de origen animal, lácteos, carnes y pescados.

El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Interviene también en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos, forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

El yodo es un mineral indispensable para el buen funcionamiento de la glándula tiroides, que produce las hormonas tiroideas. Éstas intervienen en numerosas funciones metabólicas, como el mantenimiento de la temperatura y del metabolismo corporal. Asimismo, el yodo es esencial en el crecimiento del feto y en el desarrollo de su cerebro.

Conservación:

Se han de seleccionar las acelgas de hojas frescas, tiernas e intactas, de color verde uniforme y brillante y de pencas duras. Las acelgas con hojas muy grandes, ásperas, de color verde amarillento y con tallos fibrosos advierten de que la planta ya ha florecido o está a punto de hacerlo, lo que hace que sus pencas desarrollen un sabor muy amargo. Rechace también las hojas blandas, o marchitas o las que presentan evidencia de daño causado por insectos.

La acelga es una verdura de vida corta. Por ello, conviene consumirla en 2 ó 3 días desde su recolección. Guardada en el verdulero del frigorífico se conserva unos días más. Si se compra la acelga fresca y se desea congelar, se ha de escaldar previamente durante 2-3 minutos en agua hirviendo.

 

Productos de La Rioja: La Ciruela

 

Comercializada tanto como fruta fresca o como pasa, la ciruela, de la variedad Claudia Reina Verde, es una de las frutas más típicas de La Rioja. Las particularidades de los valles donde se cultiva otorgan a estas ciruelas un sabor especial, caracterizado por su dulzura.

Los valles de los ríos Iregua y Cidacos resultan idóneos para el cultivo de la ciruela, una fruta con gran arraigo en La Rioja. Debido a este hecho, los productores, junto con el Gobierno de La Rioja, crearon la marca colectiva Ciruela de Nalda y Quel.

Esta marca ampara las ciruelas de la variedad Claudia Verde tanto en fresco como deshidratadas, es decir, las ciruelas frescas y las ciruelas pasas cultivadas en 16 municipios de esos valles. En el caso de las ciruelas pasas, el proceso de deshidratación se realiza de forma tradicional y, una vez deshidratado, el fruto se protege de la humedad y de la atmósfera lo antes posible.

La Ciruela de Nalda y Quel, que siempre se recoge de forma manual, se comercializa envasada, con una etiqueta en la que figura el logotipo de este distintivo de calidad.

Beneficios:

Es rica en antioxidantes, que previenen los radicales libres causantes del envejecimiento y de enfermedades cardiovasculares. Asimismo, la ciruela contiene fibra, sorbitol y otras sustancias que previenen el estreñimiento y son saciantes, con lo que su consumo puede incluirse en dietas equilibradas de control de peso.

En el caso de las ciruelas pasas son un conocido remedio casero contra el estreñimiento ya que poseen un alto contenido en fibra, pero también tienen otras propiedades importantes como su ayuda en la reducción de colesterol.

Diversas investigaciones han demostrado que las ciruelas pasas tienen un gran efecto positivo en las concentraciones de ácidos biliares en las heces, un factor importante ya que se ha establecido una conexión entre altos niveles de este tipo de ácido en las deposiciones y el riesgo de padecer cáncer de colon.

Por lo tanto esta fruta resulta un buen antídoto protector contra en cáncer de colon.

Las ciruelas pasas también son una buena fuente de betacaroteno: 5 ciruelas pasas grandes tienen 970 IU de betacaroteno, prácticamente la quinta parte de la CDR.

Conservación:

La variedad de ciruela Claudia Reina Verde se distingue de todas las demás por ser la variedad más dulce y exquisita. El color de su piel es verde oscuro y la pulpa verde pálido muy jugosa y refrescante.

Es excelente como fruta de mesa o para la elaboración de compotas, conservas y mermeladas. Su recolección se realiza en julio y agosto.

Al comprar ciruelas hay que asegurarse de que sean firmes, no estén estropeadas y estén cubiertas de un ligero polvillo mate (polvillo). La ciruela, una vez ha alcanzado su punto de sazón, no dura más de dos o tres días. Si se compran verdes, conviene dejarlas a temperatura ambiente para que maduren.

Una vez en el hogar deben guardarse en el frigorífico durante pocos días. Antes de consumir las ciruelas, conviene lavarlas con cuidado ya que normalmente se consumen con piel.

 

Productos de La Rioja: La Pera

 

La huerta de La Rioja Baja es una de las más sobresalientes de toda la región. En estas fértiles tierras cercanas al Ebro, entre las localidades de Calahorra y Alfaro, todos los cultivos son excepcionales.

Entre ellos los de las peras de Rincón de Soto, con Denominación de Origen Protegida (D.O.P.). La pera Rincón de Soto crece en las terrazas bajas de los ríos Ebro, Cidacos y Alhama. Estas peras se caracterizan por ser más dulces y sabrosas que otras de su mismo estado de maduración. Su piel tiene un tono más verdoso y suave. La pulpa es fundente al paladar y su corazón no tiene granitos. El emplazamiento del cultivo del peral en las terrazas bajas de los ríos Ebro, Cidacos y Alhama es ideal para el correcto desarrollo de estas peras de calidad excepcional, al ser zonas llanas, bien ventiladas, profundas, húmedas, permeables y sin presencia de caliza.

Beneficios:

La pera no es solo un buen aliado para el paladar y la gastronomía, sino también para la salud gracias a sus propiedades nutritivas. Esta fruta aporta una gran cantidad de agua y de fibra y pocas calorías, por lo que los expertos en nutrición la recomiendan en dietas de adelgazamiento.

Destaca además por su contenido vitamínico, en el que hay que señalar la vitamina B1, esencial para favorecer el metabolismo, el sistema nervioso y la actividad mental; B2, importante en la etapa de crecimiento, y C, que ayuda a la formación del colágeno, estimula las defensas y ayuda a absorber el hierro intestinal.

Además, contiene betacaroteno, que protege la piel, la vista y ayuda a aumentar las defensas: y potasio, que regula el balance de agua en el organismo y favorece en funcionamiento muscular. Entre otros minerales, es rico en calcio y el fósforo, fundamentales para los huesos; en magnesio, que contribuye a evitar la hipertensión y las arritmias cardiacas; hierro, que previene las anemias; y en azufre, que ayuda a metabolizar los lípidos e hidratos de carbono.

Conservación:

Esta variedad, tiene unas excelentes posibilidades de conservación, manteniendo sus caracteres organolépticos y comerciales, a un excelente nivel. El consumo de este producto da numerosas alternativas y se consume en crudo, en mermelada y diversas alternativas dentro las elaboraciones de la Cocina tradicional riojana.

 

Conocer La Rioja. Valle del Alto Ebro; La Sonsierra

 

La Sonsierra riojana es sólo una parte de la región natural que perteneció al primitivo Reino de Navarra con ese nombre, que aludía a su situación bajo la Sierra de Cantabria y suponía la frontera más al sur del Reino de Castilla. La comarca riojana está constituida por los municipios de Briñas, Ábalos y San Vicente de la Sonsierra. Estos tres pueblos constituyen la única parte de La Rioja Alta en la margen izquierda del río Ebro, con excepción de una pequeña porción de la jurisdicción de Haro, próxima a Briñas y cuyas tierras de labor pertenecen en buena parte a los viticultores de esta última localidad.

La zona se encuentra situada en la falda sur de la Sierra de Toloño, descendiendo desde dichos montes hasta el Ebro, lo que deja una franja conformada por elevaciones suaves, de suelos calizos abundantes en areniscas, ideales para el cultivo de la vid, terrenos a los que acompaña una climatología suave de inviernos no muy rigurosos, cuya temperatura media en el mes más frío ronda los 5º c, primaveras casi siempre respetuosas con la brotación de las viñas y para terminar el proceso de veranos y otoños moderadamente cálidos y secos que dan el punto de maduración de la uva, lo que hace que se puedan producir en la zona unos vinos tan característicos como exquisitos.

Dos son las actividades económicas primordiales de la comarca: el sector vinícola, propiciado por las características antes citadas y el sector servicios, dedicado éste principalmente al turismo, ambas con una oferta de altísima calidad.

La viticultura es la actividad que tradicionalmente ha soportado la economía de la zona y hoy día sigue siendo el sector más importante, aunque con considerables cambios.

El agricultor viene respondiendo a las nuevas exigencias del mercado y está reconvirtiendo sus estructuras hasta convertirse el elaborador y comercializador de su producto. Podemos encontrar que en los últimos años se ha producido un aumento considerable en la oferta de vinos de la zona que ha venido a incrementar los de Bodegas ya existentes con una tradición y prestigio ganado a lo largo de muchos años de buen hacer.

BRIÑAS:

En su Diccionario Geográfico Histórico de La Rioja, Ángel Casimiro Gobantes habla del origen romano de Briñas. Tras pertenecer posteriormente al antiguo Reino de Navarra, se convirtió en aldea dependiente de Haro y no será hasta el siglo XVII cuando se constituya un núcleo independiente. Originariamente el pueblo estaba situado en una colina próxima al pueblo, que a partir del siglo XVI se asienta en torno a su actual emplazamiento.

Se encuentra en Briñas una densidad de casas palaciegas superior a la de cualquier otro lugar de la región, haciéndola merecedora de ser declarada Conjunto Histórico Artístico. Sobre su antigua plaza de la Constitución se alza su iglesia parroquial de la Asunción, impresionante edificio de sillería comenzado a construir a finales del siglo XVI y cuyas obras concluyeron en 1670. Conserva un hermoso retablo del siglo XVII de Hernando de Murillas y Bernardo de Valderrama. En la zona de la plaza se conserva una fuente encajada en un muro, con abovedamiento de cañón y que algunos investigadores suponen del siglo XII. No podemos pasar sin hacer mención el Humilladero, pequeña construcción de sillería junto a la carretera y que alberga un Cristo del siglo XVII. Muy cerca de él hay también un Crucero fechado en 1569 que puede verse elevado sobre las chimeneas de los calaos o cuevas tan características de esta zona vinícola. En su término encontramos un puente sobre el Ebro de origen medieval. A Briñas se le ha llamado con toda la razón villa bodeguera, Puerta y Balcón de La Rioja.

De Briñas parte un sendero de pequeño recorrido, el PR-LR 52, que nos conduce hasta San Vicente de la Sonsierra en un cómodo paseo a orillas siempre del Ebro. El sendero, al igual que el resto de los existentes en la zona, se encuentra perfectamente señalizado.

Recursos Turísticos:

Servicios Turísticos:

 

SAN VICENTE DE LA SONSIERRA:

San Vicente de la Sonsierra se formó por agregación de varias aldeas medievales, muchas de ellas destruidas en las guerras fronterizas. Hoy conserva bajo su jurisdicción municipal los lugares de Rivas de Tereso que en época estival multiplica se población y Peciña, durante el invierno deshabitado y que poco a poco se va recuperando. Su construcción es eminentemente defensiva, con un castillo en su parte superior que guardaba en su interior una pequeña parroquia, hoy ermita de San Juan, que conserva un bello arco ojival y que es la sede la Cofradía de la Vera Cruz de los Disciplinantes.

Concluidas las luchas entre Castilla y Navarra, en el patio de armas se construyó la iglesia de estilo gótico tardío que hoy es parroquia de la villa. Su torre de caras asimétricas para defenderse del viento es hoy el punto más alto de la villa y conforma su perfil más característico.

“La vista desde la iglesia de San Vicente de la Sonsierra en el emplazamiento del antiguo castillo es una de las más bellas de La Rioja. La posibilidad de contemplar desde las cumbres de la Sierra de Cantabria hasta las de la Sierra de la Demanda es uno de los atractivos más importantes de este pueblo.”

Descendiendo del castillo hacia la plaza encontramos un entramado de calles y casonas con fachadas de sillares, blasones de piedra, fiel reflejo de su propia historia. Más allá de la plaza vamos encontrando ermitas que no hace mucho tiempo se encontraban extramuros de la villa. La primera con que nos topamos es la de San Roque, de camino a la de Los Remedios. Esta, de esbelta factura exterior, guarda en un pórtico que le fue añadido la imagen románica que presidió la ermita de Santa María de la Piscina. No son estas las únicas ermitas. En la jurisdicción de San Vicente se hallan otras, algunas de ellas como la de San Pelayo, de las que sólo queda de ellas el nombre, de otras en ruinas como la de Santa María de la Peña o la ermita gótica de Orzales, junto a Rivas de Tereso, que fue destruida durante las guerras carlistas. Otras, como la románica de San Martín conservan todo su encanto gracias a restauraciones recientes.

A su abundante patrimonio artístico, San Vicente de la Sonsierra añade su puente de origen medieval. Parte de éste fue destruido por una crecida en el año 1775 y restaurado posteriormente en 1871. La localidad ha conservado buena parte de sus tradiciones. Los Picaos nos muestran una tradición religiosa desaparecida en el resto de Europa. Pero además ha sabido guardar sus danzas que son elemento imprescindible en fiestas como las de San Isidro o la Virgen de Los Remedios.

San Vicente de la Sonsierra nos brinda también la posibilidad de practicar el senderismo. De aquí parten los senderos de pequeño recorrido PR-LR 50 que se dirige a Ábalos y Peciña, el LR 53 que nos encamina a Rivas de Tereso, además del LR 52. Su recorrido suave entre parajes poblados de viñas nos permite conocer algunos de los emplazamientos de sepulturas que nos recuerdan los antiguos poblamientos medievales de la zona, como la necrópolis de San Pablo o el conjunto de San Andrés.

Recursos Turísticos:

Servicios Turísticos:

 

RIBAS DE TERESO:

Ribas de Tereso es una aldea de San Vicente de la Sonsierra dividida en dos barrios. En su casco se encuentran dos iglesias, la de San Miguel del siglo XII y la iglesia de la Concepción en muy mal estado de conservación. Ribas de Tereso se está recuperando del abandono gracias a un cierto desarrollo turístico. Es lugar ideal para iniciar excursiones a la Sierra de Toloño por alguno de los muchos caminos existentes o aprovechando la infraestructura del Pequeño Recorrido – LR 51.

Recursos Turísticos:

Servicios Turísticos:

 

PECIÑA:

Peciña es la otra aldea de San Vicente de la Sonsierra que se conserva. Su emplazamiento parece haber estado en el pasado en las proximidades de la iglesia de Santa María de la Piscina, de donde procede su nombre. Destaca en su bello casco la iglesia de San Martín. El conjunto de Santa María de la Piscina constituye uno de los tesoros artísticos de la comarca. La ermita fue edificada en 1136 y constituye una de las mejores muestras del románico de una sola nave en La Rioja. Es mandada construir por D. Ramiro Sánchez en recuerdo a su participación en la Primera Cruzada, en la que tomó parte entrando por la puerta de la Piscina Probática. Conserva al pie de su pórtico una necrópolis medieval de tumbas excavadas en la roca.

Próximo al lugar de Santa María de la Piscina se puede contemplar el Dolmen de la Cascaja, descubierto y excavado en 1953. Consta de una cámara a la que se accede mediante un pequeño corredor de aproximadamente dos metros de longitud. En su interior se encontraron restos de 31 sujetos además de diferentes piezas de pedernal, cerámica y bronce.

Por toda la comarca de la Sonsierra encontramos unas curiosas construcciones que forman parte inseparable del paisaje local. Son los chozos o guardaviñas, edificios dedicados a los vigilantes de las viñas o a dar cobijo a los vendimiadores. Existen de diferentes tipologías aunque los más llamativos son, sin duda, los que nos muestran su cúpula cónica levantándose sobre las viñas.

Recursos Turísticos:

 

ÁBALOS:

La actual villa de Ábalos se constituyó en Ayuntamiento independiente de San Vicente de la Sonsierra en 1726. En esta villa nació Martín Fernández Navarrete, director de la Academia de Historia y amigo personal de Jovellanos y Floridablanca, y aquí, en la iglesia parroquial, se hallan sus restos mortales. Esta interesantísima construcción religiosa se levantó en el siglo XVI, con portada estilo Reyes Católicos de muy dura factura, cuenta con una sola nave muy estilizada y con coro alto. Su retablo mayor de gran valor data también del siglo XVI y fue realizado por Beaugrant.

Esta localidad cuenta además con varias ermitas en su jurisdicción, entre las que destaca la de San Felices, románica de una sola nave, recientemente restaurada. La fundación del Santuario de la Virgen de la Rosa está relacionada con una bonita leyenda. Un pastor mudo que cuidaba un rebaño encontró una rosa entre la nieve. Cuando volvió al pueblo recobró la voz para poder contar el milagro, acudiendo los vecinos al lugar. Al excavar entre la nieve encontraron la imagen de la virgen que se encontraba escondida en una pequeña cavidad para protegerla de los moros, levantándose en ese punto el templo del que hoy podemos contemplar las ruinas.

Palacetes y casonas hidalgas, como el palacio del Marqués de Legarda del siglo XVIII, y bodegas centenarias configuran el casco urbano de una de las villas más importantes de La Rioja Alta. Sus calles adornadas con escudos nobiliarios son testimonio de su pasada grandeza. Así como en San Vicente de la Sonsierra encontramos diseminados por el término enterramientos excavados en la roca, que se pueden datar entre los siglos X al XII, así como los lagares para el pisado de la uva también talladas en la roca, son testimonio del poblamiento histórico de toda la zona, así como de la tradición del cultivo de la vid y la elaboración del vino.

Recursos Turísticos:

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Productos de La Rioja: La Borraja

 

La huerta riojana nos depara agradables sorpresas en las variedades de verduras que nos ofrece. Una de la más sorprendente es la borraja, producto exquisito cultivado con mimo por nuestros agricultores. La Rioja, junto a la Comunidad de Aragón y Navarra son las Comunidades que especialmente la producen.

Rara es la huerta de nuestras riberas que no encontremos esta verdura tan apreciada en la Cocina riojana.

La borraja es un producto esencial en cualquier menestra que se precie dando ese suave sabor que enriquece todo lo que encuentra; toda una delicia para el paladar y aprovechamiento de sus cualidades nutritivas.

La producción de esta verdura es mediante cultivo en pequeños huertos familiares en las fértiles vegas de nuestros ríos.

La borraja es una planta humilde y poco conocida, oriunda de la Europa mediterránea y se reconoce con facilidad por los pelillos que cubren sus tallos y sus hojas, así como por las flores de color azul, rosado o blanco que forma la planta.

El nombre de borraja, deriva del vocablo latín borra, que significa pelo, por la cantidad de pelillos que cubre toda la planta.

Los antiguos fitoterapeutas que basaban sus remedios curativos en los vegetales, recomendaban las flores de borraja como ayuda eficaz en enfermedades que producían fiebre por su reconocido efecto sudorífico y depurativo. Sus flores se empleaban por su efecto cromático, además de por sus propiedades medicinales, como ingrediente de ensaladas.
La borraja destaca por su bajo valor energético debido a que el agua es su mayor componente.

Los maestros de la cocina riojana exaltan y extraen todas sus potencialidades en gran cantidad de Restaurantes de nuestra Comunidad. Dada su textura y sabor suave permiten experimentar con ella múltiples combinaciones. La borraja puede servirse como guarnición de segundos platos, sobre todo en el caso de los pescados.

Beneficios:

En su composición vitamínica es apreciable el aporte de vitamina C y de pro – vitamina A (beta – caroteno), ambas de reconocida acción antioxidante. El beta – caroteno es un pigmento natural que confiere el color amarillo – anaranjado – rojizo a los vegetales y que el organismo transforma en vitamina A en función de sus necesidades.

En el caso de la borraja, el beta – caroteno está enmascarado por la clorofila, pigmento más abundante. La vitamina A o retinol contribuye al mantenimiento y reparación de los tejidos corporales, favorece la resistencia a las infecciones, es necesaria para el correcto desarrollo del sistema nervioso y para la visión e interviene en el crecimiento. También participa en la elaboración de enzimas en el hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales.

Además, es reconocida por su acción antioxidante, al igual que la vitamina C. Ésta última interviene en la formación de colágeno, huesos, dientes y glóbulos rojos, además de favorecer la resistencia a las infecciones y la absorción de ciertos nutrientes de los alimentos (hierro, ácido fólico y ciertos aminoácidos).

En la borraja destaca el potasio, el calcio, el sodio y el hierro, además de cantidades discretas de magnesio, zinc y fósforo. El calcio y el hierro vegetal se aprovechan mucho menos que los procedentes de alimentos de origen animal por parte de nuestro cuerpo.

El potasio interviene en la transmisión y generación del impulso nervioso, en el funcionamiento de la actividad muscular normal, así como en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

La planta contiene mucílagos, un tipo de fibra, y significativas cantidades de flavonoides y taninos, sustancias responsables de diversas propiedades medicinales que se le atribuyen a la borraja.

Conservación:

La planta de mayor calidad es la que presenta las hojas frescas, tiernas e intactas, de color verde brillante y uniforme. No conviene elegir las borrajas de hojas muy ásperas, con tallos gruesos y fibrosos y de tono amarillento, ni las que tengan las hojas blandas y lacias.

Como se trata de una verdura muy perecedera, conviene conservarla en la nevera dentro de una bolsa de plástico perforada y no lavarla hasta el momento de su utilización.

El disfrute del delicado sabor de la borraja y de sus virtudes nutritivas cada vez resulta más sencillo. La industria agroalimentaria trabaja en la fabricación de la borraja en conserva y, desde hace poco tiempo, se comercializa ultracongelada, al igual que otras verduras. Y cada vez más verdulerías ofrecen al consumidor raciones de borraja limpia y cortada, lista para cocinar.

 

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